Edgardo Rivera Martínez: «Vargas Llosa y yo tenemos una versión diferente, una manera distinta de sentir los Andes, el Perú»

Ciento veinte días después de haber salido a caminar, extraño por primera va vez mi casa, mis libros, mi biblioteca. Si estuviera allí, entre ellos, hubiera corrido a atrapar “País de Jauja” y todo lo que atesoro de la obra de Edgardo Rivera Martínez, un escritor a tiempo completo, un amante permanente y respetuoso del mundo andino.

Tuve el honor de conocerlo, fui maestro de sus tres hijos, Oriana, Gonzalo y María Alejandra, a ellos mi cariño y solidaridad en estos días tristes…

Rivera Martínez fue un artista en toda la extensión de la palabra. Músico amateur y musicólogo, estudioso de los viajeros franceses en el Perú del siglo XIX, maestro universitario, finísimo traductor y escritor notable, tal vez de los mejores del parnaso literario del Perú. Lo voy a recordar como un hombre discreto, de pocas apariciones públicas, parco, cultísimo y fino, un obrero incansable de las letras y la creación genuina.

País de Jauja es una de las novelas más hermosas que he leído. Un canto bellísimo a la tierra nativa y al país de la infancia, de las evocaciones, de los recuerdos más tiernos e imperecederos.

Buen retorno a la tierra, viajero…

(Les dejo por aquí la entrevista que le hiciera Jaime Cabrera Junco para la edición número 8 de la entrañable revista Buen Salvaje)

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“No podemos desanimarnos ante el tamaño monstruoso de los problemas aún no resueltos, vamos a enfrentarlos”, Marc Dourojeanni al recibir Premio Carlos Ponce

Voy a mil, lamentablemente. Debo salir dentro de unos minutos hacia las selvas del Tambopata y no tengo mucho tiempo para comentar en estos momentos el sentido del premio Carlos Ponce del Prado 2018 entregado hace unos días al maestro Dourojeanni y la potencia de las palabras que el ilustre homenajeado dejó para la posteridad. Las suscribo todas: los tiempos no son los mejores pero solo el optimismo y el empecinamiento en un futuro a la medida de nuestros sueños deben primar sobre el derrotismo, la abulia y el desasosiego.

Gracias Marc por tanto…

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Mi primer viaje a Machupiqchu / Alfonsina Barrionuevo

Qué maravilloso resulta acercarse a Machu Picchu de la mano de Alfonsina Barrionuevo, escritora, periodista, poetisa, cusqueñista poco mencionada y leída últimamente pero que durante muchos años fue la abanderada del viajerismo y el amor por lo nuestro que tantos tratamos de imitar en la actualidad. Desde niño la he seguido, llenándome de entusiasmo siempre con sus relatos llenos de color y lecciones por aprender.

Recomiendo visitar su portal Perú: mundo de leyendas, allí se amontonan páginas y páginas de historia, tradiciones y costumbres del Perú entero y, sobre todo, del Cusco, la tierra que la vio nacer y que ama tanto.

He tenido el gusto de conocerla, de compartir cena en casa de José Álvarez Blas, de hoteles Aranwa, con Sonaly Tuesta y Walter Silvera y ser su invitado en uno de los tantos programas de televisión que animó y tengo entendido sigue animando. Una maestra en todo el sentido de la palabra.

Les dejo este retazo de su obra monumental en el que Alfonsina nos cuenta su primer viaje a Machu Picchu (o Machupiqchu), en compañía del maestro Manuel Chávez Ballón y en el tren que ahora parte de Poroy en lugar de hacerlo de la vieja y recordada estación de San Pedro.

Maravilloso retrato de un viaje mítico y de un villorrio de pocas casas y unos baños termales pedidos entre las piedras: Aguas Calientes. Acabo de hacer el viaje, acabo de regresar de Machu Picchu Pueblo, como llaman a ahora a la estación de tren que Alfonsina Barrionuevo recorre en sus recuerdos mientras nos va contando la defensa heroica de las pururaukas o piedras vestidas de guerreros del valiente Kusi Yupanki, genial estratega militar que salvó a la capital imperial del asedio chanka.

