Por Stefano Cardenas / Grupo Viajeros
Especial para Solo para Viajeros
Simbiosis viva: Tejiendo un futuro unido en las Áreas Naturales Protegidas del Perú
La simbiosis no es solo un concepto ecológico: es la mística que articula a quienes habitamos la conservación como oficio y convicción. Cuando trabajamos juntos, intentamos replicar el dinamismo del bosque; operamos como un ecosistema funcional, donde cada actor cumple un rol específico y, al mismo tiempo, complementario. Como bien diríamos “dar lo que le falta al otro para coexistir”. Nos reconocemos en la dinámica de las micorrizas: intercambio, soporte mutuo, transferencia de nutrientes invisibles pero esenciales.
Bajo esa premisa —cooperación estratégica con un objetivo superior— nació el Primer Taller de Fortalecimiento de Capacidades para la Conservación y Gestión del Territorio, en el marco del 45° aniversario del Santuario Histórico de Machupicchu. La iniciativa reunió a un equipo multidisciplinario conformado por Andrea “Psy” Vigil, Gabriel Herrera, Miguel López, Thibaud Aronson, Víctor Rimac y quien escribe estas líneas, con un propósito concreto: reforzar las capacidades técnicas y estratégicas del cuerpo de guardaparques del santuario y de entidades del estado vinculadas a la gestión territorial. La estructura del taller respondió a un enfoque integral. Se abordó la fotografía como herramienta aplicada a la conservación y al registro de biodiversidad; arte, percepción y educación ambiental como mecanismos de sensibilización; turismo de montaña y gestión de impactos en ecosistemas frágiles; seguridad y responsabilidad en territorios de altura; y liderazgo político-ambiental orientado a la defensa del territorio.
Más que una suma de ponencias, el espacio funcionó como una plataforma de articulación entre ciencia, experiencia de campo y compromiso ético. Estamos convencidos de que el fortalecimiento del desempeño del cuerpo de guardaparques —a nivel del santuario y del sistema nacional— requiere de la convergencia sostenida entre sociedad civil, comunidad científica y Estado. La conservación no se limita al patrullaje o al monitoreo biológico: también se construye desde la educación, la narrativa y la conciencia colectiva. En ese espíritu, compartimos a continuación las reflexiones de los ponentes sobre una experiencia que marca un punto de inflexión en la gestión del Santuario Histórico de Machupicchu.
Como extensión natural del taller, el equipo ingresó posteriormente al Camino Inca para desarrollar un levantamiento preliminar de información sobre biodiversidad durante la temporada lluviosa, dejando además un aporte técnico concreto para la gestión del área protegida.
Fotografía como herramienta para la conservación – Gabriel Herrera
«Participar en el taller de fortalecimiento de capacidades para la conservación y gestión del territorio del Santuario Histórico de Machupicchu representó, para el Grupo Viajeros, una oportunidad significativa para reafirmar nuestro compromiso con la protección de las áreas naturales protegidas del Perú y con la defensa de nuestro patrimonio natural y cultural. Fue una jornada intensa y gratificante en la que compartimos experiencias junto a guardaparques, especialistas y funcionarios de la GERCETUR Cusco, integrándonos a un grupo multidisciplinario de jóvenes profesionales provenientes de diversas especialidades».
«El balance fue alentador. La prolongada batería de preguntas y comentarios que siguió a las charlas evidenció un interés genuino por fortalecer las capacidades de quienes trabajan en la conservación del territorio. Los peruanos tenemos el privilegio de contar con hombres y mujeres comprometidos que, desde distintos frentes, protegen nuestros ecosistemas frente a múltiples amenazas y buscan mejorar continuamente sus conocimientos y habilidades con un objetivo claro: preservar para el futuro lo que pertenece a todos, la naturaleza y los servicios vitales que esta provee».
