La Habana en ocho postales de Dariel Rodríguez

Dariel Rodríguez, tomdo de ViajeroS

Mi opinión

Me encanta La Habana, soy un fanático de sus calles llenas de remembranzas de tiempos idos y eferevescencia popular. Les paso este portafolio tomado de la revista Viajeros de España (sí, la otra) para que disfruten el día de descanso…

Turistas de todo el mundo se sienten atraídos cada año por los enigmas y el encanto de la mayor de las islas del Caribe. La diversidad arquitectónica y un diseño urbanístico que habla de su historia se percibe en sus calles, plazas y espléndida vida nocturna. Pero ¿cuál es La Habana que capta la lente de un cubano?

1. Reliquias.

Conocidos como almendrones, los coches antiguos han llegado hasta nuestros tiempos como museos rodantes muy frecuentes en las calles.  Ideales para un paseo inolvidable.

2. Cultura y tradición.

La Plaza Vieja, tal como se concibió en el siglo XIX, es un atractivo espacio público, con una fuente ubicada en el centro, donde se dan cita la Galería de Arte, el Café Escorial, la Cámara Oscura, el Planetario y una mini fábrica de cerveza, entre otros rincones,

3. Paseos.

Desde el Malecón hasta el Parque Central, el Paseo del Prado es una vía peatonal imposible de eludir, rodeada de árboles y bancos de piedra. Un lugar al que no renuncian los lugareños, donde se conversa, se vocea la prensa y juegan los niños.

 

 

4. Culto.     

Obra consumada del estilo barroco cubano, la Catedral de La Habana destaca en el conjunto arquitectónico de la plaza homónima. Domina el entorno con su fachada ornamentada, sus perfiles redondeados y la asimetría de sus dos torres.

 

 

5. Refrescante.

Ir al Malecón es parte de la vida cotidiana habanera. El gran paseo marítimo, con cuatro kilómetros de extensión recorre el oeste de la ciudad. Es el gran mirador de la capital cubana.

 

 

6. Alturas.

La trama urbana de la ciudad moderna tiene su punto más alto en el Focsa, una de las maravillas de la arquitectura cubana, con una vista única desde el Restaurante La Torre, ubicado en el último piso.

 

 

7. Folclore.

Una simple puerta en La Habana Vieja permite adentrarse en los famosos solares o habitables colectivos y su rica tradición cultural.

 

8. Espectáculos.

Una noche de diversión típica es un remolino de salsa, boleros y jazz o una salida espontánea por los bares, algunos de ellos cada vez más conocidos y renombrados.