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Cordillera Blanca: Seguridad, belleza y los retos del montañismo en el corazón de los Andes

Mi opinión

Hemos seguido con angustia las tareas de rescate de los tres montañistas peruanos perdidos en las alturas del Huascarán el 14 de julio pasado; en todo momento, además, manteniendo las esperanzas de encontrarlos con vida. Y, también y sobre todo, buscando ser empáticos (y solidarios) con el tremendo dolor de sus familiares. Han pasado los días y, lamentablemente, no sabemos nada de Alejandro Ugarte Jordán, Saúl Freddy Mendoza y Artidoro Salas. No solo eso, las tareas de rescate, al menos eso es lo que leemos esta mañana en Internet, se han vuelto a interrumpir debido a las condiciones del tiempo. Espantoso.

Les dejo por aquí estas notas muy escuetas, pero firmes, de Antonio Garreaud —uno de los miles de peruanos que siguieron las tareas de socorro en las alturas de la Cordillera Blanca estas últimas semanas— sobre los peligros que laten detrás de cada ascenso a nuestros picos nevados, así como sobre lo que se ha avanzado en materia de auxilio en comparación con otros destinos de aventura extrema como los Himalayas y los Alpes.

Garreaud escribió estas líneas en respuesta a algunos comentaristas en redes sociales que exigían prohibir los ascensos a las montañas de nuestro país ante el evidente peligro para los deportistas.

En fin, un abrazo desde Lima y toda nuestra solidaridad con los familiares de los tres muchachos extraviados al tratar de cumplir sus sueños.


Por Antonio Garreaud

A diferencia de los costosos rescates privados en el Himalaya, el Perú cuenta con un destacamento policial especializado y guías formados durante cinco años en Huaraz para la atención de emergencias en la cadena montañosa tropical más alta del mundo.

El riesgo de accidentes, rescates y fatalidades es una realidad ineludible en el montañismo mundial. Ante la fuerza imprevista de la naturaleza, la protección total es imposible: la seguridad depende en gran medida de la prevención, la preparación técnica y el criterio de los propios deportistas. Por ello, encarar picos de alta complejidad requiere de guías experimentados capaces de planificar cada expedición, sabiendo que ninguna montaña se presenta igual dos veces.

A nivel global, los escenarios varían drásticamente. En el Himalaya —hogar del Everest y de otras 13 cumbres que superan los 8000 m.s.n.m.— fallecen entre 5 y 7 personas al año. Allí, cerca de mil alpinistas intentan hacer cumbre durante una breve temporada de cuatro meses, y los rescates aéreos quedan en manos de costosas empresas privadas de aviación charter. Por otro lado, en los Alpes suizos, la solidez económica permite el patrullaje masivo y permanente de flotas de helicópteros.

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La respuesta peruana en la alta montaña

En la Cordillera Blanca, la logística y la respuesta ante emergencias presentan fortalezas propias. La región cuenta con oferta comercial especializada en venta y alquiler de equipo técnico, respaldada por una sólida infraestructura institucional encabezada por la Casa de Guías y la Asociación de Guías de Montaña del Perú. Asimismo, Huaraz alberga una reconocida Escuela de Guías de Alta Montaña, donde los profesionales se forman a lo largo de cinco años de estudios intensivos.

En materia de salvamento, el Estado peruano opera a través del Destacamento de Rescate de Alta Montaña de la Policía Nacional del Perú (PNP), un cuerpo de élite integrado por personal con certificación internacional para intervenir en cualquier geografía del planeta. A diferencia del modelo privado nepalí, las operaciones aéreas en Perú son articuladas por instituciones estatales mediante unidades de la PNP y la Fuerza Aérea.

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Un destino de clase mundial cada vez más accesible

La Cordillera Blanca no solo destaca por su capacidad operativa, sino por su valor patrimonial. Ubicada dentro del Parque Nacional Huascarán, es la cadena montañosa tropical más alta del planeta y ha sido reconocida por la ONU como uno de los diez destinos imperdibles a nivel global, obteniendo durante dos años consecutivos el título de mejor destino de montaña del mundo. Picos emblemáticos como el Huascarán, Alpamayo, Huandoy o Chacraraju, sumados a sus lagunas multicolores, respaldan este estatus.

La conectividad hacia este polo turístico ha experimentado importantes avances. Actualmente, la zona está conectada con Lima mediante servicios de transporte terrestre premium y tres vuelos diarios operados por LATAM hacia el aeropuerto de Anta (Carhuaz), ubicado a solo 25 minutos de Huaraz.

El incremento constante de senderistas y montañistas refuerza la necesidad de continuar fortaleciendo los sistemas de seguridad preventiva y atención de emergencias, tanto terrestres como aéreos, para consolidar a Huaraz y a la Cordillera Blanca como un referente seguro del turismo de aventura a nivel mundial.

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