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Renzo Piana: “Pantanos de Villa forjó mi amor por las aves”

23 diciembre, 2021

Mi opinión

Encontré hace unos días esta bonita entrevista-semblanza a Renzo Piana, director ejecutivo de la Sociedad de Conservación del Oso de Anteojos y uno de los pajareros más notables de nuestro país. Tengo por él especial estima. Se trata de un ecólogo formado como ingeniero forestal en la universidad Agraria y PhD por la Universidad Metropolitana de Manchester con numerosos artículos científicos en la faltriquera y mucho conocimiento sobre las poblaciones y el estado de conservación de cóndores andinos, jaguarundis, halcones, águilas arpías y otros rapaces y últimamente de las criaturas que pueblan el bosque seco ecuatorial. Que el Dr. Piana considere que los pantanos de Villa siguen siendo el espacio dentro de la megaciudad para que las nuevas generaciones de observadores de aves y amantes de la naturaleza fragüen su destino me llena de ilusión. Como él he sido un asiduo visitante del humedal chorrillano y a inicios de este siglo, vecino por más de veinte años de una de las urbanizaciones de sus entornos. Guardo por el Refugio de Vida Silvestre Pantanos de Villa la mayor de las simpatías y el deseo ferviente de que sus límites sean respetados y que las autoridades bajo su responsabilidad lo cuiden como lo que es: la joya de la corona de nuestros humedales costeros.

Investigador asociado del Centro de Investigación en Biodiversidad del Perú (CORBIDI) conversa con El Humedal en el marco del «Festival de las Aves» sobre la importancia de Pantanos de Villa en la conservación de las especies y en la formación profesional de naturalistas. Piana es ecólogo y administra el grupo de Facebook “Aves del Perú”, que cuenta con más de 20 mil miembros.

¿Cómo comienza tu gusto por la naturaleza, Renzo?

Es un poco difícil de explicar. Creo que tiene una relación bastante cercana con el hecho de que crecí en una familia muy interesada por la naturaleza. Eran cazadores de patos, de palomas. Eso me marcó desde muy niño. La sensibilidad parece innata, pero es algo aprendido en el ambiente donde crecí, justo en ese momento de formación de vínculos, de afectos, como que le dio un peso especial. Después, ya más grande, busqué lo mismo a mi alrededor. Puede que esa sea la explicación… Quizás tenga que conversarlo con un psicólogo (risas).

¿Y la atracción por las aves?

Son los seres vivos más fáciles de observar. En un ambiente urbano, la fauna silvestre más abundante y más accesible desde tu casa son las aves. O sea, no vas a ver más mamíferos que no sean los domésticos en un vecindario. Lo otro es que la diversidad de aves en el Perú es muy alta. Todas las personas que sentimos cierta afinidad por la naturaleza tenemos una costumbre por coleccionar: plantas, avistamiento de aves. A mí me relaja ver a las aves en estado silvestre, me gratifica. Eso se va convirtiendo en un hobby y en algunos casos en una carrera. Yo siempre digo que es más un hobby serio porque acá en el Perú es muy difícil hacer una carrera en función a la naturaleza y de modo particular a la observación de aves.

¿Por qué lo dices?

Porque no hay mucho trabajo para eso. Te pongo un ejemplo. No sé si todavía se publican los avisos de empleos en los periódicos del domingo, pero en mi época no había demanda por ecólogos o gente que recogiera datos de la naturaleza para sistematizarlos y analizarlos. Eso se convierte en un filtro. La gente tiene que irse por otras ramas y dejar su carrera cuando ya tiene que mantener a una familia. Pero, bueno, yo no soy solamente alguien que observa aves, sino que soy un ecólogo. Entonces, cada vez que observo aves en un lugar específico, pienso en los posibles impactos de algunas actividades que se han llevado a cabo allí y que han afectado a la presencia de aves. También pienso en la conservación de ese espacio. En ese sentido, las aves se pueden utilizar como indicadores del estado del medio ambiente. Por ejemplo, si vas a un sitio bien conservado donde esperas encontrar una alta abundancia de ciertas especies, pero no ves nada o solo ves pocas, eso ya te dice algo. Mirar aves es una buena forma de tener una idea de cómo ciertos cambios están afectando a la diversidad.  

