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Maricielo Antúnez, guardiana del Tambopata, vive en conexión plena con la naturaleza…

Mi opinión

Maricielo Antúnez ama el sol, las montañas, las playas de arena, los bosques del Tambopata: viajera a tiempo completo, la muchachita que creció bebiendo la libertad y los aromas de los campos de Santiago de Huiña, el pueblito huarmeyano que alguna vez fuera territorio de los poderosos wari, hoy es una guardiana de los bosques de Madre de Dios, una conservacionista a carta cabal, una peruana que como tantas mujeres de nuestro país invierte sus esfuerzos en labrar el futuro que nos merecemos. Es una trome, vale un Perú.


⁠¿Qué olor te devuelve a la infancia?
El olor que más me devuelve a la infancia es el de la naturaleza. Durante mis primeros cinco años viví en Huarmey, en el norte chico, muy cerca del mar. Por eso, mis primeros recuerdos están ligados al olor y al sonido de las olas, la presencia del mar si estuvo cerca…

Después de los cinco años, mis padres me llevaron a vivir a Santiago de Huiña, un centro poblado ubicado a unos 40 minutos de la ciudad. Allí todo cambió: había chacras, mangos por doquier, muchas otras frutas y dos ríos que rodeaban el lugar. Nuestra casa estaba a pocos metros de uno de ellos, así que crecí escuchando el agua y rodeada de árboles, campos y vida.

Quizás por eso, cuando pienso en mi infancia, no recuerdo un solo olor, sino una mezcla de mar, fruta, tierra y río. Son aromas que me transportan a una etapa muy especial de mi vida y me recuerdan que, desde pequeña, crecí profundamente conectada con la naturaleza.

Maricielo creció al lado de su familia en el campo huarmeyano: allí perviven sus recuerdos más intensos. Por eso nadie se sorprendió en casa cuando eligió estudiar la carrera de turismo y hotelería en Lima.

⁠¿Cuál fue tu primer viaje?
El primer viaje que recuerdo fue a Lima, cuando tenía 5 ó 6 años, como vivía en provincia con mis padres, fuimos a pasar navidad a la casa de mis tíos.

⁠¿Costa, sierra o selva?
Nací en la costa, así que el mar siempre tendrá un lugar especial para mí. Me encanta volver a la playa cada vez que puedo, especialmente en verano. Pero también disfruto mucho de la sierra: caminar por sus montañas, contemplar sus paisajes y ese cielo azul que hace que todo se sienta aún más especial.

Desde hace un poco más de ocho años vivo en Tambopata, Madre de Dios, donde llegué por mi trabajo como guardaparque. Y la selva terminó convirtiéndose también en una parte muy importante de mi vida. Me encanta vivir y convivir con su biodiversidad: la fauna, la vegetación, los sonidos del bosque, la lluvia y todos esos pequeños detalles que hacen única la experiencia de estar en contacto con la naturaleza.

Así que, si me preguntan si prefiero costa, sierra o selva, me cuesta mucho elegir. Cada una tiene una magia diferente y, de alguna manera, siento que las tres forman parte de mí.

⁠¿Cuál es tu comida favorita?
Me gusta mucho el sabor del ceviche, la mezcla de lo picante con la acidez de limón y el aroma del culantro.

¿Un peruano que te llene de orgullo?
Hay muchos, pero podría mencionar a Manolo del Castillo, de Reportaje al Perú. Admiro su trabajo porque nos ha permitido conocer y valorar, a través de sus viajes y reportajes, las riquezas naturales y culturales de nuestro país, incluso aquellos lugares más remotos. Es una forma hermosa de mostrarnos lo diverso y maravilloso que es el Perú.

Con Manolo del Castillo, una inspiración para miles de peruanos y peruanas que confían en el futuro de nuestro país. Maricielo postuló en el 2018 a un puesto como guardaparque en la Reserva Nacional Tambopata. Desde entonces nadie ha podido separarla de sus bosques.

¿Qué ave propondrías como ave símbolo del Perú?
El águila harpía, porque representa la fuerza, el poder y la conservación de los bosques amazónicos, ya que anidan en árboles que miden más de 40 metros de altura, como la castaña y el Shihuahuaco.

¿Y qué flor?
La flor de Amancaes, porque es un símbolo de las lomas costeras y de la historia y cultura de Lima. Puede permanecer todo un año en el suelo árido y, con la llegada de la humedad, florece durante pocos días, cubriendo los cerros con un hermoso manto amarillo.

Tuve la dicha de ser voluntaria durante dos años en las Lomas de Paraíso, donde pude apreciar de cerca estas flores y vivir la experiencia de ver los cerros completamente cubiertos de amarillo. Es un recuerdo que guardo con mucho cariño.