Linda semana para todos, saludos desde el valle del poderoso Willkamayu, estimada Alfonsina, que los apus la sigan cuidando.

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Flavio Bazán Peralta, fundador del ambientalismo peruano

Seguimos con la serie #Peruanistas, un espacio de esta plataforma cuyo propósito es celebrar el legado de una estirpe de peruanos y también extranjeros que se enamoraron de nuestro país hasta el punto de dedicar sus vidas al estudio y la defensa de sus riquezas más extraordinarias.

La semblanza que les presento esta semana del padre del ambientalismo peruano Flavio Bazán Peralta fue preparada por Marc Dourojeanni, otro peruanista de nota, a propósito del natalicio número cien del homenajeado y acaba de ser publicada en la agencia Actualidad Ambiental.

Lo que sabíamos del ingeniero Bazán lo habíamos leído en “Crónica forestal del Perú”, el libro que Marc dedica al movimiento forestal del Perú y a los protagonistas de la gesta ambiental. Reconocer el trabajo de los que forjaron lo que nos toca defender es de necesidad vital para construir el futuro que queremos. Buena semana para todos.

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María Reiche, la guardiana del misterio del desierto de Nazca

Me encanta la sección Peruanistas de esta plataforma. Siento que es un espacio necesario, muy necesario, para repasar el trabajo y la obra de esos seres extraordinarios que dedicaron su vida a estudiar las bellezas y misterios del Perú y darnos más motivos para sentirnos orgullosos de nuestro terruño. Y hacerlo, claro, al margen del chauvinismo ramplón y el culto a los lugares comunes.

Como María Rostworowski, el maestro Brack Egg, Julio C. Tello, Bárbara D’Achille y tantos más.

Esta vez le toca el turno a María Reiche, la indómita científica nacida en Dresden, Alemania, que estudió durante años, casi toda su vida, el desarrollo de las civilizaciones del desierto peruano con el objetivo de entender el sentido de las fabulosas líneas y geoglifos de Nasca (o Nazca como dictan las convenciones) que cuidó con tanta pasión.

Acabo de volver por esa ruta. ¡Cuánto le debemos a esa muchachita, discípula en un primer momento de Paul Kosok que se fue transformado en una mujer valiente y decidida, primero y luego en una venerable anciana que no quiso irse de este mundo material sin dar con los enigmas que nos dejaron los extraordinarios habitantes de Cahuachi y alrededores! Hoy Google la celebra con un simpático doodle en sus redes y El País de España nos la devuelve en una nota que reproduzco para rendirle un homenaje más en su natalicio. Mujeres coraje, por supuesto, y una peruanista que sigue viva entre nosotros.

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César Lévano, maestro de la palabra y la verdad

Lévano recuerda a Federico More, colónida y escritor a tiempo completo, un trabajador de la cultura, en la feliz definición que hace Hildebrandt del trabajo de los que oficiamos de periodistas, de obligada lectura en estos tiempos de cacofonías y culto a los 140 caracteres. Yo también, he sabido leer con cierta pasión al poeta puneño y punzante escribidor en diarios y publicaciones limeñas.

Hay que leer y leer, no queda otra. Comparto el consejo del curtido hombre de prensa que a los 91 años sigue prendido al oficio. César Lévano recibirá el 25 de abril el Premio Gustavo Mohme a la Trayectoria Periodística, justo homenaje a un maestro de la pluma y la consecuencia.

El texto que les dejo lo he tomado de la edición de hoy de La República. Qué lo disfruten.

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Daina D´Achille: “Si incito a la violencia, ¿va a revivir mi madre?

