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Cuidar la vida de las montañas y de la gente que las cuida y lucha por gestionarlas adecuadamente. Una propuesta desde la sociedad civil

Stefano Cárdenas desde el Cusco para Solo para Viajeros

La Cordillera Blanca no es únicamente un paisaje icónico del Perú: es un sistema vivo, dinámico y altamente sensible a las transformaciones climáticas globales. En sus cumbres se concentra la mayor masa de glaciares tropicales del planeta, una condición que convierte al Parque Nacional Huascarán en un laboratorio natural para comprender los efectos del cambio climático, pero también en un territorio de riesgo permanente. El retroceso glaciar, la formación de nuevas lagunas, la inestabilidad de muchas de sus cornisas y la variabilidad extrema del clima han modificado radicalmente las condiciones de la alta montaña en las últimas décadas.

Estos procesos no solo afectan a la biodiversidad y a los servicios ecosistémicos que provee el parque, como la regulación hídrica, sino que inciden directamente en la seguridad de quienes transitan, investigan y gestionan el territorio. La alta montaña ya no responde a patrones históricos previsibles y ello exige nuevas capacidades técnicas y operativas.

El Parque Nacional Huascarán y la complejidad de su gestión

Como Área Natural Protegida, el Parque Nacional Huascarán enfrenta una combinación de factores particularmente exigentes: extensión territorial considerable, accesos complejos, ecosistemas frágiles y una presión creciente para uso público. Montañistas, excursionistas, investigadores, guías locales y turistas confluyen en un espacio donde cualquier incidente puede escalar rápidamente debido a la altitud, la topografía y las condiciones climáticas cambiantes.

La gestión de este escenario requiere algo más que vigilancia y control. Implica anticipación, planificación de riesgos y capacidad de respuesta especializada. En este punto, la búsqueda y rescate se posicionan como un componente fundamental de la gestión integral del parque, estrechamente vinculada a la conservación y al ordenamiento del uso público.

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Sernanp: un aliado clave en un contexto de alta exigencia

El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado – Sernanp cumple un rol central en la protección del Parque Nacional Huascarán, sosteniendo su gestión en condiciones complejas y con recursos limitados, una realidad compartida por muchas áreas naturales protegidas del país. El trabajo de los guardaparques, el monitoreo constante del territorio y los esfuerzos por mejorar infraestructura y capacidades reflejan un compromiso institucional claro con la conservación.

No obstante, la magnitud de los desafíos actuales de la alta montaña supera el alcance de una sola institución. La búsqueda y rescate en entornos de glaciar, roca y alta exposición técnica requieren equipamiento especializado, formación continua y protocolos intersectoriales que complementen y fortalezcan el trabajo del Sernanp, sin sustituirlo ni sobrecargarlo.

La búsqueda y rescate como extensión de la conservación

Entender la búsqueda y rescate como una herramienta de conservación es clave para avanzar hacia modelos de gestión más integrales. Un sistema SAR especializado no solo permite responder a emergencias, sino que contribuye a prevenirlas mediante una mejor planificación de rutas, definición de zonas de acceso, control del flujo de visitantes y generación de información crítica sobre patrones de riesgo.

Además, la existencia de capacidades de búsqueda y rescate reduce la exposición del personal del parque a situaciones de alto riesgo, mejora la coordinación con actores locales y fortalece la confianza de los visitantes en un modelo de turismo responsable. En este sentido, la seguridad humana se convierte en un aliado directo de la conservación ecológica.

Cambio climático y gestión del riesgo en alta montaña

El cambio climático ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en un factor operativo cotidiano en la gestión del Parque Nacional Huascarán. El retroceso glaciar, la pérdida de masa de hielo y la reconfiguración de rutas tradicionales de ascenso incrementan la frecuencia y severidad de eventos de riesgo. Avalanchas, desprendimientos de roca, colapsos de seracs y desbordes de lagunas glaciares ya forman parte del escenario habitual de la alta montaña andina.

Frente a este contexto, la gestión del riesgo no puede limitarse a la reacción ante emergencias. Requiere monitoreo constante, generación de información científica aplicada y protocolos de actuación adaptados a un territorio en transformación acelerada. Integrar la búsqueda y rescate dentro de esta lógica permite anticipar escenarios, reducir impactos y tomar decisiones informadas que protejan tanto a las personas como a los ecosistemas.

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Uso público, turismo responsable y límites del territorio

El crecimiento del turismo de naturaleza y de alta montaña ha convertido al Parque Nacional Huascarán en un destino de relevancia internacional. Sin embargo, este reconocimiento conlleva responsabilidades. La ausencia de límites claros, rutas formalizadas y capacidades de respuesta ante emergencias puede derivar en impactos ambientales, conflictos operativos y riesgos innecesarios para los visitantes.

Fortalecer la búsqueda y rescate contribuye directamente a ordenar el uso público del parque. Permite definir capacidades de carga realistas, establecer requisitos técnicos para determinadas rutas y promover un turismo responsable basado en información, prevención y respeto por el territorio. La conservación, en este sentido, no se opone al turismo, sino que lo condiciona y lo orienta hacia prácticas sostenibles.

Una oportunidad estratégica para la gobernanza de la alta montaña

El Parque Nacional Huascarán se encuentra ante una oportunidad estratégica para fortalecer su modelo de gestión en alta montaña. Avanzar hacia la implementación de un sistema privado especializado de búsqueda y rescate, articulado de manera coordinada con el Sernanp y otros actores del Estado, permitiría no solo elevar los estándares de seguridad para quienes recorren el parque, sino también mejorar la gobernanza territorial y consolidar la legitimidad social de la conservación en uno de los ecosistemas más sensibles del país. En un contexto marcado por el cambio climático y el aumento sostenido del uso público, la seguridad se vuelve un componente estructural de la gestión ambiental.

En respuesta a esta necesidad, surge una propuesta concreta impulsada desde la sociedad civil. Víctor Rimac, plantea la creación de un sistema especializado de búsqueda y rescate en el Parque Nacional Huascarán, concebido como una herramienta de apoyo a la conservación y a la gestión responsable del territorio. Esta iniciativa busca integrarse de forma coordinada con el Sernanp y los ministerios pertinentes, apostando por un modelo interinstitucional que combine prevención, respuesta ante emergencias y planificación de largo plazo.

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Lejos de limitarse a la atención de incidentes, esta propuesta reconoce que salvar vidas y conservar ecosistemas son objetivos inseparables en la alta montaña. Fortalecer las capacidades de búsqueda y rescate no solo reduce riesgos inmediatos, sino que contribuye a ordenar el uso del territorio, proteger al personal del parque y ofrecer condiciones más seguras y sostenibles para las generaciones presentes y futuras. En ese cruce entre acción concreta y visión estratégica, la conservación deja de ser un discurso y se convierte en una práctica responsable y compartida.

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