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MUSEO DE PACHACAMAC

Pachacamac, valle del rio  Lurín. Acostumbrados como estamos a saborear lo malo, a solazarnos con las postales que grafican nuestra decadencia no hemos festejado como se debe la inauguración en Lima del Museo de Sitio de Pachacamac, una joya cultural, un acertado monumento a la peruanidad a solo treinta kilómetros de esta congestionada villa. Ayer visité con Raimon Plá el museo que el presidente Humala inauguró en febrero pasado y que se levanta en el área que ocupaba el que mandó a construir en 1956 el sabio Arturo Jiménez Borja, personalidad muy ligada a este epicentro de la cultura del Perú antiguo.

El nuevo museo ha sido edificado con fondos del Proyecto Qhapaq Ñan y sigue al pie de la letra el estupendo trazo arquitectónico de Patricia Llosa. Fabuloso. Un edificio sólido que se integra de manera natural a las demás construcciones del gigantesco santuario que en su tiempo fuera ocupado por Limas, Waris, Ichmas e Incas y que guarda en su interior piezas de extraordinario valor que contextualizan muy bien los datos que proponen sus muy bien logradas infografías, fotos y videos.

(La pieza de mayor valor del nuevo museo, sin duda, es el ídolo de Pachacamac, báculo de madera que fue objeto de veneración y culto por los regnícolas de estos pagos y que se logró recuperar en 1938)

Voy a volver pronto. El Museo de Sitio de Pachacamac es una pequeña muestra de todo lo que perdemos por enfrascarnos en guerrillas verbales de infinita duración y en rendir culto al ego de nuestros prohombres. Felicito desde esta esquina a los funcionarios del Ministerio de Cultura que trabajaron en esta apropiación cultural, en especial a Denisse Pozzi-Escot, directora del sitio arqueológico.

Sí se puede…