¿Saben una cosa? Fui amigo de Maritza Garrido Lecca, la mujer que volverá a las calles de esta ciudad llena de temor después de cumplir la condena de 25 años de prisión que le impuso el poder judicial de nuestro país. Terminan para ella cinco lustros de reclusión, de encierro, por haberse adherido al movimiento criminal más sangriento que hemos conocido. Su historia, que acaba de contar nuevamente la revista Somos, con foto de carátula y gran despliegue de opiniones, es archiconocida. La bella bailarina de Miraflores se convirtió de la noche a la mañana, en avezada guardián del feroz Abimael Guzmán.

Qué miedo…

A mi, francamente, veinticinco años después de producidos esos hechos, su relato personal si algo me produce es pena. Pobre generación la suya, pobre país el nuestro. Los que debieron ser temporales arrebatos de juventud –la adhesión a cualquiera de los tantos violentismos en boga- se convirtieron para ella en los barrotes que cercaron para siempre su libertad. Lo digo burguesamente hablando, la de Maritza Garrido Lecca ha sido una vida tirada a los rieles del tren de la historia. Y punto.

No milito, entonces, en la causa de los que piden su encierro indefinido y claman por no sé qué tipo de arrepentimiento suyo. He leído los tuits de la bloguera Carla García acusándola más o menos de ser la versión peruana de Charles Manson; también los comentarios insuflados de fervor patriótico del congresista Tubino, quien fiel a su estilo bélico considera que su liberación pone en riesgo la seguridad del Estado.

Hay que calmarnos, la susodicha, como Polay, cumplió su condena y calabaza, calabaza. Que los servicios, ahora sí, de seguridad del estado que ella recusa y seguramente quisiera destruir, le pongan el ojo encima y la devuelvan a la chirona si es que vuelve a las andanzas.

Yo solo aspiro, lo dije hace un par de años cuando se tocó el tema de su excarcelación por primera vez, que encuentre la calma que va a necesitar para reintegrarse con buen pie a la vida civil y desde allí poder desfacer sus entuertos personales.

Ese es mi más vehemente deseo. Como lo acabo de mencionar, fue mi amiga, la recuerdo con cariño, era una chica talentosa, bastante tozuda para mi gusto pero llena de bríos. Hace varios años nos tropezamos en uno de los patios del penal de Santa Mónica, en Chorrillos y entre nosotros solo hubo tiempo para los afectos.

La he perdonado, comprendo, me atrevo a decirlo, su infierno personal.

No aspiro a que le levanten estatuas de fieltro ni mucho menos que la conviertan en la invitada de lujo de los pasquines televisivos que dirigen los Beto Ortiz y Nicolás Lúcar. Tampoco que la destripen los defensores de la democracia y los derechos humanos que ahora se llaman Philip Butters, Mónica Delta y Milagros Leiva. A ellos no les interesa la reconciliación nacional, a esas personitas solo les interesa capturar audiencias. Qué importa si para ello se deba apelar al inconsciente antichileno, racista, homofóbico que nos habita. O al miedo.

Miremos al costado, sugiero. En Colombia, pese a los cantos de sirena de un trasnochado militarismo, ha vencido la cordura, la reconciliación, el perdón. Lean sino lo que acaba de decir el papa Francisco en Villavicencio, una localidad cargada de violencia que visité con Gonzalo Lugon hace un par de años: “Cuando las víctimas vencen la comprensible tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles de los procesos de construcción de la paz”.

Esa es la ruta, queridos, tenemos que vencer la humana tentación de la venganza. Tenemos que militar en la causa del perdón. Tenemos que enfrentarnos a los odiadores – esos que quieren seguir medrando con el dolor de las víctimas- y con las armas de la civilización, no las suyas que son las del odio.

A todos nos tocó ser víctimas en esa época dramática, de tanto dolor, de tanta esquizofrenia. Ahora solo nos toca sanar, nuestro cuerpo no aguanta más dolor. Dejemos atrás el tiempo del odio y las fricciones por cualquier cosa. Bajemos las armas,

Bueno, ya dije lo que tenía que decir. A otra cosa, mariposa.

