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Pino Rubio, In memoriam: «Soy un árbol torcido por la fuerza de la naturaleza»

Mi opinión

Buscando en el baúl de la abuela encontramos esta simpática entrevista a Pino Rubio del Valle, nuestro querido camarada, que apareció en la edición de junio de 2005 de la revista Viajeros. Esa sección de nuestra veterana publicación se llamaba Hoja de Ruta y la dirigía la periodista Anna Cartagena: a la distancia podríamos decir que fue una suerte de globo de ensayo de @esta columna que solemos entregarles al terminar la semana.


No queremos que la entrevista a Pino se convierta en «papel para envolver pescado», como solía decir el poeta Antonio Cisneros al referirse a los artículos que se escribían en los periódicos y revistas de antaño que al pasar de las horas devenían en noticias viejas, inactuales. Digamos que para evitar que el olvido se encargue de borrar lo dicho por los que queremos, existen estos cajones de sastre digitales. Allí va, que la magia de la nostalgia nos traiga de vuelta por un momento a tan especial y siempre presente compañero de ruta.

…

Pino nos enseñó a muchos lo que es viajar por el Perú. En el inolvidable gabinete de la avenida Dos de Mayo, mapas cartográficos en ristre y mucha pasión en el corazón, pasamos las mejores horas de nuestros años mozos diseñando rutas y travesías que hasta el día de hoy seguimos persiguiendo. Ingeniero forestal y hombre de campo, Fernando Rubio del Valle es tal vez una de las voces más autorizadas para hablarnos de Amazonía y conservación.

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¿Qué olor te devuelve a la infancia?
El de la flor de cedro cuando jugaba fútbol en la calle Los Cipreses de San Isidro.

¿Cuál fue tu primer viaje?
A los 17 años, tirando dedo por Ecuador, Colombia y Venezuela.

¿Costa, sierra o selva?
¡¡Maldita boa!!

¿Un personaje de nuestra historia?
El soldado desconocido.

¿Qué ave propondrías como ave símbolo del Perú?
El pollo a la brasa.

Un libro de viajes o de aventura.
Sandocán de Emilio Salgari.

¿Qué te hace sentir orgulloso de nuestro país?
Su diversidad.

¿Un lugar del Perú o del mundo para vivir el resto de tu vida?
La laguna del Mundo Perdido, en Cordillera Azul.

Fernando “Pino” Rubio fue en 1996 el primer galardonado con el Premio Parker/Gentry para la Biología de la Conservación. Este prestigioso reconocimiento, otorgado por el The Field Museum de Chicago, honró su liderazgo al transformar un área natural -el Santuario Nacional Pampas del Heath- desatendida en una de las áreas protegidas mejor gestionadas del Perú. Pino repartió el premio entre las personas que trabajaban allí, incluyendo administradores y guardaparques.

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Una canción…
«Unicornio azul»

¿En dónde queda el paraíso?
En la mente de la gente soñadora.

¿Qué es lo que nunca falta en tu equipaje?
Papel higiénico.

¿Un viaje soñado?
Al archipiélago de las Galápagos:

¿Qué fotografías llevas en tu billetera?
La de mis hijas y la de mi novia.

¿Una ruta o destino que recomiendas?
El Alto Heath, en Madre de Dios.

¿Sueñas despierto?
Harto.

¿Cuál es tu autor favorito?
Desmond Morris.

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Fernando fue un aliado fundamental del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp). Contribuyó decididamente a la gestión inicial y puesta en marcha del Parque Nacional Cordillera Azul, impulsando esquemas de patrullaje, vigilancia participativa y articulación con las comunidades locales. Luego de cumplir su trabajo en Cordillera Azul, Pino se quedó a vivir en Tarapoto donde coleccionó amigos y se convirvió en una decidido defensor de sus bosques y espléndida naturaleza.

¿Qué objeto lleva más tiempo en tu mesa de noche?
No tengo mesa de noche…

¿Posees algún talismán?
Talismán no, pero sí superstición; por ejemplo, tocar madera cada vez que hablo de algo malo… definitivamente la madera es una buena compañera.

¿El punto de quiebre que cambió tu vida?
No lo tengo, soy un árbol torcido por la fuerza de la naturaleza.

…

Pino habitó este planeta con desparpajo, intensamene, sin arredros, en permanente vigilia de sus ideas e ideales. Fue indomable, un espíritu libre todo el tiempo,hasta el final de sus días. La semana pasada lo volvimos a recordar a propósito del reconocimiento que le otorgaron los organizadores del Premio para la Conservación Carlos Ponce del Prado como Personalidad Ambiental del 2026. Quienes compartimos sus largas conversas y su amor intacto por la vida sabemos que su legado no se apaga.

Como en la vieja canción colombiana que tarareamos alguna vez, Pino, amantísimo pater familias y amigo incondicional, es el timonel, nuestro timonel, de esa piragua de luz y de leyenda que avanza a toda prisa por los meandros de la memoria, recordándonos a cada paso que un mundo más justo, verde y humano siempre es posible.

«Me contaron los abuelos que hace tiempo,

navegaba en el Cesar una piragua,

que salía de El Banco viejo puerto,

a las playas de amor en Chimichagua.

…

Capoteando el vendaval se estremecía

e impasible desafiaba la tormenta

y un ejército de estrellas la seguía

tachonándola de luz y de leyenda

…

Era la piragua de Guillermo Cubillos

Era la piragua, era la piragua…

la piragua, la piragua».

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