En combi para conocer al Papa

Quito. Son argentinos y hace unos meses decidieron comprar una combi –una VW 1980-, juntar los pocos ahorros familiares, cerrar la casa y lanzarse a los caminos para llegar a tiempo a Filadelfia y festejar la llegada del Papa sudamericano al corazón del imperio. Me estoy refiriendo a los Walker – Zemborain (Noël, Alfredo y sus cuatro hijos, Carmin, Mia, Dimas y Cala), los seis viajeros que fueron noticia esta semana después de haber recorrido trece países y estar en primera fila en el Encuentro Mundial de las Familias convocado por el Sumo Pontífice.

Que linda historia, que sueño tan formidable y que tesón el de este equipo viajero, da ganas, muchas ganas, de replicarlo. Leí su historia y de inmediato la subí a esta revista    y empecé a seguirlos a través de la cuenta que crearon en Facebook. Hoy postearon lo siguiente, lo copio tal como lo escribieron. Lo lograron:

°Estuvimos con el Papa!!!!! A las 6 de la mañana recibimos un llamado que el Papa quería conocernos, que vayamos inmediatamente al Seminario San Carlos. Imagínense el revuelo que se armó. Todos corríamos de un lado para otro en completo caos. Llegamos volando sin poder creer lo que nos estaba pasando. En un hall nos dijeron que ahora vendría. Y a los 5 minutos estábamos frente a Francisco que nos dice” ¿Ustedes son la familia que viajó de Buenos Aires?, están locos” y se reía. Sí le decimos, también tenemos una cuota de sana inconsciencia como vos. Grandes abrazos. Cala se aferró a su cintura y no lo largaba. Le dijimos que hay miles de familias en América que lo quieren mucho y están rezando por él. “Lo necesito, esto es muy difícil, desde este lugar se puede hacer mucho bien y mucho mal, recen por mi”. Hicimos un abrazo grupal los 7. Le dijimos que teníamos tantas ganas de saludarlo, Y nos dijo”cuando me dijeron que estaban por acá, yo dije que los quería conocer, los estuve siguiendo, qué bueno que los encontraron!”. y en italiano (traduzco) le dice a alguno de la comitiva: “Esto es muy importante: una familia joven que tiene el coraje de salir en una kombi y vivir la vida con júbilo! que sale al encuentro de otras familias”. Cala traía un rosario y pidió que se lo bendiga. Nos habían dicho que iba a ser rápido pero él seguía conversando. De gran charla los 7. Todo muy distendido y familiar, como si fuese un amigo de siempre. “Gracias por venir” y le dijimos : “gracias por inspirarnos a salir y hacer un poco de lío”. Y mientras se iba se da vuelta y con carcajada “Son unos inconscientes!”. El mejor regalo para el fin del viaje de nuestra vida”

Salud y buen retorno, ídolos.