Hotel Titilaka, Lago Titicaca / Puno

En febrero Puno baila al compás de las bandas llegadas desde todos los confines del altiplano en honor a la Mamita Candelaria, la virgen morena más querida de una las regiones del Perú que mayor atención está dándole a los cambios y a las nuevas tendencias del turismo. Llegamos a Puno para conocer más detalles del concurso que se organiza alrededor de la fiesta, que celebró este año su versión cuarenta y cinco, y, también, para recorrer las playas y paisajes de la península de Chucuito y la bahía de Socca, en la ruta hacia Bolivia.

En setiembre  pasado habíamos visitado –de la mano de Martha Giraldo- las instalaciones del hotel Titilaka, uno de los alojamientos que tiene a su cargo Andean Experience, el pujante tour operador del macro circuito sur peruano que viene posicionándose en la región gracias a una propuesta novedosísima que combina el confort de un cinco estrellas con lo maravilloso que significa para el afortunado vivir la experiencia peruana desde el respeto y la valoración de nuestra cultura.  Lo hemos dicho más de una vez: el turista ya no quiere serlo, y de las otras posibilidades que existen en la ruta, la de ser viajero es la que más le atrae.

Ese punto es el más valioso de la propuesta de Andean Experience, nos lo hicieron notar la gente del staff de la agencia cuando nos invitó a conocer el Titilaka Lodge, joya del buen gusto que conjuga la experiencia hotelera de los Masías, Ignacio y Sandra, con el ímpetu y amabilidad de un grupo de trabajadores, que destacan por sus buenos años en el negocio y toda una vida dedicada a amar el lago Titicaca, una de las geografías más notables del planeta. Para los muchachos de Andean Experience el visitante que llega al Titilaka Hotel es un viajero y como tal lo tratan. No importa su procedencia o la peso de sus osamentas

Cincuenta minutos nos tomó llegar al Titilaka. Los suficientes para sentirnos transportados a otra postal: tal vez el Mediterráneo con su lecho azul Titicaca o el Adriático. Impresionante. El mar interior que se lanza sobre las piedras del continente puneño, subyuga al viajero por su cadencia, su ritmo acompasado. Desde cualquier ventana o terraza del hotel, el Titicaca es lo que es: un lago sagrado que invita al descanso. O a los placeres de la contemplación, que en esta parte de Puno son tantos como los días que uno se anime a reposar en el Titilaka: sea que decida, y eso ofrece el hotel, navegar en kayak, o en velero, por el lago; o tal vez le interese ver aves en los totorales próximos o quien sabe  visitar el archipiélago flotante de los Uros… o Taquile, Amantaní o Suasi. De repente, lo suyo es la arqueología y para eso están las rutas a Sillustani o Inca Anatawi, en la campiña de Socca. De todo como en botica, como reza el refrán antañón.

Nosotros, a pesar de haber aterrizado en Titilaka Lodge para el reposo le añadimos a este cocktail  de posibilidades, un poco de biking y caminatas por todas partes. La pasamos bien y quedamos listos para ir a la fiesta de la Candelaria entonados y dispuestos a cualquier plan. Lo comentamos con Martha Giraldo y Grimu Neuhaus, al turista (o al viajero) hay que tratarlo con originalidad y desde la innovación total. De Perogrullo. Y en eso anda avocado el equipo de Andean Experiencce. Los testimonios de Francisco y María, dos viajeros catalanes de paso por el Titilaka, nos lo confirmaron: “llegamos aquí alentados por los consejos que encontramos en Trip Advisor (www.tripadvisor.com), nos vamos seguros de haber sido tratados mejor que en ninguna parte del mundo”.