Ciudad de M. Contaminación por mercurio en Madre de Dios

Un reportaje de Guillermo Reaño. Fotos Walter Silvera

Mercado 2

“Mi marido antes era bueno ahora me pega cada vez que se molesta, ha cambiado mucho”. María, llamémosla así, 36 años, vecina de Nueva Primavera, kilómetro 123 de la carretera Interoceánica, ama de casa. “¿Duerme bien?, me pregunta si mi esposo duerme bien, claro, desde que toma Diazepán duerme de corrido, ni ronca, ya no le duele la cabeza”. Hercilia, 29 años, desde hace dos propietaria de un hostal en el kilómetro 108 de la promocionada vía que une la costa peruana con Puerto Maldonado, en Madre de Dios, para de allí conectarse con el estado de Acre en Brasil.

La carretera Interoceánica, para ambientalistas y defensores del verdadero desarrollo amazónico, solo ha sido un portento de la ingeniería civil y los jugosos contratos entre la empresa de Marcelo Odebrecht, condenado recientemente por la justicia brasilera a 19 años de cárcel por corrupción y los gobiernos de los presidentes-candidatos Toledo y Alan García. Hemos tomado un segmento de ella para llegar a Laberinto, una villa miseria nacida al compás de la explotación del oro hace más de cuarenta años. Una ciudad minera sobre una de las orillas del maravilloso río Madre de Dios, el mismo que recorre los bosques del Parque Nacional  Manu y recibe las aguas del río Tambopata.

Nuestro objetivo: tomar contacto con Harold Cárdenas Shimbo, el técnico sanitario nombrado por el Ministerio de Salud para llevar el control de los pacientes posiblemente contaminados por mercurio, un elemento químico que se utiliza en la explotación del oro que pareciera ser la causa de los súbitos trastornos en la salud de un gran número de pobladores del departamento más biodiverso de nuestro país.

En la posta médica de Laberinto la actividad es frenética, los berridos de un niño recién nacido se dejan oír por todas partes. Nadie parece inmutarse, se trata, finalmente, de los primeros acordes de la melodía de la vida. Harold, un muchacho de rasgos mestizos y buenos modales, ha decidido regalarnos unos minutos de su valioso tiempo para responder algunas de nuestras interrogantes. Nos presentamos y hechas las explicaciones del caso le preguntamos sobre los síntomas que padecen las decenas de pacientes que ha venido registrando en el cuaderno que lleva por encargo del Comité Consultivo de la Estrategia Sanitaria Regional de Vigilancia y Control de Riesgo por Contaminación por Metales Pesados y otras Sustancias Químicas, pomposo nombre del colectivo intersectorial que se ha hecho cargo de un evento que pareciera estar pasando caleta. Harold habla claro:

“Los pacientes que registramos llegan aquí quejándose de lo mismo: dolores de cabeza, insomnio, mal humor; mi trabajo consiste en tomarle sus datos, determinar la naturaleza de sus afecciones para incluirlos en el Sistema Integral de Salud y, en todos los casos, citarlos para una nueva evaluación. ¿Cuando regresan cómo se sienten? La mayoría igual, presentan los mismos síntomas”. ¿Dolores de cabeza, trastornos del sueño e irritabilidad solamente? “No, también vienen con las uñas de los dedos con rayas negras y notorias fallas de memoria. Presumo que están contaminados por mercurio. En su mayoría son personas que trabajan en los campamento mineros”.

¿Qué está pasando en Madre de Dios? ¿Cuál es la naturaleza del mal que se ha instalado en la vida de sus más de cien mil habitantes?

Harold Cárdenas Shimbo

Las grietas del oro

Para nadie es un secreto que la minería del oro en Madre de Dios hace tiempo que se desbordó, proceso de formalización llevado a cabo por el ministro Pulgar Vidal incluido. Por lo menos desde el año 2010 los medios de comunicación vienen informando, con pavorosa meticulosidad, los excesos de un negocio que destruye el ambiente –más de sesenta mil hectáreas de sus bosques han sido devastados- y pone en riesgo la salud, física y síquica, de sus habitantes, gran parte de ellos migrantes llegados a la región atraídos por las ganancias de una actividad millonaria. Se calcula que treinta mil mineros trabajan en los campos de oro de Madre de Dios y algunos miles más lo hacen cubriendo los oficios que la minería necesita para funcionar: mecánicos, mototaxistas, comerciantes, ambulantes, proxenetas, rufianes, pastores de iglesias liliputienses, putas y un infinito etcétera.

