Renzo Piana: “Perú está entre los países con mayor número de rapaces en el mundo”

Yvette Sierra para Mongobay Latam

Mi opinión

Si lo dice Renzo Piana, molinero, viajero como pocos e inquieto constructor de quimeras, es cierto: nuestro país es un cosmos rebosante de récords en biodiversidad y una explosión permanente de la naturaleza. Hace unos días hablé con él a propósito de la creación del Área de Conservación Privada Bosque Urum, en Ferreñafe, una zona próxima al principal punto de trabajo de la Sociedad de Conservación del Oso de Anteojos, la institución que dirige desde hace tres años, y pude enterarme de sus últimas andanzas por el bosque seco, una región que conoce de cabo a rabo. Que un científico de la talla de Piana continúe haciendo su chamba en las condiciones que le propone un país que desdeña el aporte de sus investigadores, dice mucho de su empeño y porfía por un Perú mejor. En estos tiempos de desasosiegos y exageraciones hay que escuchar a la ciencia y a sus más conspicuos defensores. Saludo el empeño de Mongabay Latam por contarnos qué están haciendo nuestros hombres de ciencia. Son muchos, están dispersos por todo el territorio patrio y como todos los mortales necesitan el apoyo y el reconocimiento de los que nos beneficiamos con sus aportes y desvelos. Les dejo esta bonita entrevista de Yvette Sierra. A seguir creyendo en el #otromundoesposible que venimos exigiendo.

  • El científico peruano Renzo Piana conversó con Mongabay Latam sobre sus investigaciones con aves rapaces.
  • Actualmente también trabaja con osos de anteojos y cóndor andino, dos especies emblemáticas de Latinoamérica

Un par de binoculares antiguos que Renzo Piana encontró en su casa lo introdujo al mundo de las aves. Cuando apenas tenía siete u ocho años, pasaba horas buscando aves en los árboles a través de los lentes que le acercaban a la naturaleza. Descubrió así las aves rapaces que años más tarde se convertirían en el centro de sus investigaciones.

Ha investigado al águila arpía (Harpia harpyja), al gavilán dorsigrís (Pseudastur occidentalis) y a otras rapaces que habitan en la Amazonía y los bosques secos del norte del Perú.

Un aguilucho en Cabo Blanco, en el norte de Perú. Foto: Renzo Piana.

Actualmente es director ejecutivo de la Sociedad de Conservación del Oso de Anteojos y sus investigaciones se concentran entre esta especie y el cóndor andino (Vultur gryphus), ave emblemática de Sudamérica que enfrenta serias amenazas, como la reciente matanza por envenenamiento de 34 cóndores en Bolivia.

En esta conversación, Piana nos cuenta de sus inicios como científico, sus pasiones y comparte su visión de la conservación de la biodiversidad en Perú.

¿Cómo empezó tu interés por la ciencia?

Es un poco difícil de explicar, pero desde que tengo memoria, siempre me ha llamado la atención. Me acuerdo que cuando tenía seis o siete años encontré un par de binoculares en la casa de mis papás y para mí fue como una revelación. Con esos binoculares me subía a la azotea de mi casa en Miraflores y me ponía a mirar los árboles que estaban al frente, en la avenida Pardo. Me pasaba horas mirando las palomas […] Un poco más tarde, cuando estaba en secundaria, mi papá fue a trabajar al norte de Perú, en la industria pesquera y en las vacaciones me iba con él por las diferentes caletas del norte. Eran viajes de aventura porque con su camioneta nos metíamos por playas remotas. Y cuando mi papá hacía su trabajo, yo quedaba un poco por mi cuenta y me dedicaba a explorar las playas, las rocas y todo eso. Así me fui decantando por una carrera dedicada a la naturaleza.

Renzo Piana en el taller de capacitación para la creación del Área de Conservación Regional Ampiyacu Apayacu en Loreto. Foto: Archivo Renzo Piana.

¿Eso definió su profesión?

