¿Y SI RETIRAMOS LAS REJAS DE LOS PARQUES DE NUESTRAS CIUDADES?

Barbie crea una muñeca en honor a la primatóloga Jane Goodall

Mi opinión

Ya ustedes conocen la fascinación que tengo por esta mujer de carne y hueso que a los ochentaitantos años sigue luchando, terca, por un mundo mejor, por un planeta cuyos habitantes humanos se reconcilian por fin con la naturaleza para dedicarse a sanar lo que otros destruyeron con tanto afán.

Jane es colosal, una defensora lúcida y llena de conocimientos que se mueve por todas partes para hablarnos al oído de ese #OtroMundoesPosible en el que creemos. En estos días ando devorando “El libro de la Esperanza, una guía de supervivencia para tiempos difíciles” (Océano,2021), el testimonio en prosa sencilla de una luchadora convencida de que es posible revertir el curso de la historia para derrotar al apocalipsis que nos está llegando y parece imbatible.

Consigan el libro, se los recomiendo, es una joya, lo he visto en Lima en los anaqueles de El Virrey y Crisol, también en la Feria del Libro de Jesús María. Jane dice y le creo, siempre le he creído que “podemos cambiar el curso de los acontecimientos. Pero tenemos que unirnos y actuar ya. Tenemos una pequeña ventana de oportunidad, que se está cerrando por momentos. Así que cada quien tiene que hacer lo que pueda para empezar a curar las heridas que hemos producido, y poner nuestro granito de arena para frenar la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. He visto u oído sobre cientos de campañas exitosas y he conocido a muchísimas personas fantásticas. Debemos compartir esas historias de esperanza, la esperanza de que podemos hacer mejor las cosas”.

En eso creemos y eso es lo que tratamos de hacer en este pequeño rincón del ciberespacio: contarles, contarnos lo que estamos haciendo para sanar la Casa Común, Gaia, y hacerlo de la mejor manera para que la tribu crezca, se haga fuerte y tenga la capacidad de derrotar al Mal que tan bien avecindado anda en estos tiempos de desesperanzas y ganas de tirar la toalla.

Y qué bueno que a la etóloga que declarada por la ONU Mensajera de la Paz se le haya cumplido uno de los tantos deseos que tenía por delante: que una barbie con su estampa se convierta en un estímulo más para unir a los creyentes en un futuro esperanzador para todos.

(Reuters) La primatóloga británica Jane Goodall cumplió su sueño de tener su propia muñeca Barbie para inspirar a las niñas.

Mattel Inc. presentó la nueva Barbie en honor a Goodall que, según la empresa, está fabricada con plástico reciclado, como parte de su serie «Inspiring Women», haciendo un guiño a los innovadores estudios de Goodall sobre los chimpancés y sus esfuerzos de conservación.

barbie jane goodall

Vestida con una camisa y unos pantalones cortos de color caqui y con un cuaderno en la mano, la muñeca de Goodall lleva un par de binoculares al cuello y a David Greybeard a su lado, una réplica del primer chimpancé que confió en la primatóloga mientras realizaba sus investigaciones en el Parque Nacional de Gombe, en lo que hoy es Tanzania, en el este de África.

«Quería que hubiera una muñeca de mí incluso antes de que surgiera esta idea. He visto… a niñas pequeñas jugando con muñecas Barbie y, ciertamente, al principio, eran todas muy femeninas y pensé que las niñas pequeñas necesitan… alguna opción», dijo Goodall a Reuters.

Jane Goodall barbie

«Mattel ha cambiado su gama de muñecas y hay todo tipo de astronautas y médicos y cosas así. Muchos niños aprenden sobre mí en la escuela. Estarán encantados de tener la muñeca Barbie».

Goodall, de 88 años, empezó a investigar en el este de África en 1960, observando que los chimpancés fabrican herramientas, cazan y comen carne y muestran compasión, entre otros rasgos.

«Cuando llegué a Gombe, era hermoso, mi sueño se había hecho realidad», dijo. «Pero durante cuatro meses los chimpancés huyeron de mí… así que, aunque el bosque era maravilloso, no pude disfrutarlo hasta que David Greybeard perdió el miedo y ayudó a los demás a perderlo también».

«Nos veo en la boca de un túnel muy largo y muy oscuro, con una pequeña estrella brillante al final, y no sirve de nada sentarse en la boca del túnel y decir ‘Oh, espero que esa estrella venga a nosotros’. La esperanza consiste en actuar», dijo Goodall.

«Nosotros… trabajamos alrededor de todos estos obstáculos entre nosotros y la estrella, que son el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la pobreza, los estilos de vida insostenibles, la contaminación, lo que sea. Y a medida que avanzamos por el túnel, nos acercamos a los demás, porque hay personas que trabajan en cada uno de estos problemas, pero a menudo lo hacen en silos».

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