“De alguna manera el problema dejó de ser la destrucción de los bosques producto de la minería ilegal, el problema ahora es la contaminación por mercurio que estamos sufriendo los habitantes de Puerto Maldonado y contornos”. Francisco Román Dañobeyta es doctor en ecología y desarrollo sustentable, desde el 2012 vive con su familia en Puerto Maldonado y en noviembre pasado se hizo merecedor al Premio Nacional del Ambiente Antonio Brack Egg por su trabajo en remediación en áreas degradadas por la minería aurífera en La Pampa, un sector colindante a la mencionada Interoceánica. Solo en Madre de Dios, lo ha mencionado en un evento científico, se deben haber liberado en los años del boom minero (2001-2013) cuatrocientas toneladas de mercurio. La cifra resulta realmaravillosa si la comparamos con las 82 toneladas que se vertieron en la bahía de Minamata, Japón, el suceso que ha sido considerado como el peor desastre ambiental por contaminación por mercurio que registra la humanidad.

Para los entendidos Minamata es el Chernobil de la contaminación mercurial. Viendo las cifras que va produciendo la minería aurífera en Madre de Dios, ¿qué lugar debería ocupar nuestro país en el ranking de las catástrofes de este tipo?

Jugando con fuego

Al liberarse en el medio ambiente el mercurio tiene la propiedad de evaporarse con facilidad para viajar con las corrientes de aire y caer nuevamente a tierra o en los cursos de agua que se encuentran a varios kilómetros de distancia. Esto es lo que viene ocurriendo en Madre de Dios, el mercurio producido durante el proceso de extracción aurífera va a parar a los ríos y cochas de la región para depositarse en sus sedimentos donde es transformado por los microorganismos en metilmercurio, un veneno letal para la salud de los seres vivos, especialmente para los humanos.

Cuando una persona ingiere alimentos contaminados con metilmercurio, peces de río por ejemplo, el estómago y los intestinos lo absorben y los transportan rápidamente hasta el torrente sanguíneo y de allí a todas partes. Las afectaciones al sistema nervioso por contaminación por metilmercurio que se han documentando incluyen retraso mental, crisis convulsivas, deficiencias visuales y auditivas, retraso del desarrollo, trastornos del lenguaje y pérdida de la memoria. Todos síntomas que los reportes del Ministerio de Salud vienen confirmando, preliminarmente, en la población de Puerto Maldonado y alrededores.

Francisco Román

El oro nuestro de cada día

En el año 2009 un primer estudio realizado por el Instituto Carnegie para la Ciencia de la Universidad de Stanford determinó que algunas especies de pescados comercializados en los mercados de Puerto Maldonado presentaban niveles de mercurio superiores a los límites permitidos. Las evidencias de una posible contaminación mercurial en la población de la capital departamental encendieron de inmediato las alarmas. Se sabe que el pescado constituye la base proteica del poblador amazónico; de hecho el consumo per cápita de este recurso en Madre de Dios alcanza los 50 kg por año, siendo el promedio mucho más alto en las comunidades indígenas.

En el 2012 las pruebas tomadas por el Dr. Luis E. Fernández, renombrada autoridad en la materia y miembro del Departamento de Ecología Global de la institución mencionada, arrojaron cifras todavía más contundentes: el promedio de mercurio encontrado en el cabello de las 225 personas sometidas a una medición toxicológica, todos consumidores recurrentes de pescado, fue de 2,73 partículas por millón (ppm), cuando el limite indicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 1 ppm.

 La muestra del Instituto Carnegie, asociado esta vez a un pool de instituciones locales e internacionales de mucho prestigio, confirmó lo que era un secreto a voces: la población de Puerto Maldonado podría tener tres veces más mercurio en el cuerpo que lo permitido por los estándares internacionales.