Cuando estaba en secundaria, nos llevaron de visita a varias universidades y una de ellas fue la Universidad Agraria, donde los profesores hicieron presentaciones en las diferentes carreras. Me acuerdo de la presentación de una profesora de biología que dictaba bioquímica, me pareció alucinante y la universidad también, con un campus súper grande. Entonces pensé, definitivamente acá tengo que estudiar. Seguí la carrera de ciencias forestales, que también tiene especialidad en gestión de fauna silvestre. Después seguí una maestría en ciencias agrícolas y un doctorado en ecología.

¿Cómo llega de la ingeniería forestal a las investigaciones sobre aves?

En la facultad llevamos varios cursos de gestión de fauna silvestre que está basado en ecología de poblaciones y también cursos pensados en la creación y gestión de áreas naturales protegidas. Es utilizar los conocimientos de ecología de las poblaciones para conservar espacios. La ingeniería forestal está relacionada con la gestión de fauna silvestre y de áreas naturales protegidas.

¿Dónde hizo sus primeras investigaciones?

Cuando estaba a mitad de carrera, un amigo muy vinculado al movimiento de conservación en Perú me habló de un proyecto de conservación de guacamayos en Tambopata que estaba construyendo nidos artificiales y me uní al proyecto. Eran nidos artificiales de tubos de PVC que construían en la azotea de las casas de sus papás. Era un proceso bien artesanal, hecho a mano y con mucha creatividad. Estuve trabajando con ellos por algunas semanas y un día, en vísperas de Navidad, un 21 de diciembre, Eduardo [Nycander, líder del proyecto Guacamayos en el Tambopata Research Center] me llama y me dice que necesita alguien que se vaya a Tambopata porque debía enviar unas cosas y que requería que alguien las lleve personalmente. Me fui a Puerto Maldonado, me recogieron, me llevaron al puerto y me subieron en un peque-peque con dos personas y nos fuimos en un viaje de dos días hasta la colpa. Ahí me quedé como un mes porque era un sitio totalmente remoto. Entrabas y ya no salías hasta que regresaba un bote. Y me encantó, me encantó. Al año siguiente me fui tres meses y como siempre me han interesado las rapaces pensé en hacer algo con esas aves. Eduardo me dijo que en la comunidad de Infierno estaban trabajando con el águila arpía, conseguí un financiamiento para comprar equipos e hice una red de informantes en la comunidad y empecé con eso y no salí y me quedé trabajando con rapaces por el resto de mi vida.

Un gavilán acanelado (Parabuteo unicinctus) en la ciudad de Lima. Foto: Renzo Piana.

¿Qué le atrajo de las aves rapaces?

Me acuerdo que tendría como 10 años y estaba observando los árboles de la alameda y las casas cercanas, y había una araucaria enorme y veo que llega un halcón peregrino. Era un ave grande con su mirada súper poderosa, la cabeza, el pico, las patas, súper perfecta. Sabía que era un halcón y empecé a buscar información y me enganché con las rapaces. Aprendí cetrería y practiqué desde que tenía 15 años hasta después de los 30 años. Cuando practicas cetrería tu relación con las aves que estás manejando es muy cercana y después de un tiempo como que desarrollas amor con esas aves. En un momento dije, bueno, ahora quiero hacer algo por ayudar a conservarlas. Fue como un paso natural de la cetrería al estudio serio y científico para conservar a las aves rapaces.

¿Cuáles fueron sus investigaciones sobre las rapaces?

Las primeras investigaciones sistemáticas con una aproximación científica fueron con las águilas arpía de Madre de Dios, particularmente en la parte media y baja del río Tambopata. Lo que hacíamos era buscar nidos de águilas arpía y en función de los nidos como tienen un ciclo reproductivo sumamente largo desde que ponen el huevo hasta que sale el pichón es como un año y medio. Entonces, si encuentras un nido activo tienes como un año y medio de data. Empezamos a sospechar que en Madre de Dios que los nidos de las águilas arpía estaban muy asociadas a la presencia de castañales, que son aprovechados por la gente local en época de producción de castañas, y las personas viven en sus castañales y están caminando alrededor de sus árboles colectando por los menos cuatro meses al año, tienen mayor probabilidad de detectar nidos.

