Mi opinión
Simpática y muy generosa nota de Gastón Acurio sobre Pedro Miguel Schiaffino, el cocinero que impulsa desde hace tanto la cocina amazónica y se bate con renovados impulsos en La Rosa Náutica y en Mercantino. Qué Gastón se refiera en los términos en que se refiere Pedro Miguel habla muy bien de ambos. Saludos desde el Cusco, acabo de pasa por La Nueva Chomba de la Plaza San Francisco, ñummmm…
Por Gastón Acurio, una nota recogida de Facebook
Vivimos tiempos de memoria frágil. Por eso, a veces toca detenerse, mirar atrás y reconocer los gestos fundadores antes de que el ruido los vuelva invisibles. Hoy en día, cuando uno camina por Lima, parece algo natural encontrar en sus restaurantes , platos, ingredientes y sabores de la Amazonía. De pronto , el sachaculantro, la cocona, el ají charapita, se fueron instalando en todo tipo de propuestas: a veces locales o de otros mundos, a veces tradicionales y otras más jóvenes. Algo que es fruto de una cocina que siempre existió, aunque dividida de la costa por esa muralla gigante que son los Andes. Pero salvo por las comunidades que migraron desde la Amazonía a la capital, este encuentro no fue tan popular hasta que, de pronto, apareció un joven cocinero, con la pasión de la selva en el corazón y la ilusión de tender puentes, a través de la cocina, hacia nuestra ciudad. Pedro Miguel Schiaffino.
Leer más en La cocina amazónica de Pedro Miguel Schiaffino
Más en Pedro Miguel Schiaffino: el chef de la jungla
Más i nfo en Pedro Miguel Schiaffino, el cocinero que se enamoró de un pez / Marco Avilés
Desde aquel maravilloso restaurante Malabar y luego con Ámaz, su taberna de alma amazónica, Pedrito,, inició una pequeña revolución que nos tocó a todos. Nos inspiró, y me incluyo, a una generación entera de cocineros, y a las que vinieron después, a acoger con naturalidad, con respeto y con gratitud los sabores de la Amazonía. Nos animó a ir más allá del plato, a visitar la selva, a conocer a sus productores, a escuchar las tradiciones y a trazar puentes entre cocinas locales y personales. Nos invitó a viajar y a beber de la sabiduría ancestral de la Amazonía, para integrarla con respeto en cada una de nuestras cocinas.
Lo más conmovedor de esta historia es que, a pesar del paso de los años, Pedro sigue siendo ese joven aventurero que nunca ha dejado de emocionarse en cada plato que crea y que convierte en un homenaje vivo a la ilusión. Hoy, en La Rosa Náutica y en su entrañable Mercatino, el sigue encontrando en cada sabor una suerte de sabrosa poesía que celebra la cocina como un puente eterno entre el corazón y la vida.
Así, al mirar atrás y ver todo lo que ha logrado, solo queda rendir homenaje al gran Pedro Miguel Schiaffino, el soñador que llevó la Amazonía a la mesa limeña y al corazón del Perú.