“Mi esposa, uno de mis hijos y yo estamos sobre el nivel permitido, nos lo dijo el Dr. Román durante nuestra entrevista, somos miembros del no tan selecto club de contaminados por mercurio en Puerto Maldonado. Estar cerca, para arriba o para abajo del límite, resulta a estas alturas anecdótico. Con decir que el promedio nacional en los Estados Unidos apenas alcanza los 0,2 ppm…y en la muestra de Carnegie un poblador de una comunidad nativa llegó a tener 27,44 ppm”.

Las conclusiones de los científicos liderados por el Instituto Carnegie advirtieron que la contaminación mercurial era cinco veces más alta en las comunidades nativas y que de no tomarse las medidas del caso los problemas irían en aumento. Fernández y los entendidos en la dinámica del oro maternitano iniciaron una lucha para que se disponga el retiro dela ciudad de las tiendas de compra-venta de oro donde se refogueba o quemaba con soplete la amalgama de oro-mercurio con el propósito de obtener el producto final. En esta parte del proceso, como debiera ser vox populi, el mercurio se libera en forma de vapor para contaminar de manera abrupta el medio ambiente.

Finalmente se procedió al retiro de las tiendas donde se quemaba la famosa amalgama. Hoy se refoguea en las periferias de la ciudad y en los campamentos mineros que se reproducen como por arte de magia por toda la ruta del oro de Madre de Dios.

Nuevos inquilinos en la RN Tambopata

II

¿Epidemia o simple exageración de los enemigos de la minería aurífera?

Visitamos en Puerto Maldonado al Dr. Elvis Rojas Jurado, de la Dirección Regional de Salud de Madre de Dios, la institución que lidera el Comité Consultivo de la Estrategia Sanitaria Regional de Vigilancia y Control de Riesgo por Contaminación por Metales Pesados y otras Sustancias Químicas para conocer las acciones que se han tomado para paliar la crisis que suponen los datos de las investigaciones que acabábamos de conocer. Rojas fue contundente:

“En el 2013 un segundo informe patrocinado también por Carnegie, esta vez realizado sobre una muestra recogida en pobladores de 24 comunidades de Madre de Dios, elevó el promedio de contaminación por mercurio a 3,0 ppm”.

Paradójicamente en este informe Puerto Maldonado y Laberinto aparecían en el puesto 20 y 22 de la lista de localidades impactadas directamente por la contaminación. Los primeros lugares de este desastroso ranking lo ocupaban comunidades indígenas de la provincia de Manu (Diamante-Blanquillo, Puerto Nuevo, Monte Salvado y Boca Inambari), cuyos pobladores presentaban niveles promedio de mercurio muy por encima de los límites permitidos: ¡entre 6 y 8 ppm! ¡Seis a ocho veces sobre el límite establecido por los organismos internacionales! Una verdadera tragedia.

Analizando con detalle el informe del 2013 se advierte que la contaminación mercurial se ha ensañado con las poblaciones consumidoras de pescado –poblaciones indígenas principalmente- que habitan zonas de antigua ocupación minera. Curioso: los hombres y mujeres que deberían beneficiarse de los servicios ambientales que proporcionan el Parque Nacional del Manu y las demás áreas protegidas del departamento son los más perjudicados por la fiebre del oro.

Ni qué decir de las localidades vecinas a la carretera Interoceánica en las proximidades de la Reserva Nacional Tambopata. En Manuani y Virgen de la Candelaria, en La Pampa, el tristemente célebre sector de la vía invadido por la minería ilegal, los niveles de mercurio en los organismos humanos superan largamente los 4 ppm. Y si agregamos a la fatídica lista a las localidades de Iberia e Iñapari (más de 2 ppm), localidades que se encuentran a cuatro horas en bus de Puerto Maldonado, fuera del mapa minero, casi en la frontera con Brasil, los alcances de la contaminación mercurial en Madre de Dios grafican un escenario de espanto.

Mercado de Puerto Maldonado

Mientras las evidencias se amontonan sobre los escritorios de los burócratas de turno, en el mercado central de Puerto Maldonado los parroquianos se esmeran en adquirir pescado fresco.

