Entrevista
Por Milagros Asto para El Comercio

Misias pero viajeras: “Viajar es salir de tu zona de confort”

59567c90298c1-r_1498840432362-0-755-1333-1520

A ver, lo que más me gusta de estas dos chicas es su espontaneidad, su ser como verdaderamente son en el mundo paralelo que hemos creado -el de las redes sociales- donde prima el exceso de ego y la posverdad. Dicho lo anterior, les presento a las Misias pero viajeras, creadoras sin darse cuenta de un manual de estilo de lo que podríamos llamar el “elogio de la choledad”. O de la misiedad -un elemento indispensable, pareciera, de la autenticidad en tiempos de Facebook. No cambien, chicas, lleven hasta el último extremo su propuesta de vida (casi casi digo de viaje).

Soy Daniela, la de la izquierda. Tengo 24 años, igual que Fátima. Ambas somos más peruanas que las combis. Nuestro primer viaje fue en el 2015 a Piura, desde ahí hemos viajado más de 30 veces por el Perú y el extranjero. Terminamos misias pero felices.

Las “misias pero viajeras” Daniela Cabrera y Fátima Sotomayor dicen que ya están viendo hasta qué días cae Semana Santa en el 2020.

Comunicadora y administradora, respectivamente, estas jóvenes vieron cómo la página que crearon en julio del 2016 para compartir sus consejos para viajar barato –y más de 10 veces en un año laboral– se convirtió en una comunidad de viajeros que ya supera los 150 mil seguidores en Facebook. Ambas renunciaron a sus trabajos de oficina en enero para seguir adelante con este gran viaje. Todo a punta de “táper y micro”, claro está. Ellas se las saben todas.

¿Cuántos feriados no laborables quedan en el año?
Fátima: Siete.

¿Y cuántos fines de semanas largos?
Daniela: Uno, pero si aún te quedan vacaciones puedes tener más.

¿Qué más hay que saber para planear un viaje?
D: Lo primero que hacemos es mapear los feriados e investigar, porque compramos los pasajes con seis meses de anticipación como mínimo y queremos encontrar las mejores ofertas.

Ustedes apelan mucho a una palabra poco popular en el Perú: ‘ahorrar’…
F: Para nosotras, ahorrar significa, antes que nada, tener un objetivo. Nosotras compramos nuestros pasajes a México cuando aún no teníamos la plata que necesitábamos para el hotel o para comer. Entonces dijimos: “Ya, tenemos seis meses para juntar dinero y estar tranquilamente en México”. Entonces aplicamos la fórmula del “táper y micro”, como siempre decimos. Ahorrar para viajar es una inversión más que un sacrificio.

¿Por qué ahorrar para viajar en lugar de comprar un carro u otra cosa?
F: Para ganar experiencias, eso pesa mucho más que un objeto. Nosotras hemos conocido a mucha gente de varios países. También hemos aprendido de otras realidades, incluso de lugares que están muy cerca.

D: A nosotras nos gusta viajar. Pero viajar no es para todos porque viajar significa salir de tu zona de confort, haber tenido que ahorrar y no a todo el mundo le gusta.

¿Qué les ha enseñado viajar?
D: Aprendes a ser mucho más empático. Por ejemplo, nos quedamos en ‘hostels’, en cuartos compartidos. Ahí aprendes a respetar las costumbres y el espacio del otro sin siquiera tener que cruzar palabra. Te das cuenta de que el lenguaje va mucho más allá, se nota con el respeto mutuo en un espacio.

¿Qué se tiene que hacer para ser un buen misio?
D: Un buen misio no necesariamente es tacaño, sino que elige bien en qué quiere gastar. Un buen misio pero viajero es aquella persona que distribuye bien su tiempo y dinero y es astuta, investiga bien antes de viajar, el que conoce las mejores opciones. Un buen misio es superdespierto, siempre está atento para velar por su seguridad y por los mejores precios.

¿En qué vale la pena no ahorrar durante un viaje?
F: Si se puede, en viajar en avión por un tema de seguridad, rapidez y para aprovechar al máximo el tiempo. También es bueno invertir en un hotel céntrico aunque cueste un poco más. Además, al menos un día nos vamos a comer a un buen restaurante, así no sea barato.

D: También hay experiencias específicas en las que vale la pena invertir. Nosotras le llamamos “momento magnate”. Por ejemplo, el año pasado en vez de ir al Salar de Maras en micro fuimos en cuatrimoto y la experiencia fue totalmente diferente.

-¿Creen que viajarían igual si fueran millonarias?
D: Yo creo que sería igual. Tal vez escatimaría un poquito menos en la comida y preferiríamos alquilar un carro.

¿Cómo se decidieron a renunciar a sus trabajos?
F: El 31 de enero fue nuestro último día de trabajo. En realidad pensábamos renunciar en julio de este año, después de la ‘grati’ [risas], pero luego las marcas nos empezaron a contactar. Nos llamó LC Perú, si salía algo con ellos teníamos que viajar todos los meses y ya estábamos con las vacaciones en negativo. Yo me preguntaba: “Si renunciamos, ¿cómo vamos a vivir?”, pero Daniela me hacía ver que teníamos un producto poderoso.

D: Lo que pasa es que llegó un momento en que el tráfico de nuestras redes sociales y nuestra web empezó a duplicar la cantidad de personas que pasan por la avenida La Marina. Entonces le dije que deberíamos ponernos las pilas, nos mandamos y fue la mejor decisión.

¿Por qué creen que su página tiene tanto éxito? ¿Qué las diferencia?
D: Creo que nuestra identidad y honestidad. Siempre que nos conocen nos dicen: “Ah, realmente son unas pirañas” [risas]. Las personas aprecian mucho nuestra transparencia porque no todo el mundo es real en redes sociales. También está el hecho de que hablamos de viajes posibles. Muchos blogs de viajes te dicen lo que puedes hacer pero nunca te dicen cómo. El objetivo de Misias pero Viajeras es brindar herramientas a las personas para que rompan con el mito de que es necesario ser millonario para viajar.

30/6/2017