Hongos andinos se convierten en aliados para combatir la desnutrición en el Cusco

Programa de Pequeñas Donaciones (PPD)

Mi opinión

Aquí en el Cusco los llaman callampas y hace mucho que se ganaron un espacio en la mesa popular. Los acabo de ver en cantidades industriales en los puestos ambulantes que hay fuera del mercado de Urubamba. Las amas de casa los adquieren para utilizarlos en casi todos los platos de consumo diario y valoran sus propiedades nutritivas.

Los hongos del Perú, sobre todo aquellos cuya función estuvo vinculado a la magia y la ritualidad, han sido registrados en ceramios cupisnique y mochica; sin embargo, un manto de desdén los condenó al ostracismo. Desaparecieron de las prácticas culturales y muy poco se supo de ellos.

Hace unos años reaparecieron gracias al buen ojo de los comuneros de Granja Porcón, en Cajamarca, que los incorporaron con éxito y mucho ingenio en su propuesta culinaria de cara al turismo. Pronto los campesinos de la sierra de Lambayeque se sumaron a la iniciativa generando un mercado que debemos seguir impulsando. Como lo he comentado en otro post, resulta de interés nacional convertir el campo de nuestro país en un territorio económicamente viable.

Leo en un docu que acabo de bajar de la web Academia que “las setas son los frutos visibles del hongo y una categoría taxonómica poco investigada académicamente. Las setas (hongos) son indicadores de la viabilidad del suelo; por tanto, indicadores de la salud medioambiental. Las setas también son una fuente valiosa de nutrientes y medicina estrechamente ligados. Algunos champiñones peruanos contienen altos niveles de proteína. Por ejemplo, Calvatia cynthiformistiene mas proteína digestible que la carne y las leguminosas.

Fabuloso, saludo desde esta pequeña tribuna el trabajo de los campesinos involucrados y el esfuerzo del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF o FMAM). Hay que seguir dándole duro a la esperanza…

En los bosques andinos de Cusco, en la provincia de Paruro, crece el hongo Morchella, una especie comestible con alto valor nutricional que está ayudando a las comunidades altoandinas a superar la pobreza, nutrirse mejor y conservar el medio ambiente. Estudios realizados a partir de muestras de laboratorio, afirman que este hongo posee más de 30% de proteína, superando el porcentaje de proteína de las carnes y vegetales.

El Proyecto denominado “Recuperación del cedro andino y ampliación de bosques de tayanca para producción de hongos Morchella” hace posible que más de 200 hectáreas sean conservadas y reforestadas con especies nativas como cedro andino, tayanca, queuñas, t´astas y chachacomos. 

Durante una reciente visita a las comunidades campesinas de Huillque y Osccollopata, Francisca Flores, miembro de la comunidad, sostuvo: “Hemos descubierto que estos hongos son un gran alimento. Ahora estamos sembrando árboles nativos para producir más y vender a todas partes. Ya tenemos una oportunidad para salir de la pobreza”.

Este proyecto es financiado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (PPD) en Perú, que es implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el respaldo del Ministerio del Ambiente (MINAM). Asimismo, las comunidades reciben la asistencia técnica directa de la Asociación Pachamama Raymi, en alianza con Ecosistemas Sostenibles S.A.C.

Nuevos mercados

Actualmente estos hongos, por sus valiosas propiedades alimenticias y su rico sabor, vienen siendo comercializados con gran éxito a restaurantes de alta cocina de Cusco y Lima.

Datos

Miembros de la asociación presentaron el hongo Morchella durante la Conferencia de Crecimiento Sostenible (Good Growth Conference) realizada el 13 de mayo en Lima, Hotel Westin, en la que participaron funcionarios, líderes políticos y empresarios de alto nivel de todo el mundo, para discutir las oportunidades de crecimiento a través de productos libres de deforestación.