Seño, le preguntamos a una dama que hace sus compras en un puesto de venta de carnes de todo tipo, ¿Ud. no sabe que los pescados de río están contaminados? “Eso dicen, pero qué se puede hacer, joven, aquí comemos pescado todos los días, es nuestra costumbre, no nos pasa nada, tenemos que poner buena cara nomás”.

Según datos proporcionados por el Ministerio del Ambiente, los niveles de mercurio en los peces de río varían de acuerdo a la especie, o mejor dicho están relacionados directamente con la posición que ocupan en la cadena alimenticia. Zúngaros, motas, chambiras, bagres y doncellas, predadores carnívoros por excelencia, son los que presentan, de acuerdo a la mediciones realizadas, los mayores contenidos de metilmercurio. Zúngaros, motas, chambiras, bagres y doncellas son los que más se utilizan en la preparación de los alimentos que se expenden en los restaurantes al paso del muy bien abastecido mercado de Puerto Maldonado. Lo constatamos durante nuestro recorrido.

Mercado 3

Para el ingeniero forestal France Cabanillas, miembro del equipo de investigación del Dr. Román, la contaminación mercurial podría estar afectando a otros productos que se consumen en la región.

“Le pondría atención a la papaya, nos lo reveló durante un alto de nuestro recorrido por La Pampa, en la zona papayera se utilizan aguas con elevadas concentraciones de mercurio y otros contaminantes, eso es evidente. Pero también debemos investigar el nivel de metilmercurio en los cultivos locales de arroz, yuca, plátanos, castaña…”

“No tenemos mucho presupuesto, lamentablemente. Aun así estamos trabajando con el Ministerio del Ambiente la parte preventiva promocional. Estamos haciendo conocer a la población las consecuencias del mercurio en su salud. La gente solo sabe que lo que usan para trabajar se llama azogue y punto”, quien se pronuncia nuevamente es el Dr. Elvis Rojas de la Diresa.

Problemas en el paraíso

Habíamos escuchado hablar de la Dra. Ana María Morales, médico infectóloga de larga trayectoria en la región que acaba de ser nombrada Alta Comisionada Sanitaria del Ministerio de Salud para Madre de Dios, por ello fuimos a buscarla. La doctora Morales antes de recibir ese encargo estuvo al frente del Centro de Estudio, Investigación y Servicios en Salud Pública de la Amazonía – CENSAP, una muy bien informada institución que forma parte del Comité Consultivo que viene atendiendo la contaminación mercurial. La posibilidad que Madre de Dios caiga en manos de los vectores que han convertido al dengue, la chikungunya y el zika en una amenaza en serie son reales, pero más reales, nos lo dijo en voz baja durante nuestra entrevista, son los brotes de VIH, hepatitis B, tuberculosis, contaminación por metales pesados que afligen a los más pobres de una región bendecida por la biodiversidad: niños indígenas y poblaciones nativas, principalmente.

CENSAP, con el apoyo del Instituto de Salud Global de  la Universidad de Duke, llevó a cabo el año pasado una última medición sobre muestras de cabello en un universo de cinco mil personas identificadas. Se trata del trabajo más serio realizado hasta la fecha en el territorio minero de Madre de Dios y zonas adyacentes. Aunque todavía no se han hecho públicos sus resultados, estamos en capacidad de afirmar que la línea ascendente de la contaminación mercurial no se ha detenido y que el promedio departamental estaría próximo a alcanzar los 4 ppm

¡Una verdadera tragedia!

¿Qué espera el Estado, el gobierno regional para declarar la emergencia sanitaria en Madre de Dios y tomar de una vez las medidas correctivas?

Restaurantes al paso en mercado de PTM

Niños del mercurio

Los déficits que se observan en el proceso de aprendizaje escolar de los niños del oro son evidentes. También los problemas de atención que caracterizan al nuevo poblador de Madre de Dios. Durante nuestro recorrido por la región escuchamos de todo sobre estos problemas: desde el “qué burros son los escolares de estos tiempos” hasta el “qué está pasando con nuestro vecinos que no saben que es lo contrario de la noche”.

