Su casa, en los confines de Pebas, está rodeada por un bosque y una laguna. La ciudad se conecta con algunas comunidades, como Pucaurquillo, y está habitada mayormente por huitotos, boras y yaguas. La cuarentena lo sorprendió en este paraíso y uno podría pensar que es una suerte. Sin embargo, en este momento vemos que no hay un lugar seguro en tiempos de pandemia. Para el pintor Rember Yahuarcani, quien pertenece a la última familia del clan Áimen o de la “Garza Blanca” en el Perú, de herencia huitoto y kukama, es difícil definir lo que podría acontecer en estos tiempos, más aún en lo que respecta al mundo indígena.

"Protectoras de casa" (2020). Tintes naturales sobre llanchama.
“Protectoras de casa” (2020). Tintes naturales sobre llanchama.

En efecto, ese “paraíso” tantas veces mencionado en la literatura y en diarios de viajeros, dista mucho de la realidad. “Cada cierto tiempo se da un acontecimiento en donde se muestra la enorme vulnerabilidad de nuestra gente. Hace un siglo, el ‘boom del caucho’, el sarampión y la viruela diezmaron a nuestra población. Luego están los problemas que nos aquejan constantemente, la tala indiscriminada, el narcotráfico, la minería legal e ilegal, la contaminación de los ríos, la prostitución, el alcoholismo, la exclusión y abandono de parte del Estado. Hoy, el enemigo es el Covid – 19 y frente a esto, nadie está a salvo”, afirma el pintor amazónico.

"La pérdida de decenas de abuelos indígenas que guardan mucha sabiduría sería irreparable para nosotros", señala el artista.
“La pérdida de decenas de abuelos indígenas que guardan mucha sabiduría sería irreparable para nosotros”, señala el artista.

En tu familia, todos son artistas. ¿Cuál es su dinámica en estos días en Pebas?

Recuerdo una vez en un conversatorio, le preguntaron a Santiago, mi padre, cómo era ser un artista indígena viviendo en la selva. Su respuesta fue sencilla: “En las mañanas, voy a la chacra a cultivar mis sembríos de yuca, plátano y mis árboles frutales. Regreso a casa, desayuno, más tarde almuerzo y después, pinto unas 3 ó 4 horas. Ya en la tarde, si no llueve, vuelvo a ir a la chacra a recolectar algunos frutos de temporada. Si llueve, continúo trabajando con mi esposa”. La dinámica siempre ha sido así: ir a la chacra, pescar, cazar y pintar. En estas semanas de confinamiento, muchísimas personas han regresado al monte, a trabajar en la chacra, abandonada por dedicarse al comercio. Durante décadas, los indígenas han clamado al Estado peruano por títulos de sus territorios. Hoy, más que nunca, deben ser devueltos a los indígenas, a quienes les pertenecen. El territorio es y seguirá siendo ese espacio para sobrevivir al hambre, a las enfermedades y al abandono del Estado.

"Los primeros humanos" (2020), dibujo con tintes naturales sobre llanchama.
“Los primeros humanos” (2020), dibujo con tintes naturales sobre llanchama.
 

¿Cómo asumen las preocupaciones sobre esta crisis?

Nunca antes los pobladores de las zonas alejadas de la Amazonía habían logrado acceder a las noticias de lo que pasa en el mundo. Hoy, a través de las redes sociales, los videos de cadáveres en la morgue del hospital de Iquitos y en hospitales del mundo han sido difundidos por los jóvenes en sus comunidades y causado un enorme impacto en la vida de las familias. Los indígenas estamos preocupados, sentimos mucho miedo, la enfermedad ya llegó a nuestro pueblo, y la precariedad del sistema de salud nos aterra, porque no contamos con los recursos médicos para poder enfrentarla y superarla. Los abuelos han tomado la decisión de internarse más en la selva para poder salvarse. Ante una pandemia como la que estamos viviendo, al carecer de atención médica, solo nos queda recurrir al monte. No solo por protección, sino también para curarse: allí está su “farmacia”, sus plantas medicinales. El Estado, a través del Ministerio de Salud, debería impulsar agresivamente un programa junto con los sabios indígenas, para investigar las propiedades de las plantas medicinales. Este conocimiento, guardado por generaciones en las comunidades indígenas, ha salvado muchas vidas.

"Pez hoja" (2020), dibujo con tintes naturales sobre llanchama.
“Pez hoja” (2020), dibujo con tintes naturales sobre llanchama.
 

¿Sabiendo que mucha gente desea volver a sus pueblos, cómo se están acatando las normas de aislamiento?

