Inkaterra y Grupo AJE continúan trabajando de la mano por la sostenibilidad del entorno de Machu Picchu

Mi opinión

Saludo el esfuerzo coordinado de Inkaterra, el Grupo AJE y la Municipalidad de Machu Picchu por ordenar la casa y apuntar hacia la sostenibilidad ambiental de un distrito joven y lleno de contrastes. Y dificultades, hay que decirlo también.

Conozco el trabajo de Joe Koechlin y Pepe Purisaca, dos de los puntales de Inkaterra, en cada una de sus operaciones, sé de su compromiso por el turismo responsable y la conservación de nuestros patrimonios.

En tiempos como estos, de cerrar filas para salvar el planeta, consorcios como el que se ha ido gestando en Machu Picchu pueblo avivan la esperanza… y hay que aplaudirlos de pie.

La Planta de Tratamiento de Residuos Orgánicos que los consorciados acaban de inaugurar, según apunta Miguel Atausupa, gerente de Gestión Ambiental del municipio en mención, y también conocido nuestro, tiene la capacidad de procesar cuatro toneladas de residuos y generar biocarbón o carbón vegetal, un fertilizante natural que ayudará a intensificar la productividad agroforestal en los entornos del Santuario Histórico.

Magnífico.

Ojalá que el ejemplo cunda y se multiplique, las alianzas público-privadas de este tipo son las que deben prevalecer. Palmas para los involucrados…

La alianza estratégica entre Inkaterra, Grupo AJE y la Municipalidad de Machu Picchu, logró que Machu Picchu sea el primer destino de Perú y Latinoamérica en gestionar sus residuos sólidos de manera sostenible.

Continuando con las iniciativas para la conservación y el cuidado medioambiental de Machu Picchu, la alianza presentó la primera Planta de Tratamiento de Residuos Orgánicos, que tiene la capacidad de procesar a través
de pirólisis (descomposición química a altas temperaturas en ausencia de oxígeno) ocho toneladas de residuos al día para generar bio-carbón, un fertilizante natural que ayudará a la reforestación del bosque de nubes andino y contribuirá con la productividad agrícola en Machu Picchu.

La inauguración de la Planta de Tratamiento de Residuos Orgánicos es crucial para la sostenibilidad en la ciudad de Machu Picchu.

“La alianza estratégica entre Inkaterra, el Grupo AJE y la Municipalidad de Machu Picchu tiene por objetivo que nuestra maravilla sea percibida como un destino sostenible y se convierta en un ejemplo de gestión para el ecoturismo a nivel mundial. Hemos conseguido despertar la conciencia ecológica de la comunidad, que hoy segrega la mayoría de sus residuos de los hogares y establecimientos desde su punto de origen. Hoy presentamos una tecnología innovadora que contribuirá a la agricultura de alta montaña tradicional y ayudará a restaurar el bosque de nubes andino en Machu Picchu”, sostuvo JoséKoechlin, presidente de Inkaterra, quien concibió estos proyectos
innovadores.

“Machu Picchu se halla en un pequeño y profundo valle cuyo único acceso es a pie o por tren”, remarcó Koechlin. “Dado que no hay espacio para la preparación tradicional de compost, ideamos una solución eficiente para este
espacio reducido, el cual no genera ninguna emisión de carbono. La pirólisis para tratar residuos orgánicos es un proceso con utilidad local, que evita costos  de transporte. La iniciativa no solo es sostenible, sino también rentable para la municipalidad, ya que el costo de producción in situ es más bajo el precio de mercado del bio-carbón”.

Asimismo, Inkaterra y AJE entregaron a SERNANP una Planta Compactadora de Residuos Plásticos destinada para la limpieza y el reciclaje en el Camino Inca, la ruta de trekking más famosa de Sudamérica.

La primera iniciativa, encabezada por el Grupo AJE e Inkaterra, se realizó en el 2017 al donar la Planta Compactadora de Residuos Plásticos. Esta acción ayudó a evitar que nuestra maravilla del mundo ingrese a la lista de patrimonios en riesgo de las UNESCO. Actualmente, se procesan 14 toneladas diarias de plástico PET en esta planta.

