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El último guardián de la niebla: La silenciosa batalla por salvar al mono choro de cola amarilla

Mi opinión

Qué bueno constatar que la prensa regional, en este caso Voces, el combativo diario de Tarapoto, siga dando batalla por el cuidado de la fauna de sus localidades, tarea, por cierto, en la que no deberíamos desmayar. En los bosques nublados de San Martín y Amazonas, y también en algunos bolsones de los últimos bosques de Huánuco y La Libertad, habita el mono choro de cola amarilla (Lagothrix flauvicada), un elusivo primate cuya figura se convirtió en el símbolo de la brega conservacionista en nuestro país y cuyas poblaciones en la actualidad siguen perdiendo las coberturas arbóreas de las que dependen para subsistir. Les dejo la notita que los colegas tarapotinos han subido a sus redes para seguir haciendo causa común por este simpático animalito de nuestra cornucopia animal.


Tomado del diario Voces de Tarapoto

Cada árbol que cae en los bosques nublados de la Amazonía peruana acerca un poco más al abismo a una especie única. Proteger al mono choro de cola amarilla es también defender el equilibrio ecológico, el agua y la vida que sostienen a las futuras generaciones.

En las montañas donde la neblina abraza permanentemente los bosques de Amazonas y San Martín, aún sobrevive uno de los tesoros más extraordinarios de la biodiversidad peruana. El Mono Choro de Cola Amarilla (Oreonax flavicauda), un primate endémico del país y considerado una de las especies más emblemáticas de los bosques nublados andino-amazónicos, enfrenta hoy una de las etapas más críticas de su historia. Su presencia, silenciosa y esquiva entre las copas de los árboles, se ha convertido en un símbolo de resistencia frente al avance de la deforestación y la pérdida acelerada de su hábitat natural.

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Leído en SPV: “Soy de los que piensan, ustedes lo saben muy bien, que tenemos que aunar esfuerzos para que los peruanos y peruanas conozcan la existencia y valor de estos especímenes de nuestra cornucopia animal. Miremos de soslayo lo que acaba de ocurrir en Chile: el nuevo gobierno borró de un plumazo las normativas en materia de protección ambiental tomadas por la administración del presidente Boric dejando sin efecto los decretos que precisamente protegían a la ranita de Darwin y a los pingüinos de Humboldt, dos carismáticos símbolos de su riqueza faunística. Y esto último a pesar de que el pingüino de Humboldt había sido declarado por aclamación popular Monumento Natural del país. Tenemos que estar atentos a la implementación por aquí de medidas como esas. Constituirían un golpe artero a la institucionalidad ambiental que con tanto trabajo hemos construido. Una manera de ganar adeptos a la causa de  la sensatez, la condición que sin duda puede impedir atropellos como el que se menciona, es la de unirnos en torno al conocimiento y al cuidado de las especies que simbolizan el valor, la importancia y la belleza de la fauna del Perú. 19/3/2026

La supervivencia de esta especie depende de la conservación de extensos bosques continuos que le permitan desplazarse, encontrar alimento y reproducirse. Sin embargo, el crecimiento de la frontera agrícola para la expansión de cultivos de café y la habilitación de pastizales están reduciendo aceleradamente estos ecosistemas. Cada hectárea de bosque convertida en terreno agrícola significa menos refugio para el primate y una mayor fragmentación de los corredores biológicos que conectan las poblaciones silvestres.

Los especialistas advierten que la fragmentación del bosque representa una amenaza tan grave como la tala misma. Al quedar aislados en pequeños parches de vegetación, los grupos de Mono Choro de Cola Amarilla pierden la posibilidad de intercambiar individuos entre poblaciones, disminuyendo la diversidad genética y aumentando el riesgo de desaparición local. La reducción de estos corredores naturales limita además el acceso a fuentes de alimento y expone a los animales a mayores peligros derivados de la actividad humana.

El panorama resulta especialmente preocupante porque el Mono Choro de Cola Amarilla habita exclusivamente en el Perú. Su distribución restringida convierte a Amazonas y San Martín en guardianes de una especie que no existe en ninguna otra parte del planeta. La desaparición de sus bosques significaría no solo la pérdida de un primate excepcional, sino también el debilitamiento de un ecosistema que regula el agua, captura carbono, protege los suelos y alberga cientos de especies de flora y fauna.

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Diversas instituciones, investigadores y organizaciones dedicadas a la conservación coinciden en que proteger los bosques nublados exige fortalecer las áreas naturales protegidas, promover sistemas productivos sostenibles, recuperar corredores ecológicos y trabajar de la mano con las comunidades locales para frenar la deforestación. La conservación no puede entenderse como un obstáculo para el desarrollo, sino como una inversión indispensable para garantizar el bienestar ambiental, económico y social de las poblaciones amazónicas.

Salvar al Mono Choro de Cola Amarilla es, en realidad, mucho más que evitar la extinción de una especie. Es preservar la identidad natural de la Amazonía alta, mantener vivo el equilibrio de los bosques de neblina y asegurar que las futuras generaciones puedan seguir contemplando a este extraordinario primate desplazándose entre las copas de los árboles. La lucha por su conservación es también la defensa de uno de los patrimonios biológicos más valiosos del Perú, una carrera contra el tiempo en la que cada bosque protegido representa una nueva oportunidad para que el último guardián de la niebla continúe habitando las montañas amazónicas.

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