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La lucha de Flor Cuenca, la ancashina que conquista las cimas del Perú y el mundo

Flor Cuenca es la primera peruana en la historia en llegar a las cimas más altas del mundo, las cuales sobrepasan los 8.000 metros: Cho Oyu, Manaslu, Broad Peak, Gasherbrum, Dhaulagiri, K2, Kanchenjunga y Nanga Parbat. Gracias a estos logros históricos, la montañista natural de Áncash, fue seleccionada por la revista Forbes  como una de ‘Las 50 mujeres más poderosas del Perú’. No obstante, aunque su historia llena de orgullo a los peruanos, la realidad es otra, pues hasta la fecha no ha recibido el apoyo de alguna empresa o del mismo Estado peruano para sus expediciones en las montañas.

En una entrevista para La República, la montañista reveló cómo fueron sus inicios en el montañismo, cómo logró escalar las cimas más altas del mundo y sus planes a futuro.

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¿Cómo inició Flor Cuenca en el montañismo?

Flor Cuenca cree que su amor hacia el montañismo estuvo implantando desde pequeña, gracias a sus raíces, ya que nació entre las montañas y desde pequeña se aventuró a escalar.

«Vengo de las montañas. Desde mi infancia las montañas estuvieron allí y yo he nacido en los Andes y, por lo tanto, tenemos eso que nos conecta a los andinos con las montañas. Eso siempre está desde nuestro nacimiento. Se me abrió eso de explorar, de cómo es llegar a la cima de montaña. La primera montaña a la que yo llegué tiene como 4.500 m s. n. m. Está justo frente a mi casa y yo tenía 7 u 8 años. La curiosidad me llevó allá y desde entonces sigo escalando montañas hasta el día de hoy», declaró.

Cuando inició sus estudios en Lima, tuvo que dejar su natal Áncash, pero tiempo después volvió para continuar con su pasión.

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«Mi primera montaña con hielo y fue todavía a los 19 o 20 años. Prácticamente, yo nací en las montañas. Crecí allí y entonces para mí es como que siempre estuvieron dentro de mí. Cuando cumplí la mayoría de edad, me fui para Huaraz y regresé, entonces comencé a explorar montañas, a hacer caminatas», indicó.

Flor ascendiendo al Kanchenjunga. Foto: cortesía de Flor Cuenca
Flor ascendiendo al Kanchenjunga. Foto: cortesía de Flor Cuenca.

Una vez que finalizó la secundaria, empezó a estudiar para ser guía de turismo en Huaraz, ya que era la única profesión que la acercaba al montañismo.

«Dedicarme a escalar rocas, escalar montañas, explorar, hacer caminatas, era todo lo que quería hacer. Necesitaba tener esa libertad de poder explorar la naturaleza y estar cerca de las montañas. Así que ser oficial de turismo era la única carrera de la que yo podía vivir. Entonces, fue el trabajo perfecto, la carrera perfecta para mí y después me especialicé en lo que es caminata».

Su estadía en Alemania y logros

A Flor no le bastó con escalar las montañas peruanas, por lo que siempre tuvo en mente irse del país para explorar el mundo, pero no imaginó establecerse en Alemania.

«Cuando terminé mi carrera como guía, yo quería viajar por Sudamérica, subir otras montañas, visitar otros pueblos. En una ocasión se me dio la oportunidad de obtener una visa de estudiante para aprender alemán y así poder regresar a Perú, seguir trabajando como guía y tener mayor ventaja con conocimientos, otros idiomas aparte del inglés. El plan salió diferente, me gustó estar aquí (Alemania)», destacó.

La razón por la que finalmente decidió quedarse en el país alemán fue porque obtenía los ingresos suficientes para realizar sus expediciones, algo que en Perú no era posible, pues tampoco obtuvo el apoyo de las empresas.

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En el Nanga Parbat. Foto: cortesía de Flor Cuenca
En el Nanga Parbat. Foto: cortesía de Flor Cuenca.

«De acá puedo cumplir mis objetivos, voy a trabajar, voy a ahorrar y voy a hacer mi montaña y eso es lo que estoy haciendo hasta ahora. Hay otros montañistas que sí han tenido sponsors, apoyos, en mi caso fue diferente. Desde el primer momento que yo decidí hacer montañismo nunca obtuve apoyo, así preguntando en restaurantes, en hoteles, o preguntando empresas locales en Huaraz, si podían apoyarme con un equipo, una maleta, nunca lo obtuve. En 2017 intenté tocar las puertas de diferentes empresas, diferentes marcas, pero nunca se manifestaron. Una empresa, una marca que es conocida, sí me dijo, pero que como no vivía en Perú no era tan interesante lo que hacía», sentenció.

