Solo Para Viajeros

Claudia Oré: nómada un tiempo para contarlo todo…

Mi opinión

Claudia Oré Butler dejó por un momento la comodidad de Lima y los ajetreos de la oficina para salir a caminar. Viajera por todas partes, amante de la aventura y las nuevas emociones, la ex funcionaria de Prom Perú y conocida especialista en turismo publicó a mediados de año “Relatos nómadas”, un libro primorosamente editado que da cuenta de sus peripecias por el mundo, ese territorio incógnito que debemos ver “con nuestros propios ojos”.

Conversamos con ella para que nos cuente un poco de su peripecia viajera, el método que utiliza cuando sale a recorrer el mundo, su búsqueda personal y, sobre todo, para que nos cuente que se siente viajar para contarlo todo…


No es común en nuestro medio que un viajero, en este caso una viajera, se anime a contar sus andanzas por el mundo, ¿cómo así te lanzaste al ruedo?  

Así es, no existen en nuestro país libros de viaje o si los hay son muy pocos y esa fue una de las motivaciones que tuve para publicar mi libro. En realidad, cuando volví de mis viajes nunca pensé publicar un libro con mis vivencias, lo máximo que pensé fue compartir mis diarios en un blog y así lo hice.

Luego, cuando comencé a contar mis historias a diferentes personas, se quedaban tan asombrados de las cosas que me habían pasado que me decían que eran vivencias fuertes y únicas, locas, ¡no lo podían creer! Ellos fueron los que me animaron.

¿Escribías lo que veías mientras ibas viajando o simplemente te pusiste a escribir cuando volviste?

No. Llevé un diario de viaje. Cada día me sentaba a escribir lo que me pasaba, cada día registraba mis sentimientos, mis emociones, mi percepción de las cosas, de los lugares, de las personas que iba conociendo, etc. Ah! e iba guardando todo lo que podía:  los tickets de tren, las tarjetas de restaurantes, de hoteles, las servilletas en árabe, los empaques de jabones, los mapas todo lo que podía y me parecía único, llamativo, interesante…y  todo lo tengo pegado en mis cuadernos de diario con anotaciones hechas a mano.

 Wouw… ¡qué trabajo!

Sí (risas). Esto me lleva a mi segunda motivación y es que a medida que pasaba el tiempo pensaba que debía compartir toda esa información, todo lo que me pasó para que otras personas lo hagan, se atrevan a realizar viajes sabáticos, de larga duración, costumbre inexistente en nuestro país y en Latinoamérica en general.

A partir de allí revisé libros, experiencias de otros viajeros por Latinoamérica y Europa para darme una idea de cómo debía esbozar mi libro.¡Quería poner todo! Pero era imposible. Aun tengo mucha información por compartir.

«No lo he contado todo, siento que aún tengo mucha información por compartir».

¿Leíste a libros y bitácoras viajeras?

Leí algunos libros y revisé muchos como “Hotel Nómada»,  «Manual de una vuelta al mundo” de Sandra Canudas, una viajera argentina; el viaje a la India de Beatrice Velarde; revisé algunas librerías virtuales como Altäir, maravilloso espacio en Barcelona para conocer el mundo de los viajes y otras publicaciones más, siempre revisando e indagando.

¿Cuánto tiempo duró tu viaje más largo?

El más largo duró un año y medio mientras trabajaba y estudiaba para seguir avanzando. Me fui con un poco de ahorros, una mochila con lo básico y una tarjeta de crédito para las urgencias, ¡nada más! Y una de débito. Ah, claro, llevé también un botiquín básico.

Nunca pensé viajar tantos meses, pero cuando estás recorriendo el mundo se abren nuevas puertas, nuevas oportunidades, nuevas formas de llegar a más países. Vas encontrando a otros mochileros como tú, vas encontrando más ofertas, más formas de viajar, vas encontrándote con personas que te ayudan a continuar el viaje y ves a los países más cercanos y te encuentras con la posibilidad de viajar en avión, tren, barco, bici, etc. Cuando podía trabajaba un mes o a veces encontraba trabajo por alojamiento, hay miles de formas de seguir avanzando.

¿Tenías un destino en la mente, un lugar al que debías llegar sí o sí?

Mi sueño principal era llegar a las pirámides de Egipto, tocarlas, caminar alrededor de ellas, ver a la Esfinge, siempre me atrajo la cultura egipcia, ¡me parece maravillosa! Así que trabajaba y ahorraba para ese viaje sin saber cuándo lo haría.