«Ese espíritu de aprendizaje y cooperación se extendió también a la experiencia de recorrer el Camino Inca a Machu Picchu, una travesía de cuatro días intensos, desafiantes y profundamente enriquecedores. Caminar palmo a palmo este ancestral sendero, junto a jóvenes profesionales provenientes de campos tan diversos como la conservación, la ornitología, las artes plásticas, el andinismo y la ingeniería, fue tanto un privilegio como una llamada de esperanza. En el diálogo entre disciplinas se vislumbra la posibilidad de construir un Perú diferente: un país que protege aprecia y difunde su diversidad biológica y cultural, que reconoce el valor de los servicios ecosistémicos y que apuesta por un futuro verdaderamente verde. El ancestral camino tallado en las montañas por los Incas fue el escenario perfecto para intercambiar ideas, pensar un mundo diferente y apreciar las grandezas de nuestro país de una manera diferente y esperanzadora».
Fotografía de naturaleza aplicada al registro de biodiversidad – Thibaud Aronson
«El Santuario Histórico de Machupicchu es sin duda una de las joyas de la nación peruana. Sin embargo, la gran mayoría del mundo lo conoce a través del filtro de la arqueología y el turismo. Pero también es un área natural protegida que abarca casi de 37 mil hectáreas y conserva una gran variedad de ecosistemas y una tremenda biodiversidad».
«Como biólogo fue una muy grata experiencia poder intercambiar con los guardaparques del santuario, las personas que mejor conocen sus caminos y el sinfín de seres que habitan sus bosques, desde el más humilde insecto hasta el imponente oso de anteojos. Desde mi experiencia con la fotografía de naturaleza fue un placer poder compartirles ideas y sugerencias para ojalá apoyar su labor a la hora de registrar la asombrosa biodiversidad de Machu Picchu».
Además, poder ser parte del levantamiento de información preliminar de biodiversidad en la temporada lluviosa del Camino Inca en el mes que se encuentra cerrado fue una oportunidad increíble para documentar la fauna y flora en las mejores condiciones, desde las orquídeas que crecen entre las piedras de los monumentos arqueológicos, las lagartijas endémicas soleándose en las piedras del camino, y hasta los colibríse que visitan las flores de los jardines de los puestos de vigilancia y control. Fue una experiencia inolvidable, por la cual mi agradecimiento al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) es inmenso, y espero a futuro tener otras oportunidades parecidas para seguir colaborando y apoyar la meta valiosísima de conservar y dar a conocer la biodiversidad peruana».
Arte, percepción y educación ambiental – Andrea “Psy” Vigil
«Sin duda una de las experiencias más gratificantes que he tenido en mi vida. Conectar y apreciar cómo es que los incas diseñaron tales caminos inmersos en los más bellos y accidentados paisajes ha sido maravilloso. Darme cuenta de lo logrado por esta civilización es un orgullo, me siento feliz y honrada de ser peruana. De la mano con ello la biodiversidad que acompaña la experiencia es pura inspiración para mí como artista naturalista. La cantidad de orquídeas y aves vistas y apreciadas ha sido impresionante».
«Mi mensaje hacia los guardaparques gira entorno a la importancia de incluir el componente emocional y artístico en la difusión de la ciencia y la biodiversidad. Las experiencias más valiosas que atesoramos en nuestras vidas y recordamos están cargadas de una fuerte carga emocional. El arte es un medio por el cual podemos representar y expresar estas experiencias. Los guardaparques mostraron mucha creatividad y apertura en la intervención. Fue un honor conoceros».
Turismo de Montaña y gestión de impactos en ecosistemas frágiles – Miguel López
«La necesidad de que un pais tenga politicas ambientales sostenibles hoy es un imperativo, particularmente en el Perú, un país megadiverso y multicultural.El Santuario Histórico Machupicchu es posiblemente uno de los ejemplos más claros de conservación en el país. Esto solo es posible gracias al trabajo constante de los guardaparques de Sernanp».
«Durante la visita a la que fui invitado para ofrecer una charla en el marco de los 45 años del santuario, tuve la oportunidad de compartir con los guardaparques un caso concreto del área donde realizo mis operaciones de turismo en los Andes centrales: la cordillera Huayhuash».
