Rupa Wasi Lodge / Aguas Calientes

La montaña es inmensa, impresionante, una permanente llamada de atención sobre lo espantosamente pequeños que somos los que nos hemos apoderado este planeta que a pesar de todo lo que le hacemos sigue girando.

Me he quedado más de la cuenta en Machu Picchu Pueblo –o Aguas Calientes si queremos ser más precisos- para observar su espléndida talla, sus paredes de roca y el bosque que intenta llegar hasta su cima tratando de envolverla con su manto vegetal.

Me imagino que ese lugar en el techo del mundo debió ser algún día el reino de los osos de anteojos y los picaflores de mil formas y colores que abundan por este paraje tantas veces visitado del Santuario Histórico de Machu Picchu.

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Rupa Wasi house

Desde mi posición, una habitación suite de madera espaciosa y sumamente iluminada, en el límite justo entre la ciudad y el bosque nuboso, observo con atención el macizo: un monumento pétreo que se desprende de la Cordillera de Vilcabamba para cercar con su insólita presencia la ciudadela de Machu Picchu.

Seis habitaciones le dan vida al Rupa Wasi Lodge, mi hallazgo de estos días en las proximidades de la vieja construcción inca, un hotelito encantador, minimalista, construido con buen gusto como queriendo contraste con los edificios vacuos que decoran esta moderna villa de peregrinos.

Mi habitación se apoya sobre una piedra colosal poblada de epífitas y pareciera estar suspendida sobre el cielo azul de este paisaje maravilloso.

Al fondo, mejor dicho, más abajo, el Urubamba que antes de ingresar al Valle Sagrado de los Incas se llamó Vilcanota y antes, mucho antes de nosotros, fue el mítico Willkamayu de los Hijos del Sol, galopa buscando romper la cordillera para tomar por asalto la floresta amazónica…

Antes de salir al balcón para seguir mis devaneos me entretengo más de la cuenta con los inconfundibles pétalos –o labelos-  de una orquídea diminuta. Cientos de ellas pueblan los jardines naturales de este Edén que muchos visitan creyendo que son solo las piedras trabajadas por el hombre las que hay que admirar antes de volver a casa…

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Alturas de Machu Picchu

Desde el balcón de mi habitación en el Rupa Wasi, prodigio del buen gusto y la arquitectura de vanguardia, el fisgoneo en el que uno anda podría convertirse en una invitación para quedarse para siempre en esta esquina del Santuario. De verdad, desde estos aposentos  es posible entender los motivos que tienen los miles de viajeros que consideran que han llegado al sumun del viaje auténtico e irrepetible.

Difícil abandonar el Rupa Wasi Lodge para ir a buscar Machu Picchu. Tuve que dejar a un lado mi visión del gigante pétreo que se levanta al otro lado del Urubamba para iniciar el postergado ascenso a la Maravilla de la Humanidad.

Y a pesar de mi reclamos, las horas de éxtasis vividas en una de las habitaciones de este simpatiquísimo lodge que gestionan los Gmünder, raza de hoteleros, me sirvieron de mucho, de muchísmo, para entender la ubicación sacra de la llacta construida en tiempos del inmortal Pachacutec.

Como alguien se animó a apuntar en una web para viajeros:Tal vez sea el hotel y la habitación con más encanto en la que hemos estado después de un año viajando. Toda la habitación es de madera, con calefacción, el wifi va genial, y la cama es increíblemente cómoda. Desde la propia cama se puede ver las montañas”.

Y esa montaña.

Buen viaje…

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Rupa Wasi Lodge
Calle Huanacaure 105, frente a The Tree House Restaurant
+51 84 211101
+51 940724223
info@rupawasi.net

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