Les dejo el testimonio de Daina D’Achille, la hija de la recordada Bárbara D’Achille, la valiente periodista asesinada a pedradas, lapidada como se dice, por la horda senderista. La entrevista que ha publicado Somos me ha llenado de ilusión. Qué valentía la suya.

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Carmen McEvoy: “Yma Súmac inventó la fusión, fue la vanguardia”

Les dejo esta reconfortante entrevista de Maribel de Paz a la historiadora Carmen McEvoy, una intelectual de valía a quien sigo por lo menos desde mis tiempos de escribidor de temas históricos. Ella, refugiada temporal en La Punta y yo, sambortolino hasta donde se pueda, hemos hecho nuestro el grito de guerra de Schumacher: “lo pequeño es hermoso” y desde esa perspectiva y desde ese convencimiento pleno estamos cincelando nuestras vidas.

Dos ideas me interesan resaltar de la entrevista del día de ayer en El Comercio: los tiempos modernos contienen espacios de esperanza que hay que multiplicar (“o pensamos como comunidad o todos nos vamos al suicidio”). Y la segunda, la autenticidad, sobre todo en el tema de las culturas locales, resulta un concepto manido, estereotipado. Toda manifestación cultural es intrínsecamente una muestra de un universo variable, variopinto, en constante movimiento.

Los dejo con esta linda entrevista y con este párrafo que lo dejo en el aire:

“Le agradezco al Perú una infancia feliz en La Punta, este sonido del mar, los atardeceres, el mar que te hace comprender tu pequeñez como ser humano, y entonces vas poniendo la vida en perspectiva. El Perú te da habilidades para sobrevivir, a lidiar con la adversidad permanente, la cola para la leche Enci, eso va formando una personalidad que todo lo aprecia. Hay un libro precioso que se llama “Lo pequeño es hermoso”, y es justamente eso: el apreciar lo pequeño, la economía en pequeña escala, apreciar al artesano, y no esta cosa fantástica, gigante, en la que te pierdes, y por eso es que siempre termino regresando a este pueblito, porque lo pequeño es hermoso y te ancla…”

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“Trocósenos reinar en vasallaje”. El Inca Garcilaso de la Vega cuatrocientos años después

Ayer se conmemoró en el mundo de habla hispana el cuarto centenario de la muerte del Inca Garcilaso de la Vega, parafraseando al maestro Raúl Porras Barrenechea, el primero de nosotros en sentirse hijo de ese nuevo mundo que nacía al calor de la conquista perulera. Y hoy en la mañana, mientras me daba un tiempo para saborear los primeros vientos del invierno sambartolino, he gozado como un crío leyendo la semblanza de Chema Formentí, peruanista asturiano y admirador entusiasta de la obra del escritor cusqueño, sobre nuestro homenajeado.

Bautizado como Gómez Suárez de Figueroa, Garcilaso de la Vega fue, como bien lo subraya Chema, un escritor comprometido con su tiempo que tuvo la dicha de poder vivir entre libros, dedicado a tiempo completo a su creciente interés por las letras y la ilustración, Suerte la del hijo de la ñusta Isabel Chimpu Occlo y el soldado Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, viajero de la memoria, renacentista precoz y orgulloso descendiente de dos linajes enfrentados entonces y a la vez imbricados para siempre.

Urge revisar la obra del escritor muerto en Córdoba hace cuatrocientos años para entender su propuesta existencial. Lo que hemos sabido de aquella, a pesar de los enjundiosos trabajos que se han producido sobre el autor de los Comentarios Reales, ha estado definida por el decir de los que lo convirtieron en padre de la utopía andina o por quienes quisieron convertirlo en una pieza más del parnaso literario español.

