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Desert Nights Restaurant & Moskito Bar / Huacachina

Mi opinión

La carta del Desert Nights, en la Huacachina, llegado el momento del almuerzo, es variopinta, conjuga los potajes marinos y los infaltables platos criollos con una propuesta de comida internacional que satisface a los que llegaron al desierto iqueño atraídos por el imán de sus dunas y los rinconcitos de ensueño de la mágica laguna. En las tardes, cuando el calor amengua, las alitas, los nachos, los tequeños, las hamburguesas, los sánguches, los piqueos de rigor en salomónica relación con las cervezas bien heladas, las chelas artesanales, los refrescos y los tragos de todos los linajes, se apoderan de las papilas gustativas y la alegría de los viajantes para convertir la fiesta en eterna.


Por Wili Reaño / Viajar & Comer

Maridajes contemporáneos

Me encantan los espaguetis en salsa a la huancaína y lomo al jugo del Desert Nights del oasis de Huacachina, el restaurante-bar-hostel  al que suelo recurrir cuando recalo en  el balneario más antiguo y señorial de Ica para deleitarme con el batir de las hojas de las palmeras datileras, los añejos huarangos y los eucaliptos mientras posan sus sombras sobre el espejo de agua de la soberbia laguna.

Sofía, la dulce camarera que me atiende, estudiante por las mañanas de la carrera de  sicología en una universidad iqueña, es la que me ha propuesto el  Lomo al jugo con tallarín a la huancaína (Spaguetti with a creamy Peruavian pepper sauce) que voy devorando mientras termino de acomodarme en la terraza del icónico restaurante que al caer la tarde -bienvenido el frescor de las nochecitas en el desierto- se trastoca en el Moskito Bar, un rooftop célebre entre los paseantes por el bulevar huacachinero y los turistas que llegan de todas partes para consumir adrenalina pura en las dunas y descampados próximos… ahicito nomás.

Desde la terraza del tercer piso del Desert Nights se obtiene una vista espectacular de las dunas y el oasis de la Huacachina.

Los espaguetis que saboreo esta tarde de setiembre son gruesos, potentes, a punto y firmes al dente, como dictan los cánones; una base perfecta que amalgama los espléndidos sabores de la huancaína con el tiernísimo lomo al jugo que pugna por escaparse del plato.

Gastón Acurio, que fue quien introdujo en  la mesas más engalanadas este portento de auténtica fusión de la comida bachiche y la cocina popular nuestra, dijo alguna vez que las pastas, al ser bañadas por la crema más famosa de nuestros pagos, le muestran a tutti li mondi el poder democratizador del ají amarillo, un ingrediente que al decir del consagrado chef peruano sostiene la identidad culinaria del Perú.

Los cocineros detrás del plato que va desapareciendo de mi vista lo confirman: han logrado que la salsa abrace la pasta sin ahogarla, manteniendo el justo balance entre la acidez del vinagre del lomo perfectamente salteado en el wok y la ligera cocción de los espaguetis. Buenísimo.

Sofía me indica que pruebe la Limonada de hierba buena. Muy buen consejo, me encantó.

Me dice también que en la cena pida la Hamburguesa con salsa BBQ. Por supuesto que le hice caso.

Después de cabalgar por las dunas de Ica, una hamburguesa o cualquiera de los piqueos de la carta del restaurante al pie del oasis hacen lo suyo…

…

La carta del Desert Nights desde el medio día, llegado el momento del almuerzo, es variopinta, conjuga los potajes marinos y los infaltables platos criollos con una propuesta de comida internacional que satisface a sus comensales, en su mayoría extranjeros que llegaron al oasis atraídos por el boom de sus dunas. En la tardecita, en cambio, cuando el calor amengua, la preferencia de estos y de los locales como yo va mutando hacia las alitas, los nachos, los tequeños, las hamburguesas, los sánguches, los piqueos de rigor en salomónica relación con las cervezas bien heladas, las chelas artesanales, los refrescos y los tragos de todos los linajes que tan buena compañía suelen hacer.

Lo mío fue, entonces, vuelto del regreso del desierto y lleno de arena, la hamburguesa BBQ recomendada por mi atenta anfitriona y una saludable copa del Moskito, el rey de reyes de la barra: un coctel cuya magia reside en la feliz combinación del ron blanco con una buena dosis de  menta, hierbabuena, limón, azúcar y agua con gas. Buenísimo.

Pedí su respectivo refile, me trajeron una copa más.

