Mi opinión
La noticia nos cae como anillo al dedo: como lo hemos venido comentando en estos días a través de nuestras redes sociales nos hemos sumado a un colectivo ciudadano compuesto por entusiastas vecinos de San Bartolo que se han agrupado para sostener dura batalla en defensa de los acantilados del cerro La Cruz -o del Bufadero-, una zona del distrito sureño de biodiversidad extrema y de estrecha relación con la historia de una localidad poblada desde tiempos aurorales por pescadores y hombres de mar, donde, lamentablemente, se ha iniciado la ejecución de una impactante obra civil que está destruyendo, no nos cabe ninguna duda, gran parte de su patrimonio cultural y natural.
Los problemas en el uso de los espacios marino-costeros se han ido acrecentando a medida que ha ido aumentando la expansión urbana a lo largo de todo el litoral. Organizar ese rush constructivo -regularlo para utilizar la palabra adecuada- y la consecuente ocupación de las orillas marinas y el mar próximo es tarea de urgente necesidad: máxime en estos tiempos de Niños alborotados, emergencia climática e irrespeto a la normatividad vigente y la razón. Saludamos desde aquí el esfuerzo de la autoridad ambiental y de las organizaciones aliadas en esta importante tarea, Vamos a estar atentos a sus próximos pasos.
Tomado de Actualidad Ambiental
Con el objetivo de articular acciones para conservar los ecosistemas marino-costeros, ordenar los diferentes usos de este espacio y generar mejores condiciones para el desarrollo sostenible de las poblaciones que dependen de sus recursos, el Ministerio del Ambiente (Minam) informó que impulsa la elaboración de una Hoja de Ruta para la Gestión Integrada de los Recursos Naturales de las cinco millas marinas.
Según explica el Minam, en las cinco millas marinas confluyen ecosistemas de alto valor para la biodiversidad con actividades fundamentales para las poblaciones del litoral, como la pesca artesanal, el turismo y otras actividades económicas vinculadas al mar.
Por ello, la propuesta de hoja de ruta busca establecer prioridades y acciones comunes entre las entidades del Estado, las comunidades y organizaciones vinculadas al litoral, de manera que las intervenciones puedan complementarse, se reduzcan las presiones sobre los recursos naturales y se prevengan conflictos asociados a los distintos usos del espacio marino-costero.
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Una agenda al 2030
La propuesta de hoja de ruta, con horizonte al 2030, contempla acciones en ámbitos como la planificación espacial marino-costera, el ordenamiento de actividades, la conservación y recuperación de ecosistemas, la reducción de la contaminación marina, el desarrollo sostenible de las comunidades costeras, la resiliencia frente al Fenómeno El Niño y la gestión del borde costero.
El objetivo es que estas acciones contribuyan a generar un espacio marino-costero más ordenado, productivo y resiliente, donde la conservación de los ecosistemas sea compatible con el desarrollo de actividades sostenibles y con la generación de oportunidades para las poblaciones del litoral.
Este trabajo se articula con el Manejo Integrado de las Zonas Marino Costeras que promueve el Minam para fortalecer la gobernanza del territorio y mejorar la coordinación entre los diferentes actores que intervienen en estos espacios.
En ese marco, la hoja de ruta busca contribuir a una pesca artesanal responsable, al desarrollo de un turismo sostenible, a la reducción de la contaminación marina y a una mayor capacidad de adaptación frente a los efectos del cambio climático.
Según el Minam, contar con una hoja de ruta común permitirá identificar prioridades, articular esfuerzos y orientar mejor las capacidades y recursos disponibles, contribuyendo a reducir conflictos por el uso de los recursos y avanzar hacia una gestión más integrada y sostenible del espacio marino-costero peruano.
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Recogen aportes
Para la elaboración de este documento, el Minam y Conservación Internacional realizaron una reunión de trabajo con organizaciones especializadas en conservación marina, pesca y desarrollo de comunidades costeras, con el fin de recoger aportes técnicos, identificar acciones prioritarias y avanzar en la conformación de un grupo técnico de apoyo al ministerio para el desarrollo e implementación de la hoja de ruta.
En la reunión participaron representantes de Conservación Internacional, Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), The Nature Conservancy (TNC), ProDelphinus, Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), Walton Family Foundation, Conciencia Marina y Socioterra.
César Santisteban, director general de Ordenamiento Territorial y de la Gestión Integrada de los Recursos Naturales del Minam, señaló que la gestión de las cinco millas requiere una mirada integral que permita compatibilizar la conservación del mar, los ecosistemas y la biodiversidad con las actividades productivas y las necesidades de las poblaciones costeras.
“El desafío es pasar de iniciativas aisladas a una visión común del espacio marino-costero, que nos permita ordenar sus usos, proteger sus ecosistemas y generar mejores condiciones para quienes viven y desarrollan sus actividades en el litoral”, sostuvo.
Agregó que la hoja de ruta permitirá orientar capacidades y recursos hacia las prioridades del país, articulando las intervenciones existentes y fortaleciendo la participación de los distintos actores vinculados al litoral.
