Parque Nacional Tingo María, un destino promisorio para los amantes de las aves y la vida natural

Pablo Merino, enviado especial

Mi opinión

Pablo Merino, uno de los puntales más firmes de nuestra marca, visitó hace unos días el Parque Nacional Tingo María, en el departamento de Huánuco, con la intención de conocer su portentosa biodiversidad y riqueza aviar. Como lo comenta en la nota que nos envía, el parque que protege las montañas conocidas con el nombre de La Bella Durmiente, creado en 1965 después de por lo menos veinte años de largos debates y aurorales medidas de conservación, es una de las áreas naturales protegidas más antiguas de nuestro país y una joya que guardan con orgullo los tingaleses de todas las edades.

Pablo, pajarero de larga data y entusiasta como pocos de los destinos promisorios para el birdwatchismo cholo, considera que el parque reúne las condiciones para convertirse en una “ruta de aves” de primerísimo nivel. Con el jefe del Parque Nacional y los especialistas de su equipo, el biólogo iqueño tuvo la oportunidad de recorrer uno de los sectores más ricos en vida silvestre del área natural cuya cercanía con respecto a la ciudad de Tingo María y la carretera Fernando Belaunde, la tantas veces mentada Marginal de la Selva, la convierten en un paradero turístico a tiro de piedra y factible de visitar en auto particular o en el contexto de un viaje familiar.

Vamos a volver muy pronto para sumarnos al trabajo de puesta en valor y promoción del parque que el equipo del Ing. Flores Cordero , el jefe del área natural protegida, tiene en mente. Así será.

Espantado por el intenso y penetrante frío de la ciudad capital  y las repercusiones de la pandemia fruto de un virus mal controlado, partí en busca del calor y la espesura de la Selva Central. No me importaba la distancia (casi 500 kilómetros) que recorrería acompañado de la entusiasta y ávida asistente de campo Nath, quien posteriormente sería bautizada por los amigos tingaleses como “La Doctora”. La naturaleza nos convocaba y hacia ella iríamos con nuestros fieles y únicos acompañantes: binoculares, telescopio, cámaras fotográficas y las infaltables mochilas peregrinas.

Fue un largo periplo, un justificado viaje hacia el Parque Nacional Tingo María, en mi caso la segunda exploración en esta área natural protegida por el Estado creada el 14 de mayo de 1965.

Esta  ANP registra una importante diversidad de flora y fauna típica de los bosques montanos de la Selva Alta de Huánuco: orquídeas, líquenes, helechos y las bromelias son parte de un espacio natural prodigioso. Como resultado de la evaluación biológica llevada a cabo en el año 2014, a través de un convenio entre el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) y la Empresa de Generación Huallaga S.A., se registraron 656 especies de plantas que incluyen 106 especies de orquídeas, 33 de anfibios, 29 de reptiles, además de 291 de aves (14 migratorias), 76 de mamíferos (de los cuales 3 eran  mamíferos terrestres pequeños, 35 murciélagos y 28 mamíferos medianos o grandes) y 320 especies de mariposas (9 de ellas del género Morpho).

Entre esta enorme diversidad, el Parque conserva 25 especies amenazadas a nivel nacional y 20 a nivel global. Cincuenta especies son endémicas para el Perú y 10 endémicas del departamento de Huánuco. Entre estas especies destacan los anfibios: Nymphargus mariae (amenazada de extinción por la pérdida de su hábitat natural), Pristimantis adiastolus (endémica del departamento de Pasco ), Pristimantis minutulus (endémica del centro de Perú) y Oreobates saxatilis (endémica del Perú), las cuales solo han sido registradas en el Parque y no se encuentran en ninguna otra área natural protegida del país.

Tuvimos la suerte de ser recibidos por los embanderados de la conservación y protectores del Parque Nacional Tingo María, ellos son Homer, Emiliano y Manuelito, gente vivaz y sencilla que a pesar de dureza del trabajo  y los bajos sueldos que perciben no se amilanan en brindar lo mejor de sí para demostrar que esta área natural protegida por el Estado no desmaya y esconde hasta el momento misterios y de hecho nuevas especies biológicas para la ciencia.

Homer con su repetitivo lema “estamos en guerra” nos invitó a recorrer el puesto de control Tres de Mayo, allí donde se construyó el puente del mismo nombre en 1995 para abrir las puertas de un sector del parque que se ha convertido en una herramienta que nos acerca a un desarrollo ordenado así como al turismo de naturaleza  que espera pacientemente a los birdwatchers que de seguro llegaran luego de este ciclo pandémico. Estamos seguros de esto.

Es importante recalcar que aparte de ser un destino turístico por excelencia este paraje tiene un significativo papel en la regulación del clima y los recursos hídricos que brindan los bosques de Tingo María a los distritos de Mariano Dámaso Beraún y Rupa Rupa.

