Mi opinión
Hoy se celebra en todo el planeta el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, una fecha instituida en 1986 por la Comisión Ballenera Internacional para frenar la caza indiscriminada de las más de 90 especies de cetáceos que habitan el océano. De ese total, el mar peruano alberga entre 32 y 33 especies —casi el 40 % del planeta— gracias a la extraordinaria productividad de la Corriente de Humboldt y la calidez de las aguas tropicales del norte.
La efeméride coincide con el paso anual por nuestras costas de la ballena jorobada, la más célebre y carismática de las especies que nos visitan entre junio y octubre (junto a las azules, las de aleta y las bobas). Las jorobadas —que, valgan las aclaraciones, no tienen giba alguna— realizan una travesía de 8000 kilómetros desde la Antártida hasta el Pacífico ecuatorial para aparearse y, al año siguiente, otra, para regresar al mismo punto para dar a luz.
Precisamente, los colegas de Infobae publicaron una nota sobre los avistamientos de estas ballenas en la costa limeña —específicamente en Punta Hermosa y en San Bartolo, donde vivo— y en el resto del litoral. Aunque el titular califica el hecho como «inusual», lo cierto es que para el ojo atento de los amantes de la naturaleza, su presencia anual es lo habitual: basta con estar atentos, aguzar la vista y dejarse sorprender.
En esta plataforma le hemos dedicado amplio espacio a estos colosos marinos. Solo agregaría que, en este viaje de ida hacia el norte, las hembras que cruzan nuestro litoral vienen preñadas para parir o listas para aparearse. Los machos, por su parte, van afinando sus «cuerdas vocales» para entonar sus complejos cantos nupciales cuando las hembras se establezcan en Ecuador y Colombia. Claro que siempre hay impacientes: algunos de estos briosos machos lograrán su cometido antes de tiempo, frente a las costas de Tumbes, donde por estos días cientos de turistas buscan inmortalizarlos con una buena fotografía. Suerte la de ellos. Y suerte la nuestra, que en este invierno tan atípico disfrutamos desde casa de sus saltos y maravillosa presencia.
Tomado de Infobae
Los avistamientos de ballenas se han convertido en uno de los contenidos más compartidos de las redes sociales en los últimos días. Usuarios de distintas zonas del litoral peruano difundieron videos y fotografías que muestran a estos animales marinos cerca de la costa, en escenas que llamaron la atención de residentes y visitantes.
En Lima Metropolitana, el usuario @anacoretarubio publicó en su cuenta de X un registro del paso de estos cetáceos en una de las playas de San Bartolo. El material se sumó a otras grabaciones que circularon en plataformas digitales y que evidencian la cercanía del tránsito de estos ejemplares en sectores frecuentados durante todo el año.
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Un caso similar se reportó en Chorrillos, donde vecinos captaron en video la presencia de estos animales cerca a una de sus playas. Para esa zona del litoral central, se trató de un hecho poco habitual, lo que incrementó la sorpresa y motivó una nueva ola de publicaciones, comentarios y reenvíos.
En paralelo, imágenes compartidas por la surfista Sofía Mulanovich desde Punta Hermosa mostraron a una ballena asomándose a la superficie. La reacción de quienes estaban en el lugar —entre residentes y turistas— se trasladó rápidamente a internet, donde los clips y tomas fueron replicados y generaron impacto entre quienes frecuentan la costa limeña.
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Ballenas jorobadas sorprenden en las costas peruanas – Créditos: Captura de pantalla de @anacoretarubio.
El fenómeno no se limitó a la capital. En Áncash, pescadores registraron la presencia de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) desplazándose frente a las playas de Huarmey y la caleta de Culebras. Los testimonios que acompañaron esas imágenes apuntaron a un movimiento estacional que cada año recorre el litoral del país.
“En esta temporada, cientos de ejemplares recorren el litoral peruano en un viaje de más de 8.000 kilómetros para aparearse y criar a sus ballenatos en aguas más cálidas”, compartieron testigos. La frase fue retomada junto a nuevas publicaciones y se convirtió en una de las explicaciones más citadas en los hilos de comentarios.
En el norte, el asombro se multiplicó con la reciente aparición de una ballena jorobada blanca frente a las costas de Cabo Blanco, en Piura. El ejemplar, apodado Suru, ha sido monitoreado gracias al aporte de pescadores y operadores turísticos, lo que evidencia la conectividad de las áreas de reproducción y alimentación en el Pacífico sudeste.
La temporada de migración de ballenas frente a las costas del Perú suele extenderse entre julio y octubre. Durante esos meses, los avistamientos aumentan tanto en el litoral norte como en el centro del país y se consolidan como uno de los fenómenos naturales más esperados por residentes y turistas.
Este avistamiento se ha vuelto recurrente durante estas semanas – Créditos: @anacoretarubio.
El Niño y el ciclo migratorio de las ballenas
El especialista en pesca Antonio Cuba, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), señaló que el avistamiento de ballenas en esta época del año se relaciona con su migración hacia el norte, ya que buscan aguas más cálidas para reproducirse y parir.
“Es común observarlas en esta época porque están migrando hacia el norte de Perú y Ecuador, buscando aguas cálidas para reproducirse”, detalló a SPDA Actualidad Ambiental.
Según esa explicación, el desplazamiento de estos cetáceos se inicia en las aguas frías de la Antártida y continúa hasta el Pacífico norte. En un recorrido que supera los 8.000 kilómetros, pasan por el litoral peruano, donde la temporada de observación suele desarrollarse entre julio y octubre.
El artículo fue publicado en la plataforma Infobae con el titular siguiente: Ballenas jorobadas frente a las playas de Lima: un fenómeno marino que rara vez ocurre tan cerca de la costa