El Inca Garcilaso de la Vega es mucho más que eso. Saludos hasta Oviedo, querido Chema, que el legado de nuestro común antepasado cultural nos siga encontrando…

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Julio C. Tello y Alfonso Tealdo, una conversación memorable

Un 11 de abril de 1947 falleció el sabio Julio C. Tello, el fundador en nuestro país de una disciplina que nos ha servido tanto para entender quienes fuimos. En su honor, todos los el 11 de abril, celebramos en nuestro en el Perú el Día del Arqueólogo.

Debo decir que siempre he admirado a este peruano ilustre nacido en Huarochirí y ciudadano del mundo en una época en que la ciencia y el conocimiento académico eran patrimonio de la aristocracia en el poder. Tello conquistó la Lima de los Riva-Agüero y García Calderón con la misma terquedad con la que recorrió los caminos del Perú tratando de entender nuestro derrotero cultural.

Hay que volver al Maestro cada cierto tiempo para no olvidar la ruta que debemos seguir como colectivo. En ese afán es que les presento esta entrevista que le hiciera Alfonso Tealdo, periodista de larga trayectoria a quien tuve el privilegio de gozar durante los últimos años de su ejercicio profesional.

Disfruten esta maravilla del viejo “nuevo periodismo” que hemos recogido de www.portalperu.pe, un estupendo portal peruano que se ha propuesto poner al alcance de la gente información valiosa como la que les presentamos. Y feliz día del Arqueólogo , con retraso, a todos mis amigos que ejercen tan hermosa profesión. Buena semana para todos.

Les paso el link de donde se obtuvo la nota para que puedan conocer el trabajo de PortalPerú http://portalperu.pe/nota/257-tealdo-julio-c-tello-un-lujo-entrevista-para-eternidad

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Bárbara D’Achille, veintiséis años después…

Les paso esta emotiva crónica sobre Bárbara D´Achille, la siempre recordada mujer coraje que perdiera la vida hace 26 años en las alturas de Huancavelica durante la demencial guerra interna que no acabamos de cerrar. El testimonio de Daina D’Achille, su hija, es conmovedor, tremendo. Su madre fue cruelmente asesinada por las hordas de Sendero Luminoso en 1989, el año más duro de la violencia que se ensañó con tantas familias peruanas.

Bárbara D’Achille fue una mujer extraordinaria que en los años finales de su vida pudo entregarse de cuerpo entero al periodismo ecológico, una pasión que le deparó muchas satisfacciones y el reconocimiento de todos. La recuerdo con mucho cariño, fui un entusiasta lector de sus informes y reportajes y aunque no la conocí personalmente, siento que fuimos viejos amigos y que en algún sentido, espero no equivocarme, los que estamos en esto seguimos su ejemplo. Su maravillosa épica.

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María Rostworowski, tempestad y regocijo…

Encontré en el baúl de los textos perdidos esta entrevista que escribí para la revista Rumbos hace más de quince años, justamente cuando María Rostworowski acababa de cumplir 85. Como pasa el tiempo, la mujer coraje que conocí en una austera oficina del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), va a cumplir cien el próximo 8 de agosto. Cien años fecundos, de amor a nuestra especie y a los hombres que domeñaron estas tierras.

Recuerdo nítidamente esa entrevista. María nos esperaba a mí y al fotógrafo Francisco Zeballos, en su cubil del segundo piso de la casona de Jesús María donde sigue funcionando el IEP. La suya era una oficinita sin más muebles que una mesa, una silla y un estante con pocos libros. María aguardaba de pie, vestida como de costumbre con un pantalón plomo y un saco grueso, a cuadros, de esos que sirven tanto para mitigar el frío de esta ciudad gris y sin cielo.

Una abuelita firme, decidida a enfrentarse a ese par de muchachones que venían a perturbar su trabajo, a invadir su espacio reservado y vital. Hablamos de todos los tópicos, sin rodeos, sin cortapisas, a mí me interesaba conocer un poco más la intimidad de esa mujer rebelde que se había enfrentado a las estrecheces de mente de una sociedad pacata y castradora. Me encontré con una mujer sensata, serena, llena de bríos. Sin más pretensiones que acelerar el paso para seguir firme en la vida, con ganas de terminar proyectos inconclusos e iniciar nuevas quimeras.