«Huayhuash, lamentablemente, carece aún de un manejo y control adecuados para su conservación. Esta zona se encuentra bajo la categoría de Zona Reservada, una de las categorías básicas del Sernanp. Actualmente el territorio se encuentra fragmentado en Áreas de Conservación Privada (ACP) administradas por siete comunidades campesinas ubicadas dentro del ámbito de esta cadena montañosa. Sin embargo, muchas de estas ACP carecen tanto de la voluntad política como del conocimiento técnico necesario para una gestión integral del área.A ello se suma la creciente oferta de turismo de montaña, la presencia de denuncios mineros que alcanzan aproximadamente el 99 % del territorio, y la limitada presencia del Estado y de sus dependencias encargadas del monitoreo y control. Todo esto ha generado, como consecuencia, un proceso progresivo de degradación del espacio».
«Esta experiencia compartida con los guardaparques del Sernanp invita a una reflexión importante: ecosistemas frágiles como Huayhuash requieren atención prioritaria por parte de las instancias estatales. Es fundamental fortalecer el asesoramiento técnico a las ACP, garantizar la reinversión de los ingresos provenientes del turismo en la propia área, establecer una verdadera zonificación del territorio y avanzar hacia una categorización definitiva que asegure su sostenibilidad a largo plazo».
«La invitación también me permitió realizar el Camino Inca por primera vez en mi vida —posiblemente la única, pues resulta casi utópico recorrerlo de manera independiente—. Durante esta experiencia no solo disfruté de este extraordinario circuito, sino que también pude comparar la gestión de cada estación y campamento con la realidad de Huayhuash. En el Camino Inca existe infraestructura básica como baños, sistemas de manejo de residuos y una zonificación clara de los espacios destinados a tiendas de montaña, cocinas y comedores. En Huayhuash, en cambio, aún predomina una lógica distinta: quien madruga simplemente consigue el mejor campamento disponible».
«Durante esta caminata estuve acompañado por un interesante grupo de profesionales, también expositores del evento. A lo largo del viaje construimos una bonita amistad; el compañerismo y la empatía hicieron de este Inca Trail no convencional una experiencia única. Agradezco a la jefatura del Santuario Histórico Machupicchu , al Grupo Viajeros, a los guardaparques y a mis nuevos amigos Gabriel, Thibaud, Stefano, Andrea, María José y Víctor. Espero que en un futuro no muy lejano podamos coincidir nuevamente en otra experiencia compartida, llena de aprendizaje y emociones».
Liderazgo político ambiental y defensa del territorio – Stefano Cárdenas
«El liderazgo político-ambiental es, sin duda, la columna vertebral de cualquier proceso de defensa del territorio. Este liderazgo nos permite tomar decisiones claves, tanto para las comunidades como para el turismo, siempre en diálogo con una biodiversidad que no tiene voz propia y que, por ello, exige nuestra acción decidida. En este marco, el cuerpo de guardaparques es el corazón del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas del Perú. Ellos son los verdaderos guardianes, quienes día a día, frente a frente con la naturaleza, sostienen la vida en las áreas protegidas».
«Por eso, es imprescindible que sigamos fortaleciendo sus capacidades; la capacitación debe ser una prioridad absoluta, un pilar del sistema, porque ellos son quienes verdaderamente encarnan la conservación. La experiencia en el Camino Inca fue una oportunidad multidisciplinaria que me retroalimentó profundamente; aprendí de cada profesional, de cada experto, en este levantamiento de información preliminar durante la temporada lluviosa, tras la realización del taller».
«Cada paso en el Camino Inca fue un puente: un puente hacia nuevas miradas, hacia una comprensión más integral de la biodiversidad, especialmente cuando el camino se cerraba, y nos obligaba a apreciar la riqueza que se despliega en la pausa. Es en esos espacios donde florecen las colaboraciones genuinas, entre la sociedad civil, la comunidad investigadora y el Estado. Así, quiero agradecer de todo inmensamente a la Jefatura del Santuario Histórico de Machupicchu, a los especialistas; Guisselle Castillo, Jorge y Roberto Quispe por hacer esto posible y a mis amigos y ponentes, que con un corazón abierto aceptaron mi llamado a ser parte de este primer taller. Este es un hito que nos recuerda que, con pasión, disciplina y colaboración, podemos construir un futuro donde la conservación no sea solo un ideal, sino una práctica cotidiana.
