[ARGENTINA] Iguazú, Península Valdés y Machu Picchu amenazados por el cambio climático

Prof. Norberto Ovando y Guardaparque Adalberto D. Álvarez, Argentina

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Península de Valdés, en el sur argentino, recibe en un mes tantos visitantes como los que llegan a la Reserva Nacional Tambopata, en Madre de Dios, en un año. Es uno de los destinos de naturaleza y observación de ballenas más notables del continente y como Machu Pachu o el Pantanal, un área protegida a punto de perder la condición de patrimonio mundial otorgada por la UNESCO debido al deterioro de sus ambientes como consecuencia del cambio climático que nos ha caído encima.

Sesenta y dos áreas protegidas de los 241 patrimonios de la humanidad se encuentran en peligro debido a la crisis climática, advierte la la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Gravísimo.

El turismo insostenible, los disturbios antrópicos, el desarrollo de infraestructuras, la contaminación o la ineficiencia en la gestión de estos lugares, agravan la situación. La nota que les propongo nos ha llegado desde Buenos Aires, Argentina y nos la envían dos activistas de la conservación, Norberto Ovando y Adalberto Álvarez, presidente y vicepresidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN , una institución fundada en 1943. Vamos a estar muy atentos a las medidas que se tomen para abordar la crisis. Las más de las veces se trata de aportar soluciones regionales a problemas tan complejos como el del cambio climático. O el que supone la conversion del turismo en un fenómeno de masas.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés) presentó el informe “Perspectiva del Patrimonio Mundial de la UICN 2” durante la COP 23, en Bonn, Alemania, donde alerta sobre este riesgo, reclamando la  necesidad urgente de asumir medidas ante la posibilidad de que áreas como Parque Nacional Iguazú, el Área Natural Protegida Península Valdés y Machu Picchu puedan deteriorase y hasta perder su clasificación como Patrimonio tal y como hoy se conocen.

El Parque Nacional do Iguaçu y el Pantanal de Brasil -que posee la mayor concentración de fauna-, como así también el Parque Nacional Canaima en Venezuela y el Parque Nacional de Huascarán del Perú; también forman parte de los 62 lugares amenazados por el cambio climático. Estas áreas protegidas forman parte de los 241 lugares naturales que la UNESCO clasifica como Patrimonio Mundial. El número de lugares en riesgo ha aumentado considerablemente desde 2014 cuando solo 35 sitios estaban en peligro sobre un total de 228.

El turismo insostenible, los disturbios antrópicos, la sobrecarga poblacional, el desarrollo de infraestructuras -carreteras, construcciones, presas, etc.-; la caza, la contaminación o la ineficiencia en la gestión de estos lugares son algunos de los impactos sobre su conservación, sin olvidarnos de las especies exóticas invasoras que es otra de las amenazas más extendida.

Peninsula-Valdes, Chubut: Más 83 mil personas visitaron el destino en enero último. Foto N. Rivero

Península de Valdés, Chubut: Más 83 mil personas visitaron el destino en enero último. Foto N. Rivero

Por ejemplo, el impacto que causan las especies invasoras aumentó en 14 por ciento de los sitios en el planeta, y el que genera el turismo 10 por ciento desde 2014.

El Director General de la IUCN, Inger Andersen, afirmaba en un comunicado que, “El cambio climático actúa rápidamente y afecta a los tesoros más preciados de nuestro planeta”. “La amplitud y el ritmo con los que se degrada nuestro patrimonio natural subraya la necesidad de acciones y compromisos nacionales urgentes y ambiciosos para aplicar los Acuerdos de París”.

Sobre la importancia de su conservación, Tim Badman Director del Programa Patrimonio Mundial de la IUCN y Presidente del Patrimonio Mundial de la IUCN remarcó que estos lugares “Juegan un papel crucial para las economías y los medios de subsistencia locales y su destrucción puede tener consecuencias devastadoras que van más allá de su belleza excepcional y de su valor natural”.

Conclusión

Los gobiernos y las empresas necesitan dar prioridad al valor a largo plazo y no a las ganancias a corto plazo, y respetar el estatus de estos sitios excepcionales.

Las futuras generaciones tienen el derecho de recibir estos sitios en el mejor estado de conservación y no simplemente un pasivo ambiental.

Conservar el medio ambiente no limita las oportunidades económicas, sino que nos permite construir de manera sostenible sobre la base de este capital irremplazable

Fuente: IUCN/AAPN

*  El Prof. Norberto Ovando esPresidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN – Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas – WCPA – de la IUCN-

** Gpque. Adalberto D. Álvarez Vicepresidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN
–Experto Comisión Mundial de Educación y Comunicación – CEC – de la IUCN

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