“Cuando una mujer en estado de gestación, nos lo comentó la Dra. Morales, presenta niveles altos de mercurio, es muy posible que éste atraviese la barrera placentaria y contamine al feto. De ser así, nacerá un niño cuyo coeficiente intelectual va a verse severamente disminuido. El informe PISA nos ubica en el último lugar de todo el país. Claro, se podrá inferir que ese desempeño tiene que ver con la baja calidad educativa en la región…pero de repente la causa está vinculada con el mercurio”.

“No queda otro camino que el abordaje integral, multidisciplinario, multisectorial de problema tan grave como el de la contaminación minera”, advierte la Dra. Morales. “No estamos en contra de la minería, lo que queremos es que la población se entere que su salud se deteriora como consecuencia del uso del mercurio y elija otros métodos de extracción minera”, nos lo dijo el Dr. Rojas en su momento. “Hay que estudiar con más rigor este tema. Tener capacidad analítica es lo que se necesita en estos casos para generar un protocolo nacional que nos permita afrontar la contaminación por mercurio”, insistió el experto en biorremedación Franciso Román.

Triste corolario para los hombres y mujeres que llegaron a la capital de la biodiversidad del Perú buscando mejores perspectivas de vida. Atrapados en un callejón sin salida, víctimas de un sistema que privilegió las ganancias producidas en el negocio minero, forman parte de un segmento de la población nacional contaminada por un metal cuyo daño en la salud es de imprevisibles consecuencias. Zombis en unas localidades amazónicas tomadas por el mercurio.

¿Y tú cómo te sientes?, le lanzamos la pregunta a Harold Cárdenas Shimbo, técnico de la posta médica de Puerto Rosario de Laberinto, el centro poblado donde iniciamos nuestras pesquisas. Un peruano como los tantos que recorren los paisajes de una tierra prometida. Cierra los ojos para susurrar una respuesta que nos llena de congoja: “Fatal, debo estar contaminado, tengo los mismos síntomas que veo en mis pacientes”. Ciudad de M, verdaderamente.

Mapa triste de una minería que lo devasta todo
Promedio de contaminación por mercurio:

Boca Manu, capital del distrito de Fitzcarrald, provincia de Manu, sus habitantes exigen conectarse por carretera con el corredor minero: 5,44 ppm
Lago Valencia, una de las joyas del ecoturismo regional, Mincetur considera que “se encuentra en buen estado, no ha sufrido ninguna alteración”: 4,25 ppm
Comunidad Nativa Tres Islas, shipibos y ese’ejas, de la mano de su lideresa, Juana Payaba, detuvieron a los mineros ilegales que quisieron tomar sus tierras: 3,7 ppm
Comunidad Nativa Puerto Azul, harakbuts   de la provincia del Manu, sus bosques están siendo arrasados por la tala ilegal: 7,2 ppm
Iñapari, capital de la provincia de Tahuamanu, a cuatro horas de Puerto Maldonado, sus pobladores se dedican a la shiringa y la ganadería: 4 ppm
Comunidad Nativa Diamante: yines, ocupan ambas márgenes del río Madre de Dios, sus habitantes quieren desarrollar actividades turísticas: 6,

El Instituto Carnegie estableció en el 2012 el Carnegie Amazon Mercury Ecosystem Project (Proyecto CAMEP), un esfuerzo de investigación científica que agrupa a universidades y ONG peruanas interesadas en el tema del mercurio en Madre de Dios. Son socios de la iniciativa:

  • Instituto Carnegie para la Ciencia – Universidad de Stanford
  • Universidad Nacional Amazonica de Madre de Dios
  • Universidad de San Martin de Porras -Instituto del Perú
  • Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica – ACCA
  • Asociación para la Investigación y el Desarrollo Integral  – AIDER
  • Asociación Huarayo
  • Cáritas Peru – Madre de Dios
  • Consorcio Madre de Dios
  • Cáritas Peru – Madre de Dios
  • Consorcio Madre de Dios
  • Sociedad Zoológica de Frankfurt – Perú