Mi opinión
Comparto el mismo entusiasmo que tiene Juan Stoessel, el líder de Casa Andina, con relación a los cambios que se han venido dando en los últimos días en el sector turismo. Roger Valencia, el recién juramentado responsable máximo del MINCETUR es un profesional serio y con mucha experiencia; su viceministra, Liz Chirinos, también. Esperemos que las nuevas autoridades tomen las medidas que se necesitan para enrumbar la nave en la dirección correcta. Los diagnósticos y la problemática ya los conocemos, no hay mucho más que apuntar, toca actuar, convocando a todas las partes, para recuperar los pasos perdidos.
Por Juan Stoessel, tomado de Perú 21
El último quinquenio fue para el olvido. Inestabilidad, improvisación, retroceso. Perdimos oportunidades. Perdimos tiempo. Por eso, las primeras señales del nuevo gobierno generan expectativa. No triunfalismo, pero sí expectativa.
Vemos un Ejecutivo dinámico, que convoca profesionales serios y con experiencia. Algunos ministerios empiezan a reorganizarse y reprofesionalizarse. Promperú es un buen ejemplo. Es alentador, después de cinco años de parálisis. La pregunta es si estas señales se convertirán en una tendencia.
A nivel Turismo, se anuncian inversiones clave en aeropuertos y carreteras. Importantísimo, porque el sector depende de infraestructura y promoción. Sin ambas, no hay crecimiento.
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El entorno externo también acompaña. Los precios de los minerales se mantienen favorables y, pese a la guerra en Irán, el petróleo empieza a estabilizarse. Lo que debería repercutir en los pasajes aéreos. A ello se suman anuncios de nuevas aerolíneas que entrarían al país. A mayor conectividad, mayor flujo.
Y hay algo más difícil de medir, pero muy valioso: se percibe otro ánimo. Restaurantes y retail muestran mayor movimiento. Las Fiestas Patrias fueron auspiciosas. Y se está hablando de trasladar al lunes los feriados que caigan a mitad de semana, lo que daría un nuevo impulso tanto al turismo interno como al corporativo.
Pero no nos confiemos; hay muchísimo por hacer. Además, enfrentaremos un enorme desafío: un fenómeno de El Niño de gran magnitud. El norte será más golpeado, pero el impacto será nacional. En el sur, las sequías elevan el riesgo de incendios y, en general, se afectan actividades productivas como la pesca y el agro. Frente a ello, debemos informar con responsabilidad. Ni minimizar el problema ni caer en el sensacionalismo. El Niño nos va a afectar. La diferencia estará en cuánto logremos atenuar sus consecuencias.
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Hay obras en marcha que ayudarán. Pero necesitamos un Ejecutivo que acelere, priorice y ejecute. Una adecuada gestión del circuito turístico del sur (que concentra 85% de extranjeros que nos visitan) será fundamental.
El segundo semestre debe marcar un punto de quiebre. Venimos de un periodo plano, incluso con retrocesos. Es imperativo retomar el crecimiento. Cambiar la curva exigirá decisiones. Algunas afectarán intereses de grupos que están muy cómodos con el statu quo. Habrá que romper huevos.
Por primera vez en mucho tiempo, se percibe algo que habíamos perdido: confianza. Hay luz al final del túnel. Ahora toca trabajar para que no sea un espejismo.
