Comunidades nativas de Yurúa, en Ucayali, se asocian para conservar sus bosques

 

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, por primera vez una asociación de pueblos indígenas amazónicos de Perú ha recibido una concesión para la conservación de 45.669 hectáreas, ubicadas en Yurúa cerca a la frontera con Brasil. Con esta concesión, la Asociación de Conservación Comunal de Yurúa —conformada por nueve comunidades indígenas— protegerá su territorio ancestral y asegurará la biodiversidad frente amenazas como la deforestación.

Desde hace más de 20 años, las comunidades de Yurúa con la Organización Regional de AIDESEP de Ucayali (ORAU) y la Asociación de Comunidades Nativas para el Desarrollo Integral de Yurúa (ACONADISH) vienen trabajando para lograr esta concesión en un área donde se albergan algunos de los últimos pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial; así como una gran riqueza natural de cabeceras de cuencas y bosques, a pesar de las continuas amenazas tales como la deforestación y la tala ilegal.

La concesión Yurúa junto con otras áreas de conservación que existen en la frontera entre Perú y Brasil —entre ellas el Parque Nacional Alto Purús y la Reserva Indígena Murunahua— conservan ecosistemas clave para el bienestar de estos pueblos indígenas de las etnias Ashéninka, Asháninka, Yaminahua, Amahuaca y Yanesha al igual que de los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial.

“Para nosotros, este lugar es fuente de vida ya que dependemos de sus recursos como la fauna, la medicina, entre otros. Los nuevos socios que conformamos la asociación, solicitamos esta concesión porque notamos que escaseaba la fauna. Por eso queremos conservar este lugar para nuestras familias y también para las futuras generaciones”, destacó Juan Pérez Tello, presidente de la Asociación de Conservación Comunal Yurúa.

Esta concesión marca un momento decisivo para los pueblos indígenas de Perú que, como los de Yurúa, luchan para proteger bosques en pie y mejorar la calidad de vida aportando al desarrollo sostenible. Se trata de una modalidad de conservación en la cual la ciudadanía, en este caso los pueblos indígenas, conservan los bosques y aportan desde sus comunidades, al país y al mundo con decisivas acciones climáticas para las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC).

“Los Pueblos Indígenas tiene un rol muy importante en la conservación y en el desarrollo del país, este es una iniciativa que el SERNANP junto con otras organizaciones apoyó, reconoce y saluda dado que aporta a la conservación fuera de las Áreas Naturales Protegidas fortaleciendo la conectividad y la resiliencia de los ecosistemas y las poblaciones locales, además de aportar a compromisos nacionales”, señaló José Carlos Nieto Navarrete, representante del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado – SERNANP

“Este espacio es importante porque consolida la solicitud de pueblos indígenas de Ucayali para conservar su territorio. Nosotros, como gobierno regional, estamos también dispuestos a cuidar y velar para su adecuada gestión y administración”, señaló Marcial Pezo Armas, director de Gestión Forestal  y de Fauna Silvestre del Gobierno Regional de Ucayali

Este  es el resultado de una alianza de las organizaciones indígenas con el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) y el Ministerio del Ambiente (MINAM), la Autoridad Regional Ambiental de Ucayali, la Municipalidad de Yurúa, el Ministerio de Cultura, ProPurús, Andes Amazon Fund y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“Este es un reconocimiento al derecho de los pueblos indígenas a proteger su territorio, un territorio muy vulnerable donde aún coexisten múltiples amenazas para el desarrollo y para mantener los bosques en pie. El cambio climático nos afecta a todos pero más a los pueblos indígenas que habitan en la Amazonía y, por tanto, es su derecho poder conservar esta área”, declaró James Leslie, Asesor Técnico de Ecosistemas y Cambio Climático del PNUD, organización que a través de la iniciativa Amazonía Resiliente, co-implementada con el SERNANP  y financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), realiza un trabajo coordinado entre el Estado, las instituciones privadas y la ciudadanía para apoyar a la creación y consolidación de este importante espacio que contribuye al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. 

Es la primera vez que una asociación de pueblos indígenas amazónicos recibe una concesión para conservación en el Perú.