El moskito, una suerte de mojito local muy sugerente, es el coctel más requerido por los visitantes en el rooftop de la Huacachina.

La hamburguesa y la porción de papas que le dan compañía, fueron un delicioso exceso, de verdad: tocino, carne de res, jamón y queso, cebollas caramelizadas, champiñones y muchas cositas más. Por un momento pensé que había llegado al Jack’s Café de la calle Choquechaca, en Cusco o a un huarique para surfistas que encontré alguna vez gocé en Jacó, Costa Rica.   

La dama de la Huacachina

Por Pablo Merino, birdwatcher e hiperquinético viajero, supe de Cristina Coleman, el genio -la genia- detrás del Desert Nights y el Moskito Bar, una gringa, así la describió Pablito, que llegó al oasis hace una pila de años, mochileando, para quedarse a vivir y trabajar entre sus pliegues y querencias el tiempo que le regalara la vida. La Coleman, de Minnesota, en el midwest estadounidense, es una de las defensoras más aguerridas de la salud de un ecosistema fabuloso que ayudó a convertir en la primera Área de Conservación Regional de Ica, la ACR Laguna de Huacachina.

Ella es la que le ha impuesto el estilo flashpacker en clave beach boys a sus emprendimientos que poco a poco voy a ir descubriendo para ustedes. Huacachina es un destino extraordinario, las propuestas de buen vivir/bien estar de Crisitina, lo mismo.

La acogedora terraza en el tercer piso de su hostel es de antología: me estoy refiriendo al rooftop desde donde se puede observar las magníficas dunas de los contornos y apreciar  la soberbia belleza de la laguna de tonos esmeraldas que sigue viva a pesar de los cambios y la vorágine de los días. Es la azotea más auténtica y requerida del bulevar huacachinero. En la canícula, el espacio ideal para llenarse de sombras; en las nochecitas eternas, la guarida cómplice para platicar con quien se está. La he gozado y la recomiendo.

Nadie se puede escapar al sortilegio de una buena terraza y la mejor vista…

…

El día último de mi permanencia en el oasis de Cristina me aventuré a pedir el Ceviche de pescado de la carta del Desert Nights-Moskito Bar: para un sibarita como este cronista, el platillo que define si un restaurante reúne las condiciones para reincidir o no. Los chicos de la cocina me lo habían recomendado. Lo probé y pasó a la primera la prueba de fuego: fresco, delicado, muy bien presentado en agradable compañía de una porción de camote glaseado, choclo desgranado y sus lonjitas de calamar. La blancura y el sabor del pescado me sorprendieron: pídanlo: cuando el sol aprieta, un buen ceviche y su chela helada, hacen su trabajo.

Lo celebré pidiendo una tercera copa de Moskito.

Súper.

Ceviche de pescado fresco, blanquísimo y en su punto.

Me he prometido volver.

La mesa de la Coleman pone.

Y el oasis de la Huacachina es un invento feliz de esa vida con la que soñamos…

Buen viaje, buena mesa…

Desert Nights
Restaurante & Rooftop Bar
Huacachina 139, Huacachina – Ica
Su carta incluye opciones muy variadas de platos marinos, criollos e internacionales con alternativas vegetarianas y veganas. Su bar tiene de todo, buenos cocteles y una nutrida oferta de vinos de la región y de ot
ras partes y cervezas artesanales. Atienden diariamente de 11:00 a. m. a 11:00 p. m. Ofrece también habitaciones y servicios orientados a viajeros y grupos que buscan alojarse a pocos pasos del oasis. Su vista desde la terraza  del tercer permite es  una de las mejores de la laguna de Huacachina.
Cel. 942656261
info@desertadventure.net

Si quieres que visite el servicio que prestas en este destino (o cerca de él)  porque es de calidad y toda confianza o tienes interés en darnos algún dato que no hayamos considerado escríbeme a conwilireano@gmail.com

Reseña número 49 de Viajar & Comer, un producto exclusivo de #SPVPerú.
Todas elaboradas por Wili Reaño.

Un plato que rinde homenaje a la fusión ítalo-peruana. Y a la preferencia que tenemos los peruanos de a pie por los carbohidratos… y los excesos de la carne. Ñummmm…
Infaltable peruanísimo lomo saltado…
Piqueos que incorporan los insumos de un mar lleno de vida y de las chacras de la costa nuestra.
A solo cinco kilómetros de la pujante ciudad de Ica, el paraíso.

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