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Loreto: Manatí bebé es rescatado de una red de pesca y ahora comienza un largo camino hacia su libertad

Tomado de Inforegión. Un artículo de Jorge Zaldívar.

El rescate movilizó a comunidades locales, autoridades y organizaciones de conservación que coordinaron una compleja operación de traslado desde una de las zonas más remotas de la Amazonía peruana. Las primeras evaluaciones realizadas por el Centro de Rescate Amazónico indican que el animal presentaba un estado de salud favorable y responde adecuadamente al proceso de alimentación y adaptación.

Un manatí amazónico bebé fue rescatado en la comunidad de Primavera, ubicada en la zona del Área de Conservación Regional Comunal Yaguas, e inició su proceso de rehabilitación en el Centro de Rescate Amazónico (CREA) de Iquitos. El ejemplar quedó atrapado accidentalmente en una red de pesca utilizada por pobladores de la zona para consumo familiar.

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El rescate fue posible gracias a la rápida comunicación entre los pobladores y las instituciones dedicadas a la conservación de fauna silvestre. Según explicó Juan Sánchez Babilonia, coordinador del área de mamíferos acuáticos del CREA, el padre de un guardaparque encontró al animal enredado en una red. Después, alertó de inmediato a las autoridades.

“Lo primero que tenía que hacerse era verificar si la madre estaba cerca. Lo soltaron un momento para observar si ella aparecía, pero nunca se acercó”, relató Sánchez Babilonia.

El manatí quedó atrapado accidentalmente en una red de pesca utilizada por pobladores de la zona para consumo familiar. (Foto: Centro de Rescate Amazónico – CREA)

Un rescate que tomó varios días de viaje

Tras confirmar que el manatí se encontraba solo, se activó un operativo para trasladarlo desde una de las zonas más remotas de la Amazonía peruana. La comunidad de Primavera se ubica cerca de la frontera con Colombia, en un territorio de difícil acceso. Juan nos cuenta que el animal fue movilizado inicialmente desde Primavera hasta la comunidad de El Álamo con apoyo de la Sociedad Zoológica de Frankfurt. Esta organización facilitó el transporte necesario para recorrer la zona fluvial.

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Posteriormente, debido a limitaciones logísticas para el aterrizaje de aeronaves, el manatí tuvo que continuar su viaje hasta la localidad de San Antonio del Estrecho. “Entre Primavera, El Álamo y El Estrecho fueron aproximadamente dos días de traslado. Lo importante era mantenerlo hidratado y evitar que recibiera cualquier alimento sin supervisión especializada”, indicó.

Una vez en El Estrecho, personal del CREA y de la Dirección Regional de la Producción (Direpro) realizó una evaluación preliminar. Además, coordinó el traslado aéreo hasta Iquitos, donde el ejemplar ingresó al centro de rescate para iniciar su recuperación.

«Entre Primavera, El Álamo y El Estrecho fueron aproximadamente dos días de traslado». (Foto: Centro de Rescate Amazónico – CREA)

Primeras evaluaciones y proceso de rehabilitación

Los análisis iniciales muestran resultados alentadores. El manatí, de aproximadamente 18 kilogramos de peso, presenta buen estado general y mantiene apetito.

“Ya hemos realizado análisis de sangre y los resultados son favorables. Tiene buen apetito y eso es una señal positiva para nosotros”, señaló Sánchez Babilonia.

Actualmente, el ejemplar permanece en un área de cuarentena donde recibe alimentación especializada a base de leche sin lactosa y suero oral. El equipo técnico lo alimenta cada dos horas para facilitar su adaptación al tratamiento. Según explicó Juan, el proceso de rehabilitación de un manatí rescatado puede extenderse entre tres años y medio y cuatro años. Durante los primeros dos años el animal permanece en etapa de lactancia. Posteriormente pasa por una fase de destete y finalmente por un periodo de preliberación en ambientes que reproducen las condiciones naturales de la Amazonía.

“Cuando alcanza entre 80 y 100 kilos y demuestra que puede alimentarse por sí mismo sin depender del contacto humano, consideramos que está listo para volver a la naturaleza”, explicó.

Los análisis iniciales muestran resultados alentadores. El manatí, de aproximadamente 18 kilogramos de peso, presenta buen estado general y mantiene apetito. (Foto: Centro de Rescate Amazónico – CREA)

El papel ecológico del manatí amazónico

Más allá del rescate individual, los especialistas destacan la importancia ecológica de esta especie para los ecosistemas amazónicos. El manatí amazónico cumple una función clave como regulador natural de la vegetación acuática.

“Ellos consumen grandes cantidades de plantas acuáticas y ayudan a mantener despejados los espejos de agua. Si estas plantas crecen sin control, pueden cubrir lagos y cochas, reduciendo la entrada de luz solar y afectando la producción de oxígeno”, explicó Sánchez Babilonia.

El biólogo señaló que la disminución de poblaciones de manatíes puede generar desequilibrios en los ecosistemas acuáticos, afectando incluso a las comunidades humanas que dependen de la pesca.

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