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Victoria indígena en el Amazonas brasileño: gobierno de Lula deroga el decreto que permitía privatizar sus ríos tras las protestas

Mi opinión

A ver, a ver, primero recordar que el presidente Lula fue quien estuvo detrás del Acuerdo Energético Peru-Brasil del 2010, la iniciativa interestatal que buscaba aumentar el suministro de electricidad de nuestro país y la exportación de los excedentes al gigante atlántico a partir de la construcción de hidroeléctricas y otras infraestructuras en la Amazonía que tuvo que archivarse debido a las protestas en relación a las afectaciones ambientales y sociales que suponían dichas obras

¿Lo recuerdan? El malhadado acuerdo tuvo a Odebrecht entre sus más encendidos defensores y al ingeniero José Serra, amigo nuestro recientemente fallecido, a uno de sus impugnadores más entonados. Así que los antecedentes del mandatario brasileño en materia de protección ambiental, más allá de sus declaraciones, no son los mejores.

De hecho, el visto bueno de su administración al cuestionado Decreto 12600 que permitía la privatización y el dragado en los ríos Madeira, Tocantins y Tapajós con el propósito de incentivar la exportación de granos es otra de las perlas de su actuación pública. Para Lula, mandamás, lo quiera o no, de una superpotencia integrante del bloque económico y político BRICS (Brasil, Rusia, india, China y Sudáfrica), business is business, me queda claro, de allí que seguir impulsando el desarrollo de su país -cueste lo que cueste- pareciera ser el objetivo de su mandato. Resulta evidente constatar que el presidente de nuestro gigantesco vecino oriental hace rato que defiende la apertura de nuevos frentes de explotación petrolera en la Amazonía y su gobierno no le hace mientes a la expansión del monocultivo de soja y a la ganadería en el mismo bioma.

Y lo está haciendo bien, si nos atenemos a los fríos dígitos: en el 2025 las exportaciones brasileñas alcanzaron los 358,800 millones de dólares, un 6 % más que las obtenidas el año pasado. Éxito, sin duda, del pujante sector agrícola y ganadero, dos de los pilares fundamentales de la economía del país. Dicho lo anterior, saludamos desde aquí el triunfo del movimiento indígena amazónico del Brasil que durante la COP 30 en ese país advirtieron que iban a hacer lo imposible para evitar el contubernio entre su gobierno y las transnacionales de la agricultura a cualquier precio. Lo han conseguido. Que su presidente tome nota.


Tomado de HuffPost

En el mes de agosto de 2025, el Gobierno de Brasil anunció que tenía la intención de aprobar el «Decreto 12.600», un texto normativo en el que se contemplaba la puesta en funcionamiento de un «Plan Nacional de Vías Navegables».

En concreto, en el decreto se designaba a los ríos Tapajós, Tocantins y Madeira como ejes prioritarios para el transporte de mercancías, una catalogación que habilitaba a las empresas privadas para obtener permisos que les permitieran dragar los ríos o regular el tráfico fluvial en ellos.

Sin embargo, los grupos indígenas brasileños se han posicionado frontalmente en contra de esa medida del Ejecutivo dirigido por Lula da Silva. Y unas protestas frente a las terminales portuarias de la empresa agrícola estadounidense Cargill en la ciudad amazónica de Santarém han acabado provocando que el Gobierno de Brasil dé marcha atrás.

«Anunciamos la decisión del Gobierno de Lula de revocar el Decreto 12.600, tras reunirnos hoy con los pueblos indígenas de los ríos Tapajós, Tocantins y Madeira», ha expresado el jefe de la Oficina Presidencial, Guilherme Boulos.

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Daño medioambiental

Los grupos indígenas subrayaron que el mencionado decreto iba a ocasionar un grave daño medioambiental a esos ríos. Además, se quejaron de que el Ejecutivo no les hubiera consultado antes de anunciar ese «Plan Nacional de Vías Navegables».

En ese sentido, cabe destacar que durante la campaña electoral del año 2022, el actual mandatario brasileño Lula da Silva prometió respetar los derechos de los pueblos indígenas y luchar contra la destrucción del medioambiente en la Amazonia.

El líder indígena Gilson Tupinambá, en declaraciones al medio de comunicación brasileño Folha de S. Paulo, ha expresado que «hemos luchado contra el gigante Cargill, pero se han equivocado, porque nosotros somos los gigantes».

«Nuestra lucha es milenaria. Esta tierra es sagrada. Y hoy, gracias a nuestra espiritualidad, hemos conseguido revocar la sentencia de muerte», ha destacado Gilson Tupinambá.

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