Hay que decir que esta maravilla natural posee en sus entrañas un impresionante banco de recursos genéticos, además de cumplir el delicado rol de mantener el equilibrio ecológico de la región, regulando el ciclo del oxígeno y el carbono. Pero su mayor tesoro es el agua, ese recurso vital que el hombre no protege y desperdicia, ignorando su valor y olvidando que es irrecuperable.

Todo se conjuga dentro del parque, un claro ejemplo de de aquello es la trascendencia que tienen las palmeras ya que sus frutos sirven de alimento para la fauna del Parque, especialmente para el guácharo (Steatornis caripensis), ave que habita dentro de la mal llamada Cueva de las Lechuzas debiendo ser nombrada como la Cueva de los Guácharos. La célebre ave fue hallada en una cueva del valle de Capire, estado de Monagas, en Venezuela por el sabio Alexander von Humboldt y posteriormente observada en esta zona a orillas del río Huallaga por Antonio Raimondi en 1874.

El Ing. Agrónomo Lorenzo Luis Flores Cordero es egresado de mi casa de estudios superiores, la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica y actualmente tiene la ardua y esforzada responsabilidad de manejar la jefatura del Parque Nacional Tingo María. Flores no se cansó de decirnos que “el parque era una cajita de sorpresas”, tanto que mediante el uso de cámaras trampas el biólogo Daniel Cossios, con la colaboración del guardaparque Alex Ricra y personal del parque, identificaron cinco especies de felinos; margay (Leopardus wiedii), tigrina (Leopardus tigrinus), yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi), puma (Puma concolor) y otorongo (Panthera onca), aparte de nutrias (Lontra longicaudis) y ronsocos (Hydrochoerus hidrochaeris). También un total de siete nuevos registros de fauna, además de descubrir una nueva especie de orquídea para el mundo (Andinia tingomariana)  de color morado y dorado brillante. Asimismo están detrás de un roedor acuático; el resultado de estos descubrimiento es la respuesta al 96% del buen estado de conservación en que se encuentra el área protegida.

Orquídea Andinia tingomariana

El Ing° Flores nos invita a desarrollar un nuevo inventario de aves a fin de descubrir  nuevos registros de aves y por supuesto  incrementar nuevas rutas  de interés para los observadores de aves nacionales e internacionales e incluso propone amablemente iniciar una investigación entomológica dentro de la cueva de los Guácharos (Propuesta interesante – Vamos por eso).

Mi percepción pajarera no me engaña el Parque Nacional Tingo María es un destino especial para los birdwatchers y además se encuentra dentro de este gran corredor biológicoACR Carpish – Tingo María el mismo que alberga la presencia de mamíferos medianos y mayores  así como las especies ornitológicas.

El Ing. Homer Sandoval Saavedra, es uno de los especialistas del PN TM viene desarrollando su tesis de Maestría en Ciencias Agroecológicas Mención Gestión Ambiental en la Universidad Nacional Agraria de la Selva – Tingo María.

Su investigación  “Hábitat de Amblypygi (Arachnida) como rasgo funcional a la adaptación al cambio climático en el Parque Nacional Tingo María y su Zona de Amortiguamiento-Huánuco-Perú” es importantísima porque  pretende descubrir la diversidad  de los amblipígidos a nivel de especies.

Esta investigación es relevante debido  a la escasa información que existe sobre estos arácnidos en estos ambientes, aun cuando se sabe que numerosas especies y poblaciones de amblipígidos están declinando a nivel global. Entre los principales factores determinantes de esta crisis global se han señalado la pérdida y degradación del hábitat como los más importantes.

Estos artrópodos resultan excelentes indicadores para el monitoreo de la calidad del ambiente y los efectos del cambio a lo largo del tiempo y del espacio, los artrópodos presentan características que los convierten en buenos candidatos para su utilización como indicadores biológicos, entre estas: el número elevado de individuos, la biomasa combinada superior a la alcanzada por los vertebrados, la gran cantidad de especies y la variedad de funciones que cumplen en las redes tróficas.

Por la gran variedad de características y requerimientos ecológicos que presentan, los artrópodos desempeñan tareas fundamentales para el mantenimiento de los ecosistemas terrestres, ya que están estrechamente relacionados con los procesos de herbivoría, polinización, descomposición de materia orgánica y reciclaje de nutrientes, y tienen un papel transcendental en el flujo de energía de los ecosistemas pues son eslabones importantes dentro de las cadenas tróficas, ya que actúan como depredadores, parásitos, saprófagos y forman parte de la dieta de muchos vertebrados.

El jefe del Parque Nacional Tingo María agrega que el parque dinamiza la economía de la provincia ya que los turistas (117,000 durante el 2019) utilizan los diversos servicios turísticos y recursos que son ofrecidas por los lugareños. Paralelamente, estos pobladores locales (450 beneficiarios directos) son capacitados, ellos y sus hijos, en temas de educación ambiental por el personal del Parque desde hace más de diez años.       

Finalmente, el Ing° Flores  avizora y nos señala que ellos desean incursionar en el birdwatching brindando y ofertándolo como un turismo especializado.