Mi opinión
Hace unos días nos referimos brevemente por aquí a los trabajos de restauración realizados en tres lienzos coloniales de la Iglesia de la Compañía de Jesús en el Cusco, una de las cuatro paradas de la Ruta del Barroco Andino, un esfuerzo privado impulsado por la Compañía de Jesús a través de la Asociación SEMPAque, desde el concepto de “turismo trascendente” -o socialmente responsable- viene generando ingresos que no solo permiten mantener los tesoros artísticos que se guardan en los templos que se visitan, sino que sirven también para financiar proyectos de desarrollo social, educación y obras comunitarias para las poblaciones de los distritos de Huaro, Canincunca y Andahuaylillas, las localidades por donde se desarrolla la ruta. Les dejo por aquí estas breves notas publicadas en España sobre las cuatro iglesias más representativas del barroco cusqueño: el templo de los jesuitas en la plaza principal del Cusco; las iglesias de Andahuaylillas y Huaro, y la Capilla Virgen Purificada de Canincunca. Todas de una belleza inexplicable, todas, piezas de una estrategia que nos permite diversificar la oferta turística del Cusco al ofrecer una alternativa accesible y de medio día fuera del circuito tradicional (Machu Picchu o el Valle Sagrado), dinamizando la economía de las comunidades del valle sur cusqueño.
Rocío Bernal para El Trapezio

Los Andes peruanos son la cuna de una infinita herencia cultural. En el Cusco, una ruta turística por 4 iglesias ejemplifica el legado de la corriente cultural barroca y viene siendo expuesta ante turistas a nivel global.
La Ruta del Barroco Andino se desarrolla en el Cusco, y atraviesa la Plaza de Armas de la ciudad, así como los pueblos de Huaro, Canincunca y Andahuaylillas. El tiempo necesario para recorrerla es de medio día y cuenta con fácil acceso. En este artículo tendrás la ruta sugerida y la ubicación de cada uno de los cuatro puntos.
En la edición de la Feria Internacional del Turismo de Madrid, FITUR 2025, que contó con la asistencia de más de 255 mil personas, la Ruta del Barroco Andino fue presentada como una iniciativa que fomenta el “turismo trascendente”, al promover la historia y desarrollar obras sociales que beneficien a los vecinos de las comunidades locales.
La fusión barroca-andina: ¿Cómo surgió este estilo único?
El arte barroco fue un movimiento cultural que surgió a fines del siglo XVI, principalmente en Europa, y dejó como herencia icónicas obras de Caravaggio y Diego Velázquez, entre otros.
Esta corriente artística dejó huella en América con la llegada de los españoles. En el Cusco, surgieron muchas piezas arquitectónicas y artísticas, entre pinturas, esculturas y retablos trabajados por los artistas locales, quienes trazaron su propio estilo reflejando la cosmovisión andina.
Los templos y la capilla que conforman la Ruta del Barroco Andino se caracterizan por sus impresionantes altares y sus baños de oro. A continuación, un repaso por cada uno de los lugares.
Leer más en La ruta del Barroco cusqueño, una artículo de Mario Vargas Llosa
Más en La ruta del Barroco Andino del Cusco
1. Templo La Compañía de Jesús de Cusco

Ubicado en la Plaza de Armas del Cusco, comenzó a construirse en 1576, tras la llegada de los jesuitas, mientras que su retablo principal se erigió después de un fuerte sismo que afectó a la ciudad en 1650. Contiene lienzos de artistas cusqueños y su arquitectura sirvió de referencia para obras posteriores.
Al encontrarse en el centro de la ciudad, es una de las iglesias más famosas y más fotografiadas del Cusco.
2. San Pedro Apóstol de Andahuaylillas

La Ruta del Barroco Andino sigue por Andahuaylillas, en la provincia de Quispicanchi en el Cusco. La iglesia de San Pedro Apóstol es conocida como la “Capilla Sixtina de América” por sus atractivos murales.
Se puede llegar allí siguiendo la ruta del sur del Cusco, en un viaje de aproximadamente una hora desde la Plaza de Armas.
3. San Juan Bautista de Huaro

Continuando hacia el sur se encuentra la tercera parada de la Ruta, en el distrito de Huaro. El Templo San Juan Bautista cuenta también con una riqueza de murales, pero con una característica particular: su representación de la muerte, el juicio final, la gloria y el infierno.
4. Capilla Virgen Purificada de Canincunca

Finalmente llegamos a la cuarta parada, ubicada al ingreso a la ciudad de Urcos. Los orígenes de la capilla de Canincunca se remontan al siglo XVII. Sus murales son un excelente ejemplo de la fusión barroco andina, al representar flores, frutas, aves y símbolos que los tejedores andinos realizan en sus textiles más característicos.
La información completa sobre los horarios y días de apertura, así como los costos de ingreso se encuentran disponibles en la web de la Ruta.
