Mi opinión
Un grupo de organizaciones de la sociedad civil y el Estado, el Grupo Viajeros entre las primeras, vienen agotando esfuerzos con el objetivo de coordinar la ayuda que se necesita para enfrentar con éxito la emergencia que ha suscitado en el territorio asháninka de la provincia de Satipo, en Junín, la voracidad de los incendios que se han venido presentando desde inicios de mes y amenazan con extenderse a lo largo y ancho del distrito de Río Tambo y alrededores. Los informes que nos llegan atestiguan, otra vez, la incapacidad del Estado en todos sus niveles para encarar de manera resolutiva, eficiente y con todas la herramientas que existen, un evento totalmente predecible. Y también el abandono al que están sometidos los peruanos y peruanas más vulnerables: en el caso de la Selva Central, los pobladores nativos y mestizos de una región asolada por el narcotráfico y la deforestación. Las organizaciones firmantes del pronunciamiento que les dejo exigimos de las autoridades nacionales, regionales y locales celeridad, asertividad y liderazgo: se trata de una contingencia que debe ser resulta de manera coordinada y urgente: no se puede dejar en manos de la inacción y el mirar-para-otro-lado el drama que están viviendo estos compatriotas nuestros.
Desde el 4 de octubre, se dio aviso del incendio forestal que avanza sobre la comunidad nativa asháninka de Cutivireni, en el distrito de Río Tambo, provincia de Satipo, región Junín. Esta comunidad forma parte de la Reserva de Biosfera Avireri VRAEM, reconocida por la UNESCO, y se encuentra en la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal Asháninka, territorios de alto valor ecológico y fundamentales para la conservación de la biodiversidad y el bienestar de los pueblos indígenas.
Lo que empezó como un foco hoy golpea los bosques, la fauna silvestre, los servicios ecosistémicos, las chacras y los hogares de decenas de familias que dependen de esa tierra para vivir.
Desde este colectivo venimos articulando con bomberos, comunidades, pobladores y voluntarios para conocer de primera mano las necesidades en el territorio. Hemos movilizado apoyo en distintas regiones, pero la magnitud de esta emergencia requiere una respuesta mucho más amplia.
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Según la Federación Asháninka del Río Ene (FARE), el fuego compromete unas 1,000 hectáreas de bosque primario, aproximadamente 80 has de cultivos afectados y alcanza a más de siete anexos de Cutivireni, entre ellos Tsyapo, Pajonal, Tinkareni, Tiboreni, Tarobeni, Cobeja y Alto Cobeja. El incendio afecta además a otras comunidades de la cuenca del Ene, como Pampa Hermosa y Yoyato, que son anexos de la CCNN Quempiri. Se han reportado viviendas, enseres destruidos y más de 60 familias quedaron en situación de vulnerabilidad. Lo que confirma la urgencia de una evaluación técnica actualizada en campo.
Hubo una primera intervención de bomberos forestales en la CN Cutivireni, pero terminó el último fin de semana (10-10-2026). Entraron un martes y salieron un sábado, cuando solo estaba previsto que permanecieran dos días, y no hubo relevos que tomaran su lugar. Desde entonces, quienes siguen frente al fuego son los propios comuneros y brigadistas comunitarios; algunos con herramientas rudimentarias y otros sin la preparación para enfrentar un incendio de esta magnitud.
Ellos están entrenados para actuar en etapas iniciales, a modo de prevención, no para contener un fuego masivo. Hasta ahora, la estrategia ha sido perseguir el incendio. Con distintos tipos de combustible en el terreno, los ataques directos no son posibles, y solo se ha logrado mitigar el fuego en algunos puntos estratégicos. Según la Fuerza de Tarea en Incendios Forestales de Junín Oriente, la situación ha cambiado y ha empeorado.
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Lo que exigimos al Gobierno Central
No podemos hacerlo solos: la emergencia exige una respuesta articulada entre Estado, sociedad civil, empresas y ciudadanía. La ciudadanía ya se está movilizando; hoy pedimos que el Estado movilice también los recursos y capacidades necesarias para respaldar a quienes enfrentan el fuego en primera línea. A la Presidencia del Consejo de Ministros, al Ministerio de Defensa, a INDECI y al Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, les pedimos cinco acciones prioritarias:
1. Intervención articulada e inmediata, bajo el liderazgo del Gobierno Regional de Junín.
Que el Gobierno Regional de Junín asuma el liderazgo y la coordinación de la respuesta, con despliegue oportuno de recursos. Solicitamos a la PCM y al Gobierno Nacional el apoyo y la articulación necesarios, con periodos operacionales definidos e información pública de las acciones y recursos desplegados.
2. Despliegue de cuatro brigadas, unos 150 bomberos forestales, con relevos programados.
Es lo que ha determinado la Fuerza de Tarea en Incendios Forestales de Junín Oriente. Primero, un nuevo grupo que evalúe la situación actual y actualice los requerimientos; luego, el contingente completo. Lo ocurrido el fin de semana no puede repetirse: nadie puede apagar un incendio de esta escala hasta el agotamiento.
3. Paquete logístico completo, entregado de una sola vez y no por partes.
Camionetas, maquinaria pesada, combustible, herramientas y equipos de protección, alimentación, agua, carpas, y transporte de ida y de retorno para el personal movilizado, además de garantizar los permisos laborales de los bomberos voluntarios que viajen. Enviar bomberos sin equipos ni abastecimiento solo traslada el problema al terreno.
4. Asistencia humanitaria y protección para quienes están en primera línea.
Atención urgente a las familias afectadas y acompañamiento especializado para los brigadistas comunitarios, de modo que no sigan asumiendo solos tareas de alto riesgo. Las familias y los comuneros ya dieron todo lo que tenían; no se les puede pedir además que sostengan a quienes lleguen a ayudar.
5. Impulsar una ley de Manejo Integral del Fuego.
Que el Manejo Integral del Fuego ingrese a la agenda nacional con una propuesta de ley que combine los conocimientos ancestrales con la ciencia. En lugar de fomentar la prohibición de las quemas, el Estado debe fortalecer a las comunidades con herramientas técnicas y un marco normativo adecuado para realizar quemas controladas, con prevención, equipos y uso adecuado, pues forman parte de su cultura.
Cada día sin una respuesta integral significa más hectáreas de bosque perdidas, más familias sin hogar ni sustento y más comuneros expuestos al peligro. Para los pueblos indígenas, el bosque es hogar, alimento y cultura: lo que se quema en estas comunidades no se recupera en una temporada.
Reconocimiento a brigadistas
Queremos reconocer a los brigadistas comunitarios de la Central Asháninka del Río Ene (CARE), de la Estrategia PAAMARI de Manejo Integral del Fuego, quienes llevan más de dos años preparándose en prevención y monitoreo. Más de 70 de ellos acudieron a apoyar en Cutivireni, pese a que los anexos afectados no son base de su organización. Su compromiso merece reconocimiento público y respaldo efectivo del Estado.
Desde este colectivo seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance, priorizando necesidades reales y coordinando directamente con quienes atienden la emergencia. Esta situación necesita una respuesta de país, articulada, urgente y a la altura de lo que enfrentan nuestras regiones.
Esperamos que esta vez la respuesta del Estado llegue a tiempo y de forma integral, y que se mantenga hasta que el incendio esté controlado.

