Viajes en solitario, una tendencia al alza en el mundo

Beatriz Mapelli para EFE Reportajes

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OTROS DESTINOS:

A mí me encanta viajar solo, hasta podría decir que es el tipo de viaje que más aprecio, el modo de moverme por el mundo que suelo disfrutar como un niño y recuerdo con una sonrisa inmensa y cómplice Que se haya convertido en una tendencia y ya tenga nombrecito cool en el vocabulario del sector –¡single!, qué creativos- era lo previsible.

El problema de “nosotros los singles” es que el plan que ideamos con alevosía y ventaja -las vacaciones soñadas lejos del mundanal ruido- viene con falla de origen. Monumental y visible, además: el planeta que teníamos en mente recorrer sin nadie que nos de la contra está poblado por anti-singles: es decir, está constituido por muchedumbres que han impuesto sus gregarias condiciones y nos exigen actuar como vulgares Homo consumus.

Para comprobar lo que digo, dense una vueltita aquí nomás, cerquita -Machu Picchu, Iquitos, el desierto de Sechura- o prueben ir a Katmandú si les sobra la felicidad. La soledad, el “singlismo” en medio de las masas no es lo que uno había planeado.

Por supuesto que exagero, siguen habiendo geografías para sentirse a gusto con la sombra que se nos pegó al cuerpo, en plena comunión con la naturaleza y la especie. Felices de ser Robinson Crusoe o el viejo pescador de merlines de Cabo Blanco -o La Habana. Ya ven, hasta en el singlismo más chick hay sus divisiones. A mi amigo C. le encanta viajar solo para dejar el traje de tímido ciudadano en el sillón de su sala miraflorina y convertirse en el rey del Carnaval de Río. A él le fascinan las multitudes. A mi no, la ecuación viajar por paisajes desolados, me parece la ecuación perfecta. Cuestión de gustos, soy single anti friendly. O anti gregarius.

Buen fin de semana para todos, ando por Nazca, de a dos.

El concepto de turista ‘single’, que no tiene que ver con el estado civil sino con el hecho de viajar solo, ha evolucionado considerablemente en la última década. Así lo asegura la responsable del sitio web Viajarsolo.com, Hellen Faus.

Esta agencia de viajes especializada nació en España en el 2002, para satisfacer las necesidades de ese tipo de viajeros. Y es concebida, según Faus, como “un vehículo para cualquiera que quiera viajar, no tenga con quién hacerlo y no quiera renunciar a su deseo de hacerlo por no tener una compañía”.

Se estima que tres de cada diez personas que viajan solas tienen pareja. Sin embargo, optan por esta modalidad porque su periodo vacacional no coincide con el de su compañero, entre otros motivos.

A lo que le apuesta Viajarsolo.com es a crear experiencias únicas para cualquier persona que, sin importar su edad, sexo o condición, quiera escapar sola. Las opciones abarcan desde viajes de fin de semana hasta vueltas al mundo, pasando por planes de cuatro meses.

Faus señala que es difícil identificar un destino estrella. “El lugar que está de moda un año puede resultar indiferente el año siguiente”, comenta.

No obstante, en los últimos tiempos ha habido un creciente interés por el turismo en trenes. “Cada vez hay más viajeros que optan por recorridos temáticos en este medio de transporte. Al parecer, es ideal para disfrutar de la soledad”, comenta la empresaria, que estudió veterinaria y se especializó en comportamiento animal.

Ella recomienda el Tren de las Maravillas, en Ecuador, o el Transiberiano, una red ferroviaria que conecta la Rusia europea con las provincias de ese país.

Otra tendencia en auge es el turismo de buceo, sobre todo entre los solteros. “Las reservas para esta modalidad han aumentado más de un 50 por ciento en los últimos meses”, sostiene Faus. Entre los destinos más apetecidos figuran las islas Maldivas y la Gran Ruta Sur, en Sudán.

