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La Lá: «Cuando nos dice putas la sociedad nos grita que no podemos ser sexualmente autónomas”

Mi opinión

Para mí La Lá es simplemente Giovanna Núñez, la alumnita de Los Reyes Rojos que pasó los años de su escolaridad barranquina observando el mundo con ojos inquietos, inquisidores, llenos de preguntas. Nadie más. Hace unos días me encontré con ella y con su prole en el malecón de San Bartolo, hablamos ´pronto, con los apuros propios que la maternidad y la vida suelen imponernos. Para mí fue suficiente, la reconocí a la distancia, creciendo, sólida y en buena compañía, cultivando el difícil oficio/arte de construir una familia, un piso fuerte donde detener los pasos y levantar morada para siempre.

Me sentí dichoso de encontrarla así, sin gravedades exageradas, dueña del escenario, fuerte. Qué buen reencuentro, Giovanna.


Cuando la buscamos en Google, su nombre y su rostro aparecen desde los medios más importantes del país, hasta el rincón más hipster de la Internet. Pero a La Lá eso parece tenerle sin cuidado. Al lugar de la entrevista acudió después de una caminata empujando el coche de Amara, su hija menor, de ocho meses de nacida.

“¿Me puedo sacar los zapatos?, es que vine caminando”, es lo primero que nos dice, desplegando todita su confianza en nosotros, la cantante peruana a la que cada vez más gente mira con tímida devoción.

¿Por qué “La Lá”?
Cuando empecé a salir con mis canciones en público, quisieron colocar una canción mía llamada Oeste en un disco compilatorio y los otros artistas tenían nombres muy creativos y graciosos. Y yo me llamaba Giovanna Núñez. Entonces decidí inventarme un seudónimo y quería que fuera uno que hablara de mí como cuando te ponen un apodo en tu barrio. Pero como en esa época no salía ni a la esquina y no veía a nadie me puse La Lá como la nada, como a la que no le dicen nada.

La Lá. Julio Pérez en la guitarra. La hija de ambos escuchándolos. Imagen: Útero.Pe

La Lá. Julio Pérez Luna en la guitarra. La hija de ambos escuchándolos.
Imagen: Útero.Pe

La Lá quería ser periodista. Cronista específicamente. Sin embargo, tomó la decisión de estudiar filosofía porque le recomendaron estudiar una carrera que sea complementaria al oficio. De modo que estudió filosofía en la Universidad Ruiz de Montoya. Mientras estudiaba se alejaba cada vez más del periodismo y se acercaba más a la creación artística. La Lá compone sus propias canciones.

-¿Hay alguna experiencia propia que te haya hecho plasmar alguna melodía? En tus letras narras situaciones típicas de violencia contra la mujer, Entera sobre todo, que empieza con un “cómo te quiero sin cortarte en pedazos”.
Todas las experiencias son propias y ajenas. A veces hay cosas que a mí me pasan y que le pasan también a muchas amigas. Son como arquetipos de situaciones. Entera es la voz de un agresor. Toda la canción está cantada en la voz de alguien que agrede con todos sus argumentos repetitivos. “Felicítame por no haberte matado esta vez”, fue inspirada en el libro No te mueras por mí.

La música es una forma de protesta. Y La Lá se rebeló, desde muy niña, ante la sociedad que espera que las mujeres cumplan con el estereotipo definido de género. Incluso nos cuenta que dentro del mundo musical le negaron por mucho tiempo el crédito de sus composiciones.

“Decían ‘Ay, ni cagando es ella pues. Es mujer. Se las debe hacer su guitarrista, obvio’, toda esa sarta de prejuicios hacen que cada vez te importe menos lo que dice tu entorno”, nos cuenta La Lá mientras dirige su mirada hacia el brazo del sillón en donde está sentada. Los dedos de sus manos hacen un movimiento circular al compás de su narración, como si nadie estuviese observándola. Mientras habla del machismo en el mundo musical, su tono de voz es tan pacífico que sentimos su relato como si estuviera contándonos un cuento antes que un hecho indignante. Y esta misma característica muy propia de ella se refleja en sus melodías.

-Cuando alguien escucha Entera, Leche tibia o Primor, son letras tan fuertes que incluso perturban al escucharlas en una melodía tan tranquila.
-Creo que los pensamientos no tienen una traducción musical exacta. O sea, si tú quieres decir “te odio” no tiene que ser en metal. Ni “te amo” tiene que ser balada. La música que hago se debe más bien a mi bagaje cultural personal de lo que he escuchado, a como soy yo. Mi personalidad de por sí es bastante calmada.

Hace unas semanas, La Lá lanzó un nuevo disco llamado “Zamba Puta” (las comillas son parte del nombre) que ha sido promocionado por la prensa como un emblema de la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Pero es mucho más que eso.

DD Imagen: Útero.Pe

Imagen: Útero.Pe

-“Zamba puta”. Zamba y puta, ¿es un modo de concientizar sobre la violencia?
Yo no estoy en capacidad de concientizar a nadie. O sea ni siquiera tengo un gran alcance como para sentirme en ese lugar. Pero como música mi intento era poner sobre la mesa un hábito que ha normalizado dos formas de violencia: el machismo y el racismo. Todo el tiempo están choleando, negreando a las personas por la apariencia que tienen y por su lugar de procedencia. 

-¿Por qué un título entre comillas?
“Zamba Puta” está entre comillas porque es la cita de las personas que quieren denigrar a una mujer por su cuerpo y su raza. Y quería ponerlo en realidad porque ser zamba no es un insulto. y la prostitución es un oficio, es un error su uso peyorativo. ¿Qué quiere decir cuando te dicen “puta”? que tú no puedes ser sexualmente autónoma porque la sociedad nos enseña que eso está mal. 

La Lá presentará “Zamba puta” este sábado 13 de mayo, en un concierto en Bazar en Miraflores, las entradas ya están disponibles en Atrápalo.

7/7/2017

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