 ¿Un libro de viajes o aventura?
No es un libro de viajes como tal, pero lo último que leí fue “Guardianes – Crónicas de Guardaparques en el Perú”. Es un libro que reúne las historias y experiencias de mujeres y varones guardaparques que trabajamos en diferentes Áreas Naturales Protegidas del país. Los relatos permiten conocer más de cerca nuestra labor, los desafíos que enfrentamos y la importante misión que cumplimos en la conservación de nuestra biodiversidad.

⁠¿Tú escritor favorito?
César Vallejo, en el colegio nos hacían aprender sus poesías, como los “Heraldos Negros” o “Paco Yunque”, su magnífico cuento.

Viajera incansable por mares y cielos, Maricielo comparte sus labores como servidora pública con el trabajo gremial: actualmente es la vicepresidenta de la Asociación de Guardaparques del Perú (AGP).

¿Qué te hace sentir orgulloso de nuestro país?
Nuestra riqueza natural, cultural, gastronómica y su gente resiliente.⁠

¿Qué personaje te haría cambiar de acera?
Ninguno, porque cada día, desde mi trabajo en el bosque, procuro seguir cuidando y conservando nuestro patrimonio natural. Mi deseo es que las futuras generaciones puedan conocer y disfrutar de este gran tesoro natural que tenemos en la selva de Tambopata.

¿Un lugar del Perú o del mundo para vivir el resto de tu vida?
Mi pueblito, donde actualmente viven mis papás y mi familia. Es un lugar pequeño, tranquilo y rodeado de naturaleza, con muchas frutas, especialmente mangos, que me encantan. Pero, sobre todo, es especial porque allí están algunos de mis mejores recuerdos de infancia junto a mis abuelitos. Es un lugar al que siempre sentiré que pertenezco.

⁠¿Una canción?
Cariñito de los Hijos del sol.

¿Qué es lo que nunca falta en tu equipaje?
Mis zapatos de trekking, mi tomatodo, celular y cargador siempre para tomar fotos y grabar videos de todo, hasta que pueda comprarme una cámara para mis viajes.

¿Un viaje soñado?
Tengo muchos viajes soñados, como hacer la ruta de Huayhuash, la ruta Salkantay o conocer Gocta. Espero poder cumplirlos algún día, porque disfruto mucho caminar, descubrir nuevos lugares y seguir conectándome con la naturaleza.

La «turistóloga», cuyo nickname en Instagram es rangerviajera, conserva una colección de huellas de felinos elaboradas en cera por ella misma, fruto de su fascinación por la fauna silvestre amazónica, con especial énfasis en el jaguar.

⁠¿Cuál es el objeto que más valoras?
Más que un solo objeto, valoro mucho mis archivos de fotos y videos, porque guardan recuerdos de la naturaleza, mi trabajo, mis viajes y mi familia; momentos y experiencias que me hacen feliz. También atesoro los detalles hechos a mano que me han regalado y, de manera especial, mi colección de huellas de felinos hechas en cera, que elaboré hace un tiempo. Me encantan los felinos silvestres, especialmente el jaguar, así que esta colección tiene un significado muy especial para mí.

⁠¿Una ruta o destino que recomiendas?
Los nevados y lagunas de Ancash.

⁠¿En dónde queda el paraíso?
El paraíso está en nuestro propio país: cerca del mar, entre las montañas o en la selva. Para mí, está en aquellos lugares donde puedo alejarme un poco del ruido, estar rodeada de naturaleza y disfrutar de la calma, la tranquilidad y la paz que nos regala cada paisaje.

Maricielo Antúnez Baca es una guardaparque peruana que cumple servicios en la Reserva Nacional Tambopata, en el departamento de Madre de Dios. Es reconocida por su labor en la conservación y protección de la biodiversidad de los bosques amazónicos. Pasó sus primeros años en Huarmey y luego en Santiago de Huiña, una localidad rural del distrito de Huayán, en la provincia de Huarmey, Áncash y desde hace más de ocho años reside y trabaja en la selva del Tambopata. Ha  participado como voluntaria en iniciativas de conservación comunitaria en las Lomas de Paraíso en Lima; su historia, que fue recogida en el libro Guardianes – Crónicas de Guardaparques en el Perú, forma parte de uno de los relatos  que ilustran el trabajo y sacrificio  de los guardaparques peruanos. Maricielo, que es una viajera incansable,  es una figura visible dentro de las iniciativas que impulsan el liderazgo femenino en la conservación y el empoderamiento de las mujeres en el campo de la protección ambiental en el Perú y Latinoamérica. Actualmente es la vicepresidenta de la combativa Asociación de Guardaparques del Perú (AGP).

Maricielo Antúnez Baca ama al Perú, a su gente y a su esplendorosa naturaleza todo el tiempo…

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