Mientras hablábamos, Zeballos no hacía otra cosa que disparar el obturador de su cámara y pedirle a la maestra sonrisas para la posteridad. María lo detuvo molesta, molestísima. “Seré una vieja pero soy una mujer que no pretende exhibir sus años…no me gustan las fotos, no quiero una más”. Tenía razón, seguía siendo la mujer decidida a ser, ante todo, respetada.

Retomé como pude el hilo de la conversación, Francisco dio por finiquitado su trabajo y María volvió a lo suyo: “No me gusta parar con viejas, me dijo, todo el día se quejan de achaques y de enfermedades, me gustan los jóvenes, me alimenta su vitalidad y ganas de construir el mundo”. María para entonces todavía andaba por Lima al timón de su Volkswagen escarabajo y se mantenía tan lúcida como en sus mejores tiempos, cuando el amauta Raúl Porras Barrenechea la convirtió en su discípula preferida.

Dulces y felices cien años María Rostworowski, dichosos los que tuvimos la suerte de toparnos con tus obras y tus ingenios. Feliz 8 de agosto, Maestra.

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Antonio Brack, la fascinación por el optimismo

Me apena que la muerte del amauta Antonio Brack Egg haya pasado tan desapercibida, tan a media voz, tan caleta. Me apena que los fuegos de artificio de fin de año y la turbulencia de la política internacional hayan acaparado toda nuestra atención y la partida de esta figura señera del conservacionismo y la peruanidad no haya sido del todo mensurada.

Antonio Brack Egg fue un visionario, un terco defensor de la riqueza natural y cultural del país, un hombre que quiso como pocos esta tierra de promesas y de tantas posibilidades. Como Raimondi y los ilustrados del Mercurio Peruano supo elevarse sobre las mezquindades de su tiempo para hablarnos de un futuro posible y alentar el esfuerzo que supone construir una sociedad sostenida sobre los cimientos de otros paradigmas. Maestro, conversador nato, polemista, dicharachero, terco defensor de ideas propias, Antonio ha sido para los miembros de varias generaciones un referente, una luz en medio de las tinieblas y las trifulcas intestinas.

En el 2001 lo entrevisté para la revista Rumbos cuando su campo de acción tenía otros límites y su figura aún no alcanzaba los ribetes que llegó a tener cuando asumió la cartera del novísimo Ministerio del Ambiente y la opinión pública se afanó en reconocerlo como el conductor de un programa de televisión, La Buena Tierra, que hablaba de un país posible, de un mundo mejor. Lo busqué en la oficina del PNUD, en Miraflores, donde laboraba como consultor y durante un par de horas tuve el privilegio de escucharlo y seguir aprendiendo de su espontáneo y clarísimo magisterio.

Salí de su despacho de la avenida Benavides con un libro autografiado bajo el brazo –que tuvo la bondad de regalarme y conservo como el mejor de los tesoros- y muchas confirmaciones. En estos día de recordaciones y penas compartidas con los suyos, he tratado de leer los hasta pronto de sus discípulos y compañeros de ruta y me he emocionado al máximo con las evocaciones de Marc Dourojeanni, cómplice de cuitas de quien ya había leído magníficos testimonios de la amistad que tuvo con el hijo predilecto de Villa Rica en su Crónica Forestal del Perú, un libro que recomiendo a todos los que quieren saber más de los años aurorales del parquismo peruano y todo lo que ha costado estar donde estamos como movimiento.

Todo mi cariño al maestro tesonero, al hombre que vivió entre “pájaros y árboles” enamorado de una tierra espléndida y un futuro mejor para sus hijos…

Les dejó el reportaje sobre el Antonio Brack Egg que tuve la suerte de conocer.

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