¿Cuáles consideras que son los mayores peligros a los que se enfrentan las aves en Lima?

La pérdida de las áreas verdes. Los gringos hablan mucho de lo que pierdes y lo que ganas, el balance. Si tú haces un análisis histórico de cómo ha sido el desarrollo urbano de la ciudad de Lima, esta ha crecido a expensas de la vegetación, de las áreas verdes que están a lo largo de sus tres valles: Chillón, Rímac, Lurín. Han desaparecido muchas especies de aves que son favorecidas por áreas verdes o con vegetación, o ya son muy raras de ver. Por ejemplo, la paca-paca, una lechucita muy pequeña, que vocaliza mucho en determinadas noches, y que aún la puedes escuchar en algunos parques de San Borja, en El Olivar, en la universidad Agraria, donde todavía hay áreas verdes grandes. Antes era súper común verla en las zonas agrícolas de Lima. Y, viceversa, antes no había tordos de matorral en Lima, pero como hubo incremento en oferta de alimentos, reducción de depredadores, esa especie ha explotado.

Pierdes, pero también ganas, es un balance. Pero, respondiendo a la pregunta, lo que es real es que el impacto de la expansión urbana y la pérdida de áreas verdes generalmente afectan a las especies que tienen menos capacidad de adaptarse a cambios producidos por el urbanismo. Las aves pierden sus lugares de anidación y fuentes de alimentos, eso principalmente. En Surquillo, donde casi no hay áreas verdes, puedes contar máximo 5 especies. Si, en cambio, vas a El Olivar, vas a encontrar unas 20 o 25 especies. Hay una relación directa entre la expansión de áreas verdes y la diversidad de aves.

¿Cuál es la importancia de las aves en Lima?

Recrean, de hecho. Si las personas de Lima se dedicaran a ver más aves y menos Netflix, probablemente vivirían menos estresadas. Y, bueno, también proveen algunos servicios ambientales. El gavilán acanelado es una rapaz diurna que ha incrementado su población en Lima. Ahora se están comiendo muchas ratas y palomas domésticas, porque hay una mayor cantidad de palomas que está comenzando a causar enfermedades a la piel, como ácaros, y a las vías respiratorias por sus excretas. Se meten a las casas, anidan en las ventanas. La gente les tiene fobia. Y los gavilanes acanelados se las comen. Si ellos no estuvieran ahora, los problemas de las palomas serían mayores.

Desde tu punto de vista, ¿por qué los Pantanos de Villa son importantes para Lima?

Porque están cerquísima. Lima ha crecido alrededor de los Pantanos de Villa. Además, tiene una alta diversidad de especies de aves. Es un importante punto de parada para especies migratorias que se alimentan en su ruta hacia el sur y en su regreso hacia el norte. Pero yo creo que lo más importante es que están allí, en el medio de nuestra casa, y es una ventana para que la gente pueda tener un rápido contacto con la naturaleza.

Mis primeras salidas para ver aves de formas seria fueron a los Pantanos de Villa. En mi caso, tuvieron un impacto importante en forjar mi amor por las aves. Lo raro de los Pantanos de Villa es que se hayan podido mantener, porque en Lima no cuidamos mucho nuestros espacios naturales. El hecho de que hayan podido permanecer desde siempre, y ahora siendo parte del sistema de áreas naturales protegidas, es casi como un milagro.

Por eso, me gustaría terminar esta conversación con una idea o un mensaje positivo. Y no solamente voy a hablar por mí, sino por mucha gente que conozco, pues Pantanos de Villa ha sido el campo de entrenamiento para muchos conservacionistas y ornitólogos del Perú. Yo visito Villa desde hace cuarenta años, y he visto cómo ha ido mejorando, está muy bien cuidada ahora. Y es muy importante que una ciudad como Lima haga un esfuerzo fuerte por conservar estos Pantanos.

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