A mí siempre me ha gustado explorar, soy un poco nómada, no me gusta estar mucho tiempo en un espacio fijo;  me gusta explorar, tener experiencias nuevas, aprender  cosas diferentes y quería ver el mundo con mis propios ojos;  sabía que más allá de mi entorno habitual, de mi oficina, del  horario de trabajo, de los papeles y trámites administrativos, de mi casa, hay un mundo maravilloso, así que después de estar trabajando casi tres años sin parar me decidí a la primera, sin pensar mucho, porque si no te desanimas (risas). Y lo hice sin planificar tanto…

“Relatos nómadas”, la ópera prima de Claudia Oré es un libro primorosamente editado que da cuenta de sus peripecias por el mundo, ese territorio incógnito que debemos ver “con nuestros propios ojos”.

Dices que los peruanos no estamos acostumbrados a tomarnos un año sabático y hacer un viaje largo cuando viajar más de la cuenta es posible hacerlo. ¿Cuál es el secreto?

Sí, los peruanos no tenemos esa cultura de largos viajes como el europeo, el canadiense o el asiático y sí es posible hacerlo. Creo que hay un poco de miedo: miedo a qué pasará con mi trabajo si lo dejo; miedo a lo que pasará en el viaje; miedo a no saber el idioma, a no tener presupuesto, etc.  No es necesario viajar un año, pueden ser tres meses, seis meses, hay personas que trabajan a full seis meses y seis meses viajan, y si eres casado y tienes hijos tampoco es un impedimento, puede ser un proyecto familiar.

Como digo en mi libro se necesita organización, disciplina y decisión; de repente olvidarse un poco de gastar en cosas como un televisor, o un carro, no sé, esas cosas materiales. No hay un método exacto o un patrón a seguir para viajar y de hecho cada uno tendrá su estilo de hacerlo; por lo menos lo que me funcionó a mi fue ahorrar un monto fijo, tener en mente aquellos lugares a los que siempre había deseado ir y que me alcance para movilizarme y comer, porque para mí los alojamientos no son tan importantes.

De hecho, mi método no puede ser aplicado por otros, porque cada uno tiene su forma de viajar y sus preferencias, pero lo básico es definir el objetivo, los países que se quiere visitar, tener unos ahorros y durante el viaje ahorrar lo más que se pueda, ¡sin descuidar la alimentación!    

En un momento del libro refieres que por naturaleza eres un 
tanto distraída. ¿Cómo hiciste para sobrevivir tanto tiempo sin convertir tu viaje en una pesadilla?
Ufff, sí …  hay que estar atentos todo el tiempo sin relajarte, pero siempre la gente local te ayuda mucho, me he sorprendido de la gran solidaridad que existe en el mundo y eso me alegra porque a veces parece que nos estamos deshumanizando y la tecnología no ayuda.

Recuerdo mucho algo que me sucedió en Marruecos, estaba en un albergue en Casablanca, muy acogedor después de haber estado en Ifrane, una zona de montaña muy fría, la Suiza marroquí le dicen, y en la noche me puse mal, me dio fiebre alta y una gripe fuerte, por el cambio de clima.  Yo misma me tomé la temperatura, pero me dolía el cuerpo, me sentía débil…solo tomaba líquidos y no salí de mi cuarto algunos días.

La señora que atendía en el hotel al ver que no salía, me tocó la puerta y me preguntó si estaba bien y le conté lo que pasaba. A  los 20 minutos se apareció con una sopa grande, riquísima, con unos panes y mucho té. ¡Al día siguiente estaba bien! Me recuperé. Cuando le quise pagar no me aceptó.

«No hay un método exacto o un patrón a seguir para viajar y de hecho cada uno tendrá su estilo de hacerlo».

En la Patagonia te quedaste sola, sin una movilidad apropiada para  
llegar a tu destino. ¿cómo haces para no perder la calma en estos casos y tomar el camino de regreso a casa?

Jajajaja, a veces sí pierdo la calma, me pongo nerviosa o me asusto. En un viaje te pasa de todo, sin embargo, los viajes te enseñan muchas cosas y una de ellas es ser paciente y que siempre hay imprevistos. Aprendí a no insistir cuando algo no sale, solo intentarlo algunas veces, ¿tres? porque si no encuentras lo que estás buscando bes por algo…es mejor detenerse, esperar un momento e intentarlo de nuevo, eso me pasó en Patagonia…por más que insistía no encontraba una forma de trasladarme hasta allí…y sin pensarlo mucho llegó el bus que necesitaba.