Según la Red del Vicariato San José del Amazonas, todas las localidades del Bajo Amazonas están infectadas. Incluso, ya hay fallecidos a causa del el Covid-19 en Islandia, Santa Rosa, Caballococha, San Pablo e Indiana. Oficialmente en Pebas hay 39, pero el número podría ser el doble. Se ha habilitado un centro de educación inicial para aislar a los enfermos y para ello, se ha pedido colaboración al pueblo para la donación de colchones, camas, tarimas y alimentos. La semana pasada, el Centro de Salud contaba con 4 pruebas rápidas y 2 moleculares y, las proyecciones del doctor son que, en un mes, una vez levantada la cuarentena, podríamos tener hasta 300 infectados. También se realizó una colecta publica, encabezada por la iglesia de Pebas, para poder adquirir medicinas, equipos de protección y concentradores de oxígeno.

¿En qué situación se encuentra la atención médica en la zona?

El Centro de Salud está cerrado y sólo prioriza casos puntuales de emergencia, dado que los esfuerzos del personal médico están centrados en la atención a los pacientes de Covid-19. Por eso, es urgente el envío de más profesionales de salud en el distrito. Se ha creado un comando que integra a las autoridades del pueblo y a la sociedad civil, al cual he sido invitado para participar y ayudar a supervisar las acciones que se están tomando para superar el virus.

¿Los bonos que ha entregado el estado han ayudado a paliar la crisis?

Los bonos han sido un arma de doble filo. Pebas no cuenta con ninguna agencia bancaria, sólo hay dos agentes del Banco de la Nación, los cuales muchas veces no disponen de efectivo. Ante ello, muchos decidieron trasladarse a localidades que sí disponían de agencia, a pesar del temor de resultar contagiados. La policía insta a las personas a no trasladarse a otras localidades, pero la necesidad apremia y las colas en los agentes del Banco de la Nación empiezan a las 4 de la mañana. Es una situación desesperante. Por otra parte, el indígena ha acatado muy bien las normas de aislamiento, se ha quedado en su casa y ha acudido al monte (aislado) en busca de alimento. Sin embargo, mucha gente foránea que vive en el pueblo ha aplicado la cultura del más vivo, traída de las ciudades grandes, y desobedecen las medidas de las autoridades.

Como señala el pintor Yahuarcani, muchos casos de comunidades afectadas se produjeron al desplazarse a Iquitos para cobrar sus bonos al banco.
Como señala el pintor Yahuarcani, muchos casos de comunidades afectadas se produjeron al desplazarse a Iquitos para cobrar sus bonos al banco.

Tu fallecida abuela, Marta López, fue una sabia que logró transmitirles historias, mitos, así como saberes de la naturaleza. Esos conocimientos han inspirado gran parte de la obra de los Yahuarcani. Ante esta pandemia, ¿cómo asumes el riesgo que corren los conocimientos que por siglos se transmitieron oralmente y que ahora se transmiten a través de los artistas amazónicos?

Es un riesgo que no se puede medir. Con el COVID-19 en mi pueblo, la pérdida de decenas de abuelos indígenas que guardan mucha sabiduría sería irreparable para nosotros y para el mundo. No habría forma de reemplazar dicho conocimiento, además del dolor de perder a un ser querido.

¿Cómo ves el camino de regreso a la “normalidad”?

Dudo que cuando regrese dicha “normalidad” las cosas cambien. Quizá una pequeña parte de la población cambie sus hábitos de higiene, salud, alimentación o cultura, pero la gran mayoría lo olvidará muy rápido. Si no ha perdido a un ser querido en esta guerra invisible, recordará esta pandemia como una anécdota.

Desesperación de familiares de pacientes en el Hospital Regional de Iquitos ante la falta de balones de oxígeno. (Foto AFP)
Desesperación de familiares de pacientes en el Hospital Regional de Iquitos ante la falta de balones de oxígeno. (Foto AFP)

¿Qué crees que deberían cambiar, desde el arte, en las dinámicas sociales y nuestro vínculo con la naturaleza?

Desde el Estado, se debe incluir más a los profesionales indígenas en todas las carteras: Salud, Cultura, Economía, Educación, etc. Hemos sido testigos de la inacción del Ministerio de Cultura y del Viceministerio de Interculturalidad para proteger al mundo indígena durante la pandemia. Considero que las instituciones que velan por el mundo indígena deberían tener como principal funcionario un profesional indígena, conocedor de su realidad, que pueda proponer y lograr mayor efectividad en las decisiones que se tomen desde el Ejecutivo. En ese sentido, considero que el cargo de Viceministro de Interculturalidad deber ser ocupado por un indígena. A diferencia de los artistas plásticos urbanos, el artista indígena lleva consigo la responsabilidad de transmitir su cultura milenaria, de defender su territorio y el medio ambiente. Lleva consigo una responsabilidad colectiva, la cual considero que debe ser asumida también por todas las personas vinculadas al mundo indígena: artistas, curadores, investigadores, por todos. Regresar al vínculo ancestral con la naturaleza es vital para todos. El mundo tal como lo conocemos ya no da para más. Urge un cambio de paradigmas.

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