La Reserva de Biosfera del Manu se renueva con una potente propuesta de turismo y desarrollo sostenible

Mi opinión

Fui partícipe de una rueda de trabajo convocada la semana pasada para mostrar a la prensa las enormes oportunidades que existen para dinamizar el turismo sostenible y los econegocios en la Reserva de Biosfera del Manu, el territorio tan magnífico que venimos cuidando los peruanos por lo menos desde 1973 en uno de los bordes más diversos cultural y naturalmente de nuestro país. Un rincón de los andes-amazónicos que no me he cansado de visitar y promover desde que lo visité por primera vez a inicios de los años ochenta.

De manera que me da mucho gusto que sean sus propios habitantes los que estén asumiendo la gestión del área natural protegida. Como se sabe, el Parque Nacional del Manu, la joya de la corona de nuestro patrimonio natural, forma parte de la Reserva de Biosfera del Manu, un estatus de conservación creado por Unesco para promover relaciones equilibradas entre los seres humanos y la naturaleza en lugares representativos de los principales ambientes terrestres y acuáticos del planeta.

De las 727 reservas de biosfera establecidas en el mundo, acoto, Perú aporta siete: la del Noroeste Amotapes-Manglares de Tumbes, la del Huascarán, la de Oxapampa-Asháninka-Yánesha, la del Gran Pajatén, la de los Bosques de Neblina – Selva Central, la de Avireri Vraem y la del Manu.

Tomé nota de algunas de las consideraciones que los organizadores del evento compartieron con los invitados. Y por supuesto tomé nota también de los acertados comentarios de la señora Tula Barazorda, del comité de gestión de la mencionada reserva. De acuerdo a lo dicho por ella, el turismo tan duramente golpeado por la crisis sanitaria ha empezado a moverse de nuevo sobre todo en la zona cultural, esa que recorrí durante varios meses en el contexto del proyecto #EntreCuencas que sacamos adelante poco antes de la irrupción de la bendita pandemia.

En el distrito de Kosñipata, en el lado cusqueño de la reserva de biosfera, allí donde se baten los Jilahuanco del ecolodge Gallito de las Rocas, de Pillcopata; don Arturo Rozas y familia, amable gente de turismo de Patria; mi fraternal y recordado amigo Jorge Luis Quispe y los suyos; la profesora Zaida y su madre, la estupenda cocinera Marina Olarte del restaurante Quinta Rústica; Pilar Hurtado de Chontachaca, esposa de un gigante de esos pagos, el científico José Vicens, recientemente fallecido; la gente de las estaciones biológicas de Wayqecha y Villa Carmen y tantos compañeros de ruta más, la oferta de turismo étnico, vivencial, de naturaleza es verdaderamente espectacular: sin límites. Y de acuerdo al bolsillo de los peruanos que han empezado a recorrer el país. Un Edén natural en una de las gradientes altitudinales más soberbias y llenas de vida del planeta entero.

Ni qué decir de las bondades y belleza extrema que guarda la cuenca del río Manu, allí donde se levanta desde hace cincuenta años la Estación Biológica Cocha Cashu y se sacan la mugre los compañeros del SERNANP para preservar la autenticidad del área. La zona núcleo del Manu es soberbia, por donde se le mire, un espectáculo de la creación habitado por comunidades indígenas en contacto inicial y aislamiento voluntario que permanece incólume a pesar de tanto. Ojalá que el desarrollo que la reserva se merece venga de la mano del sentido común y los vallados que se necesitan para que las próximas generaciones sigan beneficiándose de los infinitos servicios ambientales que produce y los aportes espirituales que ha seguido dando a los que hemos tenido el privilegio de recorrer sus rincones y a los que aman –sin haber recorrido sus espacios- lo que la naturaleza tiene por mostrarnos. Buena semana para todos, #otromundoesposible.

La Reserva de Biosfera del Manu, ubicada en los departamentos de Cusco y Madre de Dios, una de  áreas representativas de los ambientes terrestres o acuáticos del planeta reconocidos internacionalmente por UNESCO es un espacio natural  que debido a la variedad de pisos altitudinales y biodiversidad de flora y fauna que posee coadyuva  a la protección del Parque Nacional del Manu  se ha convertido en un gran atractivo para el turismo ecológico y científico.

Bajo este contexto, la reserva presentó su nueva identidad a través de un modelo de gestión que promueve el desarrollo sostenible de las poblaciones locales, la diversidad cultural, la investigación y educación para impulsar el crecimiento económico en las comunidades que la conforman, haciéndolas reconocidas por sus productos y emprendimientos.  

