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La acabóse: los océanos registraron 100 días consecutivos de temperatura inusual y el Niño empieza a calentar aún más el planeta

Por Guillermo Reaño para Notas de viaje / columna de opinión

Y aquí seguimos discutiendo si el ceviche es más rico con zarandaja o con choclo desgranado. El Niño no solamente se instaló entre nosotros, también ha decidido hacer causa común con la crisis climática que hemos creado como consecuencia de la dependencia de nuestra especie por los combustibles fósiles, elevando al máximo los zarpazos de la catástrofe ambiental que padecemos. Como dice la ciencia y se menciona en esta nota que subí a esta plataforma, sin un recorte sustancial en las emisiones de gases de efecto invernadero —producto principalmente de la quema de petróleo y gas—, el proceso de calentamiento de las aguas de nuestros océanos seguirá in crescendo. Ad eternum…

En fin, ya van varias generaciones de terrícolas las que han pasado por la escuela escuchando de sus profes la cantaleta del cambio climático y la esa monserga sobre las medidas que se deberían tomar para mitigar sus funestas y apocalípticas consecuencias que entra por un oído y sale por el otro. Y ha habido también decenas —o centenas— de cumbres supranacionales para discutir las soluciones que existen para revertir el calentamiento, visible, rochoso, palpable, del planeta: esa olla hirviente en cuyos océanos se alcanzaron en agosto pasado las temperaturas superficiales más altas que se habían registrado hasta la fecha. Y nada, nada de nada.

El combo creado es de terror: la “calentura” de los océanos interfiere, calentando, el clima continental. Esas olas de calor que siegan vidas en tierra firme (por aquí y últimamente también en Europa) y provocan incendios inauditos, nunca vistos, están estrechamente vinculadas a las anomalías térmicas que venimos padeciendo. Y el bendito Niño, que comenzó en junio y que la NOAA pronostica como “muy fuerte”, podría sumar todavía más leña al fuego al amplificar el calentamiento global derivado de las actividades humanas.

Estamos (y estábamos) recontra advertidos.

Ah, la NOAA, la National Oceanic and Atmospheric Administration (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica), es una agencia científica del Departamento de Comercio de los Estados Unidos —el país que lidera Mr. Trump— dedicada a la observación, monitoreo y estudio de las condiciones de los océanos, la atmósfera, los ecosistemas marinos y el clima global. No suele fallar, es un organismo científico de reconocido prestigio. Nada que ver con el wokismo internacional o el ecologismo extremo, que por cierto también existe.

Increíble, ¿no? Y aquí, en el país del achoramiento y la insensatez, el gobierno nacional acaba de disponer la modernización del Ministerio del Ambiente, so pretexto de enfrentar «los actuales desafíos climáticos, la necesidad de transitar hacia una economía circular y la urgencia de articular eficientemente la institucionalidad ambiental con la reactivación económica del país» cercenando, lo dicen los analistas del sector, los territorios de las áreas naturales protegidas para estimular la exracción de gas y petróleo.

Gasolina para apagar el fuego que nos esá abrasando.

No digo más, a los hechos (a la nota que les dejo) me remito.

Aquí está: Los océanos registraron 100 días consecutivos de calor mientras El Niño suma una nueva amenaza, la hemos tomado de Mongabay Latam.

Más notas y comentarios sobre El Ñiño que ya llegó y está creciendo en SPV en :https://soloparaviajeros.pe/?s=EL+NI%C3%91O

Buen viaje. Bienvenido octubre.

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