Viajero Raimon Pla presenta en Lima “Elixir de los Dioses”, un recorrido por la medicina tradicional peruana

Wili Reaño - Viajeros

Mi opinión

Presento este jueves en la Feria del Libro de Miraflores “Elixir de los dioses”, el recorrido por la medicina tradicional peruana que ha hecho el viajero catalán Raimon Pla, fotógrafo y trajinado estudioso de las plantas maestras del Perú.

El libro contiene el relato experiencial de quien ha navegado –soy testigo de aquello- con especial devoción por la farmacopea de un país en el que ha sobrevivido una cosmovisión respetuosa de la naturaleza. “Para mí, dice Pla, el único código abierto está en la naturaleza, de la que nos estamos alejando, a pesar de que, en realidad, todo es lo mismo”.

El libro de Raimón ha sido editado en Barcelona por editorial Kairós y resulta una espléndida y muy personal guía para quienes deseen explorar más sobre el (la) ayahuasca, el sampedrito, el tabaco, la coca y otras plantas maestras de nuestro país. El trabajo contiene, además, excelentes reseñas y entrevistas a un grupo de maestros muy serios y comprometidos con su trabajo sanador que el catalán ha frecuentado en su recorrido peruanista: Juan Flores, Ernesto García, Marcelino Nolorbe, Winston Tangoa, Agustín Rivas y otros.

Como dice Raimón Pla la pérdida de este legado ancestral, que se está produciendo de manera desaforada, supone la destrucción de un “templo” donde se aloja la singular naturaleza de estos trópicos y la tradición de cientos de generaciones que supieron vincularse con armonía y admiración con el mundo de las plantas.

Y esta destrucción suicida se produce a pesar que “aún es poco lo que la cultura occidental sabe acerca de sus ritmos y leyes secretas”. El libro lo voy a presentar al alimón con Flor Ruiz, fotógrafa de viajes y amiga también del hiperactivo trotamundos catalán.

Les dejo por aquí el prólogo que escribí para este libro. Linda semana, nos vemos el jueves 1/11…

Perú es un país antiguo, milenario, de civilizaciones fabulosas cuyos hombres y mujeres – nazcas, mochicas, incas- se esmeraron en tejer leyendas que han sobrevivido a la noche de los tiempos. También es un macizo inmenso, se diría que casi infinito, que se yergue sobre el océano Pacífico, en la costa más estéril del mundo, y se derrama sobre la llanura amazónica para crear una nación-orbe más grande, más extensa que la mayoría de los países europeos.

Un territorio con todos los climas, de records en biodiversidad y alturas insondables, de asombrosos paisajes y una geografía habitada desde hace más de 10,000 años por gentes que hablaron lenguas inverosímiles, el Perú hirviente de nuestros días es un espléndido mosaico de razas, culturas y costumbres. Un territorio único, en medio de los Andes y de la Amazonía, donde propios y extraños conviven en una suerte de Babel a punto de estallar.

A ese territorio complicado, hostil hasta decir basta, sugerente, abrasivo, a ese Perú liberal y post-Sendero Luminoso, llegó hace algunos años Raimon Pla, el fotógrafo catalán que ha escrito este libro, una obra que es una especie de cuaderno de navegación y arreglo de cuentas, que intenta describir el universo de la farmacopea andino-amazónica y su poder sanador justamente en estos momentos de crisis planetaria y pérdida del sentido común.

Además, haciéndolo con absoluta prescindencia de los academicismos que complican los tratados que existen sobre las llamadas plantas maestras y las complacencias propias de los que creen que los enteógenos sudamericanos solo sirven de insumo para la psicodelia de moda o la ingenua literatura sobre el buen salvaje.

El amigo Pla va en sentido contrario. Viajero heterodoxo desde muy temprano, estudioso de las plantas maestras de Mesoamérica y Asia, el suyo es un alegato a la razón, por la revalorización del arte de curar, entendiéndolo como una herramienta imprescindible para el buen vivir, el sumak kawsay que nos legaron los pueblos amerindios.

Las plantas que conforman el herbolario de una nación que, en la actualidad y solo en la actualidad, alberga sesenta pueblos indígenas cuya relación con la tierra o pachamama ha sido intensa y sumamente respetuosa y que constituyen un saber chamánico de inconmensurable valor. Como el autor de este libro tiene una clara consciencia de ello, ha surgido la necesidad de registrar de la manera más natural y fidedigna posible el ritual y el testimonio de los maestros que ha ido conociendo en su largo peregrinaje por las tres regiones naturales que le dan vida al país.

En cuanto se produjo la conquista, Perú empezó a ser descrito por la ciencia europea. Los cronistas como Cabello de Balboa, entre otros, se apuraron en describir las prácticas chamánicas y las virtudes de las plantas sanadoras utilizadas por los pueblos que el arcabuz y el fuego del “encuentro” se encargaron de someter. Los curas doctrineros, sobre todo los que se aventuraron a ingresar a la extensa floresta amazónica, y luego los viajeros del ilustrado siglo XVIII, Ulloa y Juan entre los españoles, Bonpland y Humboldt, entre los europeos, hicieron su parte al despuntar el siglo de las revoluciones anticoloniales.

Antonio Raimondi, otro viajero, el descubridor científico del Perú, prosiguió las pesquisas a mediados del ochocientos; Tschudi, Middendorf y muchos más continuaron la tarea. Cantidades de documentos se arruman en las bibliotecas de América y Europa sobre la coca, la wachuma, la quinina, el chamico, la huillca, el tabaco, el toé, hasta la ayahuasca, la soga de los muertos que a tantos encandila.
Sin embargo, el saber tradicional de los pueblos nativos andino-amazónicos, que implica el uso de variables mentales desconocidas para el hombre moderno, es un reto que estudiosos como Raimon Pla tienen que hacer para comprender la valía, la absoluta contemporaneidad del saber chamánico.

A pesar de la resistencia indígena, la cultura de los pueblos originarios fue arrasada por el colonialismo y su máquina trituradora en casi todo el territorio americano; solo en los espacios donde la voracidad del capitalismo no encontró productos para saciar su apetito, lograron sobrevivir tradiciones, modos diferentes de entender el cosmos y la farmacopea, que se sigue utilizando en los bohíos y mercados del Perú profundo.

Tomar nota de lo que se salvó de la hecatombe producida por la barbarie de la colonización, es otro de los puntos de este trabajo, pues contribuye a poner a buen recaudo conocimientos y cosmovisiones ancestrales, ya que los arrestos de los nuevos conquistadores amenazan destruirlos para siempre.

Raimon Pla, viajero atento y hombre contemporáneo, sabe bien que el sistema económico mundial hace tiempo que ha puesto la mira sobre estos territorios del “fin del mundo” con el deliberado propósito de succionar sus recursos. La ofensiva cultural que se avecina, disfrazada del manido argumento del desarrollo, puede ser, si no la detenemos, la última batalla de esta guerra suicida que declaró la modernidad y el antropocentrismo ciego.

Tarea como la emprendida por Raimo Pla y sus entrevistados, gente sabia y heredera de unas técnicas visionarias que no se deben perder, merecen el aplauso de los que apostamos por otro futuro. No éste que han diseñado los extirpadores de idolatrías de los nuevos tiempos.

30/10/2018

http://soloparaviajeros.pe/invitado/los-75-anos-de-un-viaje-en-bicicleta/