La planta tiene la capacidad de procesar ocho toneladas de residuos al día y
generar bio-carbón para ser utilizado como fertilizante natural.

En el 2018, se inauguró la Planta de Transformación de Aceite en Biodiesel y Glicerina en las instalaciones de Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel. A través de la recolección de aceite vegetal usado en los hogares, albergues y restaurantes de Machu Picchu, se producen 20 galones diarios de combustible biodiesel.

Mensualmente, son tratados seis mil litros de aceite usado, evitando que sean vertidos en el caudal del río Vilcanota. Se calcula que un litro de aceite contamina mil litros de agua.

Por otro lado, la glicerina obtenida en este proceso
de fabricación de biodiesel es utilizada por la Municipalidad de Machu Picchu para la limpieza de las aceras y pisos de piedra, reemplazando así a los productos químicos.

“Estamos muy contentos de ser parte de este cambio en la ciudad de Machu Picchu y de poder anunciar que, con esta nueva planta, se viene cerrando el círculo de sostenibilidad por el que hemos venido trabajando hace tres años.

Oficialmente, Machu Picchu se convierte en modelo de ciudad sostenible para Latinoamérica”, aseguró el director ejecutivo de Comunicaciones y Sostenibilidad del Grupo AJE, Jorge López-Dóriga.

En el 2018, el proyecto de convertir la ciudad de Machu Picchu en un modelo de sostenibilidad global, ganó en Alemania el prestigioso premio Die Goldene Palme en la categoría “Turismo Responsable”, como también el premio Líderes + 1.

Machu Picchu sostenible.

Acerca de Inkaterra
Inkaterra es pionera del ecoturismo en Perú desde 1975, y hoy es reconocida como líder mundial en desarrollo sostenible. Con el objetivo de difundir valores culturales y naturales,Inkaterra trabaja con un enfoque holístico: produce investigación científica como base para la conservación de la biodiversidad, la educación y el bienestar de las comunidades locales.

Atendiendo anualmente a más de 220,000 viajeros, Inkaterra se encuentra en el bosque amazónico de Madre de Dios (Inkaterra Reserva Amazónica, Inkaterra Hacienda Concepción e Inkaterra Guides Field Station), en el bosque de  nubes de Machu Picchu (Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel y El MaPi byInkaterra), entre las calles empedradas de Cusco (Inkaterra La Casona) y en las montañas del Valle Sagrado de los Incas (Inkaterra Hacienda Urubamba).

Sus hoteles se caracterizan por diseños inspirados en la arquitectura tradicional y por ser construidos con materiales nativos, en armonía con el entorno. Los esfuerzos de Inkaterra en conservación y sostenibilidad han permitido que la marca sea miembro de diversas alianzas como Relais & Châteaux, Virtuoso, Traveller Made y National Geographic Unique Lodges of the World. 

Acerca de AJE
AJE es una de las empresas multinacionales más grandes de bebidas, con presencia en 23 países de Latinoamérica, Asia y África. Fundada en 1998, actualmente cuenta con un equipo compuesto por más de 13.000 colaboradores directos e indirectos. AJE es la cuarta compañía en volumen de ventas en la categoría de bebidas sin alcohol y la tercera en carbonatadas en aquellos países en los que opera*.

Con el firme compromiso de “democratizar el consumo”, AJE facilita el acceso a productos de alta calidad a nuevos grupos de usuarios en mercados emergentes, a los que inspira a soñar más grande, a ir más allá́, disfrutar de las cosas buenas de la vida, crecer y prosperar. La marca más emblemática de su portfolio es BIG Cola, a la que hay que sumar Cielo (agua purificada), Cifrut (bebida de frutas), Pulp (jugos), Sporade (bebida deportiva), Volt (bebida
energizante), Free Tea (té listo para beber) y BIG Fresh (bebida refrescante).

*Fuente: Canadian Annual Soft Drinks – Wisdom – 2014.