Solo Para Viajeros

Álvaro Rocha presenta importante libro de viajes sobre el Qhapaq Ñan

Mi opinión

Me da muchísimo gusto saber que Álvaro Rocha se ha animado a publicar parte de su bitácora viajera, que es extensa, sumamente valiosa y de una heterodoxia que no he dejado de admirar desde que empecé a leerlo, allá por los lejanos años ochenta, esa época nebulosa, dura, donde viajar por el Perú era propio de alucinados.

O de iluminados como Bore Rubio, amigo común.

Rocha es una rara avis del periodismo de viajes de nuestros trópicos, oficio últimamente afecto a los selfies y al facilismo de las imágenes y sonrisas infinitas.

Recomiendo la lectura de estas treinta rutas para palpar el Qhapaq Ñan y tratar de entender su valía histórica. De los últimos autores que se han ocupado de la red caminera del Perú antiguo, Caníbal, estoy seguro, es el más preparado para diseccionarla como se debe.

Abrazo, compañero, que la ruta siga siendo infinita…

Y dulce.


Álvaro Rocha estudió Antropología pero su pasión por recorrer los caminos del Perú pudo más. En los años 80, época del terrorismo, fue uno de los primeros en salir de Lima y explorar, con poco dinero pero muchas ilusiones, las profundidades de la Selva y los pueblos más lejanos de nuestra Sierra.

Quienes siguen sus reportajes en los diferentes medios saben que a través de sus historias encontrarán novedades y lugares poco conocidos. Bajo esa idea nació su libro Qhapaq Ñan, publicación de Editora Perú, que narra 30 rutas ocultas vinculadas al gran camino inca.

El arqueólogo Alfredo Narváez, quien también se sumó a este empeño editorial haciendo el prólogo del libro, nos recuerda que el Qhapaq Ñan es una arteria vial de mucha importancia que une pueblos andinos no solo por razones comerciales, sino especialmente sociales y religiosas.

El más memorable es el camino inca hacia Machu Picchu, el cual por supuesto Rocha no ha incluido en su libro. Fiel a su estilo, nos presenta las rutas menos conocidas, es decir, como dice en su libro, “los pueblos que han sido ignorados por la historia oficial”.

En entrevista para la Agencia Andina cuenta que la idea era escribir algo descentralizado. Casi todas están vinculadas al Qhapaq Ñan, además de dar a conocer lugares a los que puedan acceder los niños, los jóvenes y el público en general. “Me preocupa que las nuevas generaciones estén disociadas de nuestras culturas”, enfatizó Rocha.

Es por ello que cada historia es contada como un relato sencillo, mezclando poesía con información resaltante y básica de cada lugar. “Está bien estructurado, tiene mapas, fichas, links; lo que en los libros escolares no existen. Agradezco a Editora Perú porque es una edición de primera. Es más, esto debería repartirse en los colegios», comenta emocionado el autor.

El cronista de viajes está seguro que el desarrollo del país debe estructurarse en base a estas cosas que son de orgullo nacional, haciendo una comparación con nuestra gastronomía.

Poeta viajero

Quienes conocen a Álvaro Rocha saben que es un hombre de ruta. No hace mucho llegó de un viaje que lo llevó hasta la frontera con Colombia y que lo mantuvo lejos de la civilización por más de 12 días. Mientras revisa su libro y cuenta algunas de sus experiencias se pueden notar todavía las marcas en sus manos por las picaduras de los mosquitos, como un recuerdo de aquel viaje.

Como un buen viajero nos da detalles de rutas cortas, sin irnos tan lejos de Lima y de bajo presupuesto al que cualquiera de nosotros puede acceder: “De Lima en 5 horas puedes llegar a Pampa Hermosa, es un bosque virgen en la Selva. Otro de los lugares que nadie conoce es Huaytará en Huancavelica y el complejo arqueológico de Rupac que no te cuesta casi nada, y es bellísimo. Cerca de Lima hay decenas de sitios”.

A sus 56 años, Álvaro Rocha continuará con los viajes, aunque por estos días piensa quedarse en Lima, una estadía que le permitirá presentar su libro este lunes 25 a las 5:00 p.m en el auditorio César Vallejo en la Feria Internacional del Libro (FIL). 

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Publicado: 23/7/2016

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