Esplendor de los Andes Amazónicos. Distrito de Kosñipata. Foto Jorge Luis Quispe / Fundo San Fernando

Los visitantes al ingresar a la Reserva de Biosfera del Manu podrán encontrar un espacio natural altamente conservado con varios ecosistemas y culturas diferentes; además, podrán observar el oso de anteojo, caimán negro, el águila arpía y una gran diversidad de aves. También se pueden realizar en la reserva actividades deportivas y de aventura como trekking, ciclismo, canotaje y maratón; así como visitar comunidades nativas y practicar turismo místico y científico. 

Según cifras de la Reserva de Biosfera del Manu, el área recibió en el 2019 a 20 mil visitantes, en su mayoría de nacionalidad extranjera provenientes de países como Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, España, Holanda, Canadá y Chile.  Durante el 2020 e inicios del 2021, debido a la crisis sanitaria,  no se recibieron visitantes, pero a partir del segundo semestre de este año empezaron a llegar turistas nacionales.

“Para el 2022 esperamos que la cifra de visitantes a la Reserva de Biosfera del Manu, el Parque Nacional del Manu, reconocido como Patrimonio Natural de la Humanidad por UNESCO, y a la zona de amortiguamiento se acerque a los 10 mil, visitantes aproximadamente. Estamos coordinando con las empresas prestadoras de servicios turísticos para que trabajen alineados con los criterios de sostenibilidad y también en contar con productos turísticos accesibles para todas las personas”, señala Tula Barazorda Chipa, presidenta del Comité Distrital Kosñipata de la Reserva de Biosfera del Manu.

Los pobladores reconocen que la reserva representa una oportunidad para mejorar el crecimiento económico de la población local a través de la comercialización de los alimentos que produce, entre los cuales destacan el café, ají, plátano, piña, papaya y una variedad de plantas medicinales. “El primer producto que ya dio el paso en esta dirección es el aguaymanto, fruto que proviene de las comunidades altoandinas de la Reserva de Biosfera del Manu y que se encuentra en los mercados locales y regionales, próximamente se estará insertando en los mercados nacionales”, añadió Américo Hurtado, presidente del Comité de Gestión del Parque Nacional del Manu.

De acuerdo con un estudio de Insight Hunting SEO, realizado por la Unidad de Investigación de Impulso Corp. para la Reserva de Biosfera del Manu, se pudo conocer que las búsquedas online sobre reservas naturales en el Perú en países de habla hispana en promedio fueron de 1,677 búsquedas mensuales durante el 2021, mientras que en los países de habla inglesa fueron de 300 y 450. Entre los países que más realizan estas búsquedas online se encuentran Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Inglaterra y Canadá.

Entre las proyecciones que tienen los especialistas que trabajan en la Reserva de Biosfera del Manu destaca aquella que propone que en los próximos años todos los productores y prestadores de servicios turísticos de la zona desarrollen sus actividades alineadas a prácticas amigables con la naturaleza, fortaleciendo el turismo vivencial y el desarrollo productivo sustentable y amigable con el ambiente. 

La Reserva de Biosfera del Manu recibe el apoyo de múltiples organizaciones entre las que destacan los gobiernos regionales de Cusco y Madre de Dios, Sernanp, los municipios distritales de Fitzcarrald, Manu, Challabamba, Kosñipata y Yanatile. Además, cuenta con el acompañamiento y asesoría de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), implementada por la Sociedad Zoológica de Fráncfort (FZS Perú), dentro del marco del programa ProAmbiente.

“Invito a todos los peruanos a visitar la Reserva de Biosfera del Manu, ya que ahí podrán vivir experiencias únicas y conocer la diversidad de la flora y fauna del lugar; además de practicar actividades al aire libre y estar en contacto con la naturaleza. La reserva es un destino muy reconocido internacionalmente, pero es importante que también crezca el turismo nacional en ella”, finalizó Tula Barazorda Chipa, presidenta del Comité Distrital Kosñipata de la Reserva de Biosfera Manu.

En la Reserva de Biosfera del Manu viven más de 50 mil personas, entre comunidades campesinas e indígenas, poblaciones colonas, pueblos originarios y poblaciones en contacto inicial y aislamiento. Para mayor información sobre la Reserva de Biósfera del Manu y el Parque Nacional del Manu puede ingresar a https://www.visitmanu.com/