La montañista jamás imaginó subir todas las montañas del mundo de más de 8.000 metros; sin embargo, su curiosidad y pasión la llevó a escalar todas las cimas y con su propio dinero.

«Subir un 8.000 es como un doctorado para un montañista. Mi objetivo sí era subir sin oxígeno sin la ayuda de portadoras o guías, sino por mi propia cuenta y sentir la verdadera experiencia de una expedición a una de las montañas más altas del planeta. En todas mis escaladas, no uso oxígeno embotellado, tampoco utilizo lo que normalmente se hace, usar porteadores de altura. Lo hago por mis propios medios, llevo todo mi material de equipo a los campos altos», remarcó.

En la actualidad, Flor se dedica a realizar diversos trabajos en Alemania para pagar su estadía en el país, así como solventar sus expediciones, las cuales, según contó, cuestan alrededor de 15.000 euros.

En el campo 1 de K2. Foto: cortesía de Flor Cuenca
En el campo 1 de K2. Foto: cortesía de Flor Cuenca.

«En Alemania enseñaba idiomas, pero ahora lo he dejado por dedicarme al montañismo. Actualmente, hago trabajos ordinarios, nada más, pero sí, tengo otra profesión, el montañismo no es mi profesión por así decirlo, porque si sería mi profesión yo podría vivir de ello y tendría sponsors y todo eso, pero no. Es más como una pasión», indicó.

Gracias a su trabajo y esfuerzo, Flor, a lo largo de los años, pudo costearse sus expediciones y lograr convertirse en la primera peruana en la historia en escalar todas las montañas del mundo de más de 8.000 metros.

«Yo hasta el momento tengo 9 montañas de más de 8.000 metros y hasta ahora soy la primera y única peruana que ha hecho todo esto. En todas estas montañas que he estado he sido la primera peruana, como mujer. El K2 y el Kanchenjunga no habían sido antes escaladas por peruanos ni peruanas, estas montañas las he escalado como primera persona peruana, antes de mi ascenso no había ni un hombre ni una mujer que haya estado en la cumbre», manifestó.

Expediciones a futuro

Flor por el momento piensa en ir nuevamente a otra montaña de más de 8.000 metros, pero aún debe ahorrar para costearse las expediciones. Respecto a Everest, que es la montaña más alta del mundo, todavía no lo tiene en mente porque el viaje es muy costoso.

«Me gustaría intentar otro ocho mil más, pero para esos cinco todavía me falta trabajar mucho. Everest es muy caro, está fuera de mi presupuesto, sola no me podré financiar esa expedición», explicó.

Lo único que ha concretado es una expedición con otras mujeres peruanas para una montaña de más de 8.000 metros para el 2024, por lo que desde ahora se encuentra buscando auspiciadores.

En la cumbre de Cho Oyu. Foto: cortesía de Flor Cuenca
En la cumbre de Cho Oyu. Foto: cortesía de Flor Cuenca.

«Estamos buscando apoyo o sponsor, estamos mandando cartas a las oficinas a diferentes empresas, tenemos todo una lista, pero hasta la fecha no hemos obtenido todavía respuestas. Es un poco difícil llamar la atención de los empresarios peruanos para este tipo de deporte, porque no está considerado como deporte», señaló.

Finalmente, Flor resaltó que, si bien en el montañismo se puede correr cierto peligro, lo cierto es que su pasión puede mucho más.

«Para mí más peligro hay en la Panamericana o en las carreteras que están llenas de autos. Es peligroso en todos lados. Te subes al carro y no sabes si es tu última carrera o vas a llegar a casa. La montaña es similar, hay que aceptar la realidad. Se trata de vivir lo que queremos vivir y experimentar a lo que nos presente (…) Si nos proponemos lograr algo en la vida, todo es posible. Por ejemplo, el tema del equipo, el material, el tiempo, es solamente una excusa y si no nos apoyan las empresas o algo así, no importa porque al final el montañismo es para uno mismo», sentenció.


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