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Gobierno de Chile acepta donación de Kristine Tompkins para crear un nuevo parque nacional

Mi opinión

No es un sitio cualquiera: Cabo Froward es un punto extremo del continente americano, tal vez el más extremo de todos, habitado desde tiempos pretéritos por indígenas Kaweskar y hábitat de la población más austral de huemul o ciervo andino y canquén colorado, un ganso que nidifica en la Patagonia, especies ambas en extinción en Chile.

Y por si fuera poco, en el mar que baña los más de 40 kilómetros de su costa excepcional, cubierto por densos bosques de algas, se desplazan a su antojo ballenas sei y jorobadas, delfines australes y pingüinos de Magallanes, entre otras criaturas del estrecho continental.

Los Tompkins, Douglas y Kristine, filántropos y conservacionistas estadounidenses, adquirieron las tierras de Cabo Froward y otras más a su llegada a estos confines patagónicos, generando polémica y controversias inacabables entre quienes veían en estos dos excéntricos aventureros los mismos trazos de los filibusteros que asolaron la región siglos atrás. La historia de Doug Tompkins y Kris McDivitt, que he relatado en otras “entradas” de esta plataforma, es sencillamente maravillosa, inspiradora, un canto al futuro que debemos construir con empecinamiento.

Las decenas de miles de hectáreas de tierras que fueron adquiriendo en Chile, y también en Argentina, empezaron a revertir al estado chileno a partir del 2019 con el objetivo de establecer sobre ellas parques nacionales que nos permitan enfrentar los dos flagelos que han puesto en jaque nuestra permanencia sobre la faz de la Tierra: el calentamiento global y la extinción masiva de especies.

Para Fundación Rewilding Chile, la organización que Kristine y Carola Morgado impulsan, y para el gobierno de Boric, qué bueno que sea así, una de las fórmulas que tenemos a la mano para combatir los arrebatos de esas dos pandemias es el asilvestramiento de las especies y hábitats que fueron destruidos por el hombre. En otras palabras: la reintroducción a sus espacios originales de los animales que desalojamos a mansalva para regenerar la casa común, el único planeta que tenemos y construir otro futuro. Y para eso se necesita tierras disponibles y mucha decisión política.

Me alegra que el presidente Boric haya aceptado la donación de las tierras en propiedad de los Tompkins y se haya comprometido a crear un área marina protegida en las zonas contiguas que integre la protección de los ecosistemas terrestres y marinos. Chile, lo ha comentado el mandatario, está decidido a lograr la meta del 30/30 que asumió en la COP 15 ampliando su superficie protegida a un millón de hectáreas. El mismo día que el Ejecutivo chileno anunciaba el acuerdo con Rewilding Chile, promulgaba también el decreto de creación del Parque Nacional Salar de Huasco en la norteña región de Tarapacá. Buenas noticias para Gaia, desde aquí las celebramos…


Fundación Rewilding Chile junto a Tompkins Conservation proponen donar  una propiedad de  93.492 ha,  Cabo Froward, próxima a Punta Arenas, para la creación de dicha área protegida.

Este nuevo Parque Nacional vendría a aportar a la meta del 30/30 asumida por Chile en la Cop15 donde se comprometió a ampliar en un millón de hectáreas  la superficie protegida del país.

¿Sabes quién es Kristine Tompkins? Aquí más sobre su extraordinario trabajo Hacia una nueva normalidad (ambiental), una reflexión de Kristine McDivitt Tompkins

En reunión con el presidente Gabriel Boric, las representantes de Tompkins Conservation y su fundación legado, Rewilding Chile,  ofrecieron donar al Estado de Chile  93 mil hectáreas en la Península de Brunswick,  para gatillar la creación de un futuro Parque Nacional.  Kristine Tompkins y Carolina Morgado, manifestaron su deseo de ver este rico territorio protegido bajo la categoría de parque nacional, considerando en el proceso a todos los actores del territorio incluidas las comunidades indígenas de la zona, al ser éste territorio ancestral Kaweskar. Dicha área protegida sería el primer parque nacional  para la comuna de Punta Arenas. 

La propuesta contempla la donación por parte de la fundación Rewilding Chile de 93.492 ha y la recategorización por parte del Estado de los Bienes Nacionales Protegidos, Cabo Forward de 9.888 ha y Batchelor de 24.124 ha.  Así  mismo se busca explorar la creación de un área  marina protegida contigua, que integre la protección de los ecosistemas terrestres y marinos.

Más sobre Kris Tompkins en Kris Tompkins: «El planeta no puede sostenerse en este modelo de crecimiento infinito»

La propiedad  a donar, Cabo Froward, es el punto más austral del continente americano, las últimas tierras antes que éste se sumerja en el Estrecho de Magallanes. Está cubierto en un 48% por bosques subantárticos (coihue de Magallanes, canelo, ciprés de las Guaitecas) y un 11% por turberas milenarias.  Sus bosques y suelos  absorben 521 toneladas de carbono por hectárea. Alberga la población más austral del huemul y también al canquén colorado, ambas especies en peligro de extinción.  En sus más de 40 km de costa la vida marina es abundante y diversa, gracias a los nutrientes que aportan la confluencia de las  corrientes antárticas, pacífica y atlántica. Las ballenas sei y jorobadas surcan sus costas cubiertas por densos bosques de algas. Además se encuentran especies como el delfín austral, el pingüino de Magallanes, entre otras.

Más sobre el trabajo de Rewilding Chile en Gobierno de Chile y Tompkins Conservation aliados para conservar los parques de la Patagonia

«Desde el Cabo Froward, comienza desde el sur el continente Americano. Un lugar hermoso y deslumbrante que ahora será protegido. Esta es una muy buena noticia para Chile (y el mundo). Gracias Kristine Tompkins», publicó el presidente Boric en sus redes sociales.

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