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Nuevamente en los ojos del mundo

Que la tapa y el especial mensual de la prestigiosa revista de la National Geographic Society esté dedicada a los hallazgos realizados por un  de arqueólogos peruanos en el sitio denominado Huanchaquito-Las Llamas, en La Libertad, va a volver, no me quepa la menor duda, los ojos sobre el pasado prehispánico de nuestro país.

Y eso sí que va a ser un golazo de media cancha que supone, en términos de promoción turística, un suceso mayor al que pudiera originar la cancioncita de Carlos Vives sobre Lima o el malhadado esperpento dakariano que venimos padeciendo y del que me he venido ocupando – urbi et orbi-  en redes sociales.

Y que bien utilizada esa sintonía mediática, la ruta Moche, el país de los Incas, el reyno de los Chachapoyas y tantas otras “marcas” arqueológicas y culturales que hemos venido activando –atención Prom Perú, atención Ministerio de Cultura, atención Cámara Nacional de Turismo-  deberían motivar el acicate a sus promotores a ponerse las pilas y aprovechar el oleaje marketero, la oportunidad que nos brinda el artículo de Nat Geo.

Enhorabuena. El impulso que va a generar el especial que ayer motivó, dicho sea de paso, sendas primeras planas de El Comercio, debería servir para convencer a los incautos sobre la potencia de una verdad que suele ponerse en tela de juicio: el patrimonio cultural y natural que aún nos queda. puede hacer más para captar la atención del mundo que las devaluadas carreras de autos o los patrocinios a artistas que terminan por generar divisiones y críticas a la mala.

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Si la conclusión de los arqueólogos es correcta, comenta Nat Geo, Huanchaquito-Las Llamas, el sitio arqueológico donde se han hallado, hasta la fecha, 132 restos de niños y 260 llamas en buen estado de conservación, puede contener evidencia científica convincente del mayor evento de sacrificio masivo de niños conocido en la historia mundial.

Sensacional.

Y no solo eso. También la confirmación, visible, palpable, extraordinaria, de los vínculos que existieron, mucho antes de la civilización Chimú, es oportuno aclarar, entre las poblaciones de la selva y el resto de antiguo Perú. Donald Lathrap lo dijo hace muchos años, la selva tropical, la Amazonía, contribuyó al desarrollo de las grandes civilizaciones andinas en una dimensión mucho mayor a la considerado por la arqueología tradicional, Julio C. Tello incluido. La agricultura de raíces –una de ellas, la yuca, cultivada en la región rupa-rupa del suramazónico por lo menos desde hace 5 mil años, y la cerámica con cierto grado de complejidad evidencian tales aseveraciones.

Acabo de volver de los valles del Kosñipata, en el oriente cusqueño, ese jardín natural que los Incas supieron cuidar con ahínco para convertirlo en una despensa infinita de insumos de todo tipo: desde la coca, indispensable en el engranaje de su organización social, hasta el oro que sigue manando de sus canteras y tantos perjuicios produce entre los nuevos colonizadores.

Luis Nieto en un interesante libro sobre el Manu revisa esos productos llevados a la capital imperial desde la manigua amazónica siguiendo una ruta histórica muy antigua… y la lista es larguísima: ají, lúcuma, guava, camote, frijol, pallar, maní, palta. Achiote, usado como condimento y pintura ritual; barbasco para la pesca; caña brava y hojas de palma para asuntos constructivos. 

También productos ornamentales como el huairuro o las piedras beozar (los llamados cálculos que se forman en el estómago o riñones en sachavacas y otros animales), pieles de murciélago y plumas de aves vistosas como oropéndolas, tucanes, loros y guacamayos.

También maderas, como el apreciado cedro, la chonta y el palo de balsa; el algodón tan necesario para confeccionar las prendas que vestían; diversas especies de monos, grasas de animales y reptiles como la serpiente. Muchísimo más, la lista puede ser interminable.

Ni qué decir de la carne de chanchos de montes, peces y monos que consumían a discreción.

Voy estar atento al especial que la propia National Geographic ha empezado a promocionar. Las primeras notas y fotos dando  cuenta de las elucubraciones científicas del equipo de arqueólogos peruanos y estadounidenses que vienen trabajando desde el año 2011, uno de ellos Gabriel Prieto, profesor de la Universidad Nacional de Trujillo, en las calles, prácticamente, de Huanchaco, han empezado a circular y está buenísimas.

He pasado gran parte de esta mañana admirando el tocado de una de las momias del hallazgo de Huanchaquito-Las Llamas y aún no me repongo del baño de felicidad y éxtasis.

La foto de Nat Geo reproduce la testa de una niña –o un niño, lo sabré en febrero- ataviado con una suerte de corona de plumas de guacamayo azul y amarillo (Ara araraura), el Yellow macaw que los turistas que visitan Tambopata, el Manu y el Madidi persiguen con sus flashes y cámaras con inusitado interés y admiración. Un ave que habita los llanos y bosques nubosos de Colombia, Ecuador, Brasil Bolivia y Perú; un coloso que vive en medio de los aguajales y pantanos amazónicos y cuyas poblaciones vienen siendo diezmadas por la colonización y la anarquía.

La imagen, por sí sola, es impresionante. Vale un Perú. 

https://soloparaviajeros.pe/nat-geo-lanza-en-febrero-especial-sobre-sacrificios-de-ninos-en-tiempos-de-los-chimu/

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