Mi opinión
En el Día de las Madres quisimos saber cómo pasan y sienten el día las madres que conservan a Gaia, nuestra madre universal, el origen de lo que somos y de lo que seremos, para saberlo buscamos a un grupo de ellas y les lanzamos la pregunta. En este día especial queremos hacer un alto en nuestro trabajo para festejarlas, apapacharlas, decirles que sin su empuje y sin sus convicciones nada de lo que soñamos podremos conseguirlo. Con ellas, #OtroMundoesPosible.
Un especial por el Día de la Madre a cargo de Stefano Cárdenas
En tu experiencia como madre y como parte de una familia que ha construido su vida en el bosque, ¿cómo se transforma el significado de “cuidar” cuando ese cuidado también incluye el territorio que sostiene a tus hijos?
Ser madre en el bosque para ser exacta en la Reserva de Biosfera del Manu me enseñó que cuidar no solo significa proteger a mi hija, sino también el territorio que le da vida. El agua (dicho sea de paso, el nombre de mi niña, Nia, significa agua en Matchiguenga), los árboles, las aves y el bosque forman parte de su crecimiento. Con el tiempo entendí que conservar también es una manera de amar.
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Tu historia está marcada por un cambio en la relación con el bosque. ¿Qué momentos o decisiones fueron clave para pasar de una lógica más extractiva a una de conservación? ¿Cómo transmites hoy ese aprendizaje a tus hijos?
El cambio empezó cuando aprendimos a mirar el bosque de otra forma. Pasamos de verlo solo como un recurso a entenderlo como un hogar vivo y frágil. El turismo de naturaleza y las aves nos ayudaron mucho en ese despertar. Hoy intento transmitirle a mi hija ese aprendizaje desde el ejemplo y el respeto cotidiano por la naturaleza.
En un contexto donde el trabajo de quienes cuidan el bosque desde lo cotidiano muchas veces no es visible, ¿qué te sostiene en los momentos difíciles? ¿De dónde nace la convicción para seguir?
En los momentos difíciles me sostiene el amor por mi hija, mi familia y por este lugar “Manu Endemic Reserve”. Aunque muchas veces el trabajo de conservar ocurre en silencio, el bosque siempre devuelve algo: tranquilidad, vida y esperanza. Eso me recuerda que vale la pena seguir un estilo de vida sostenible y sustentable.
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Si los territorios amazónicos con los que trabajas pudieran narrar tu historia a lo largo del tiempo, ¿qué dirían sobre tu rol como madre y como articuladora de procesos de conservación junto a las comunidades?
Estoy segura que nuesro territorio nos diría que fuimos aprendiendo junto a él. Que hubo una transformación nacida del tiempo, la observación y el cariño por la tierra. Como madre, espero haber dejado en mi hija una relación más sensible y respetuosa con la naturaleza.
Si algún día tus hijos recorren estos mismos bosques con otra mirada, ¿qué te gustaría que comprendan —aunque tú no estés ahí para decirlo— sobre todo lo que implicó sostener y defender ese lugar?
Me gustaría que mi hija comprenda que sostener y defender este lugar implicó esfuerzo, paciencia y mucho amor. Que el bosque no solo fue nuestro hogar, sino también nuestro maestro. Y que incluso las acciones más pequeñas pueden ayudar a proteger algo grande y valioso como es el Manu.
