Buenas vibras Sonaly

Mi opinión

Sonaly Tuesta acaba de agarrar una papa caliente, qué valentía la suya. En estos tiempos de tiro la piedra, y qué piedras, y escondo rápidamente la mano, la conductora de TV nacional saca el pecho para asumir un cargo en el Ejecutivo para el que está plenamente calificada. Espero que no le jalen la alfombra y la dejen hacer lo que hace tiempo tenemos la obligación de hacer. Buenas vibras, amiga, a darle duro a la razón…

Lo dije ayer al comentar un suelto que daba cuenta de las primeras acciones de Sonaly Tuesta como viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales: me alegra sobremanera que la muchacha de Lámud y portaestandarte del Perú de todas las sangres que tratamos de empujar desde esta plataforma empiece a hablar claro desde un ministerio tan importante –y hasta ahora de tantas medianías- sobre los  pendientes y tareas que tenemos por delante.

No se trata solamente de firmar documentos y acompañar al ministro responsable o al primer ministro en la ejecución de las decisiones gubernamentales, dos de las actividades más notables de los que la antecedieron en el cargo, baste si no recordar el affaire Richard Swing; lo que será significativo en su gestión, me atrevo a proponerlo, va a ser su liderazgo y dotes de excelente comunicadora para agendar en la discusión pública temas tan sensibles como el que acaba de mencionar en la huaca Cerro Culebras de Ventanilla durante la celebración del Aya-Marca Quilla. En el sitio arqueológico chalaco la flamante viceministra habló de la necesidad de conectarnos de otra manera con nuestro patrimonio cultural material de tal forma que empecemos a utilizarlo como un medio para contar nuestra historia y sentirnos orgullosos de lo que somos.

Estoy de acuerdo. Urge relacionarnos de otra manera con el patrimonio cultural que estamos en la obligación de conservar. Dicho sencillamente: lo importante ahora no pasa por construir más museos, que son tan necesarios o hacer de las invitaciones a una feria literaria el ring público donde se dirimen las “tristes querellas de la vieja quinta”, parafraseando al gran Julio Ramón Ribeyro; lo trascendente va a ser refundar un ministerio de Cultura (o de las Culturas) para que tenga la capacidad y la fortaleza de hablarle al país de la importancia de su patrimonio y de las industrias culturales que han nacido detrás o al lado de ese tremendo activo cultural que tiene que posicionarnos en el concierto de los pocos estados multiculturales y biodiversos en este mundo estúpidamente global y suicida. Y empujarnos a encontrar nuestro derrotero como ciudadanos de un país que es un multiverso. Y que a  veces, tantas veces, no queremos aceptarlo.

Esa tarea es un pendiente del Estado nacional: no se ha hecho a pesar de las invocaciones de Basadre, Arguedas, Rostworowski y tantos otros maestros y maestras de la peruanidad. De allí el tremendo desafío para una mujer coraje que tanto ha hecho por la cultura peruana. Confiamos en ella, es una figura señera de nuestra tribu, jallala Sonaly, buenos vientos, buenas vibras…

Buen viaje…