Al preguntarle por el perfil general del turista solitario, la experta reconoce que se trata de gente “muy viajera”, con edades entre los 35 y los 60 años, que “tienden a elegir destinos y planes poco convencionales o caros, para los que es complicado encontrar un compañero”.

No tienen por qué ser solteros, aclara. Estos viajeros también son divorciados, viudos o casados que no comparten con su pareja la afición por viajar.

Entre quienes solicitan este tipo de experiencias suele haber más mujeres que hombres. En España, por ejemplo, el 65 por ciento de las personas que viajan solas son mujeres, según reportó Rafael Serra, de la Confederación Española de Agencias de Viajes, al diario ‘El Mundo’. “Ellas son más atrevidas, más valientes y tienen mayor inquietud cultural”, dijo.

Escribiendo estas notas en uno de los cómodos vagones del Vistadome de Peru Rail.

Escribiendo estas notas en uno de los cómodos vagones del Vistadome de Peru Rail.

En promedio, el gasto del turista ‘single’ alcanza los 1.500 dólares por viaje y la duración ronda los diez días.

Según él, este es un segmento de clientes que siempre ha existido, conformado mayoritariamente por personas que viven solas.

En su opinión, la diferencia entre los precios que pagan ellos y los que pagan quienes viajan en grupo no es significativamente grande.

En Europa y Estados Unidos, empresas como Yporquenosolo.com y Viajarsolo.com crecen rápidamente. Hace unos años los agentes de viajes tenían que llamar a la gente para explicarle en qué consistían sus productos, pero hoy dedican casi todo su tiempo a atender llamadas de clientes que se comunican con ellos para reservar. “Cada año atendemos a unas 3.500 personas que anhelan la experiencia de viajar solas por el mundo”, cuenta Faus.

“Antes relacionábamos el concepto ‘single’ con el ‘solterón’ o el ‘pobrecito’. Ahora es todo lo contrario: está de moda, está bien visto, es envidiado y ha adquirido otro estatus. Viajar en solitario es una experiencia única y cada vez más deseada. Es una oportunidad para reencontrarse con uno mismo, pero también para rodearse de nuevas personas”, concluye la experta.

Siete razones para embarcarse en este plan

1. Hacer nuevos amigos

Cuando viaja con amigos o con una pareja tiende a limitarse a ese pequeño círculo de caras conocidas y no establece vínculos con otras personas. Viajar solo lleva a interactuar con otros y a construir nuevas relaciones.

2. Desafiar sus temores

Saldrá de su zona de confort y despertará del letargo de la rutina. Las certezas nos llenan de seguridad y confianza, pero a veces es necesario lanzarse a la incertidumbre, romper las barreras de lo conocido y dejarse llevar por el deseo.

3. Enamorarse

Es probable que en el camino halle a su media naranja o simplemente un ‘amor pasajero’ para compartir la travesía. Viajar solo implica vivir el recorrido con intensidad.

4. Descubrir el sentido de la libertad

A medida que viaja e interactúa con otras personas va construyendo el rumbo de su viaje. No hay decisiones tomadas. Desviarse del camino previsto es posible, y puede andar a su ritmo.

5. Nutrir su espíritu

Si su vida cotidiana es caótica y estresante, viajar por su cuenta será una oportunidad inigualable para darle un respiro a su espíritu y nutrirse de nuevos paisajes, de nuevos aires y de la experiencia de estar solo en espacios desconocidos.

6. Reinventarse

Al viajar solo puede explorar su personalidad y meditar sobre la vida que lleva y los rumbos que puede tomar. Examínese. Aproveche para dialogar consigo mismo.

7. Desconectarse

Separarse de las responsabilidades y de la rutina es un acto necesario para la salud mental. Olvide su portátil, su correo y su celular. Tomar distancia de nuestras responsabilidades aumenta nuestra capacidad creativa y nos oxigena para retomar los deberes con más fuerza.

25/11/2017