¿Cómo hiciste para romper las barreras que suponen los idiomas 
desconocidos?

El idioma no es una barrera, hay miles de formas de comunicarse, una de ellas es por señas, como lo hice con una familia de beduinos en Jordania, nos entendíamos muy bien. Yo hablaba antes de partir inglés intermedio y francés básico, pero en estos viajes aprendí mucho mas de ambos idiomas y regresé a Lima hablando perfecto ambos idiomas, porque los practicas diario, y lo ves en la televisión, en el periódico, etc. ¡No es necesario ser un experto en idiomas basta con aprender algunas palabras y listo! ¡La gente te enseña, te acoge igual, y si hay empatía se conectan las almas y punto!

¿Cómo hace una mujer sola para viajar por lugares tan alejados y en apariencia peligrosos? Las noticias de asaltos, abusos y hasta asesinatos de mujeres en la ruta son pan de cada día…

Es cierto, es complicado, pero no imposible. Creo que el mundo está muy convulsionado, las personas están muy alteradas, pero también pienso que en todos los países hay peligros, hay sitios peligrosos, hay sitios tranquilos; te encuentras con personas agresivas, amables, gente que pelea por nada, gente que te quiere robar, hacer daño, eso es inevitable.

La idea es estar alerta, siempre observando alrededor, informarse de los lugares poco seguros especialmente para viajeros como yo que no van en un tour sino que van descubriendo por su cuenta la ciudad, los pueblos, las regiones. Evitar andar de amanecidas, informarse.

«Viajar es vital para desarrollarte como persona, te da independencia, te ayuda a valerte por ti mismo, a conocerte, porque te das cuenta de tus limitaciones y fortalezas…»

Te sorprendió constatar en el mundo islámico el estado de 
sometimiento en que se encuentran las mujeres. ¿Cómo ven en esa parte del mundo a una mujer que viaja sola y vestida como nos vestimos los occidentales?

Bueno, nos ven siempre muy liberales, demasiado independientes, de mente abierta, se asombran mucho y algunas personas nos ven como desobedientes y desenfrenadas. Y digo algunas porque no todos los árabes nos ven así, hay países árabes muy occidentales, muy abiertos a otras culturas.

Pero este pensamiento es parte de su cultura, es una cultura distinta a la nuestra nada mas, igual nos respetan y nosotros debemos respetarlos a ellos porque las cosas que no nos parecen son manifestaciones de su cultura.

¿Viajas también para hacer amigos?

Pienso que viajar es una buena forma de hacer amigos especiales, con los que aprendes muchísimo, pero también creo que uno debe viajar no solo para tener contacto con personas de otras culturas. Viajar es vital para desarrollarte como persona, te da independencia, te ayuda a valerte por ti mismo, a conocerte, porque te das cuenta de tus limitaciones y fortalezas, es un aprendizaje constante de cultura general, historia, geografía, ufff, muchas cosas, es también cultivar esa parte que todo el mundo olvida, el espíritu, la mente y el alma. Solo lo que quedará impregnado en tu mente y espíritu hará de ti un ser que trascenderá luego, y si lo que has vivido, lo transmites, lo compartes y ayuda a otros, pues dejarás huella que es lo que debemos hacer. 

Eso sí, con muchas de las personas que conocí en mis viajes aun tengo una amistad que perdura a pesar del tiempo y la distancia.

Finalmente, ¿turista o viajera?  

Viajera

¿Roma y las ciudades tradicionales que buscan los turistas o Katmandú, WadiRum o Pummakkale?

Lo tradicional, los tours con horario estricto para todo.

¿Aviones, buses, barcos o trenes?

Qué difícil:  barcos y trenes.

¿Lonely Planet o preguntarle a la gente?

¡Preguntarle a la gente!

¿Asia o el norte de África?

Uy, es muy difícil escoger, ambos son fuertes.

¿Viajar sola o hacerlo en grupo?

Yo prefiero sola, aunque ambos tiene su parte positiva.

¿Viajar al ritmo de las emociones o tenerlo todo previsto?

Al ritmo de las emociones, a ritmo propio.

 

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