Entonces empezamos a conversar con los castañeros de la comunidad nativa de Infierno para que, si encontraban las aves, nos avisen. Y ellos nos empezaron a avisar y nos íbamos con Sixto, que es un indígena Esej’a que sabe un montón y me enseñó mucho. Entonces recolectábamos los restos alrededor del nido para caracterizar la dieta y los lugares de anidación, y fue el primer artículo científico de mi carrera que lo publiqué en la Revista Peruana de Biología. Y fue también el primer artículo que se publicó sobre nidos de águila arpía en Perú. Una cosa importante fue que ocurrieron cambios de paradigma del águila arpía con este estudio en Madre de Dios, particularmente con la gente de la comunidad Infierno era que el conocimiento que tienen ellos del bosque es increíble y cualquier persona que viene de fuera está a años luz de ese conocimiento. Y toda la información que obtuvimos de ahí fue por la información de las personas de la comunidad.

Investigación sobre cóndores

Los pueblos indígenas amazónicos han sido importantes en sus investigaciones.

Creo que han sido fundamental porque ellos son dueños de un conocimiento que ninguna persona viniendo de la ciudad podría tenerlo. Cómo caminan en el bosque, cómo llegan de un sitio a otro, cómo encontrar fauna silvestre. Si vas a la Amazonía y quieres colocar cámaras trampa, definitivamente tienes que trabajar con ellos para que te digan dónde colocarlas. Es fundamental el trabajo de ellos.

Renzo Piana en la Reserva Nacional Cerros de Amotape. Foto: Archivo personal Renzo Piana.

¿Qué descubrió acerca de los cóndores andinos?

Al inicio pensaba que era una especie súper conocida en Perú, pero cuando empecé a buscar información descubrí que los últimos trabajos habían sido hechos a inicios de la década del ochenta.

Empecé a buscar información sobre el cóndor andino y me interesó mucho lo del Yawar Fiesta por esa noción de uso tradicional, sostenible, amigable, basado en el respeto, que en términos profundos es así, pero que lastimosamente ha ocasionado daño en individuos y reducción poblacional de la especie. Y luego utilizando técnicas modernas de monitoreo con la colocación de transmisores satelitales y utilizando esa información para generar modelos de distribución y entender mejor como es el uso del espacio. Ahora he ganado una beca para estudiar los cóndores de la Zona Reservada Illescas.

Son bien particulares y bien atípica en cuanto a su distribución y su reproducción está asociada con los eventos El Niño y los cambios que hay después del El Niño. Quiero empezar a ver cómo es la oferta alimentaria en el área protegida de Illescas y alrededores, y tratar de generar algunas recomendaciones para conservar esas poblaciones.

¿Cuáles han sido los principales hallazgos en sus investigaciones sobre aves rapaces?

Es contradictorio que siendo el Perú uno de los países con mayor cantidad de aves en el mundo es muy poco lo que se sabe de ellas. De las más de 1900 especies de aves, son contados los estudios sobre ecología de las especies: de la pava aliblanca, del pingüino de Humboldt, del zambullidor del lago de Junín, quizá los guacamayos en Madre de Dios, pero no hay nada más. Y si ya empiezas a mirar lo que se sabe de rapaces en Perú es casi nada. No hay gente que se dedique a estudiar rapaces en Perú, soy yo y dos personas más, pero nada más. Y el Perú está entre los países con mayor número de rapaces en el mundo. Dentro del grupo de aves en Perú, tienen una diversidad importante. Y además se pueden utilizar como indicadores por sus características ecológicas. Cómo se conoce tan poco de las rapaces en Perú, cualquier cosa que hagas con dedicación va a generar información nueva. En el caso de las águilas arpía no sabíamos cuál era su dieta, ahora tenemos una idea bastante clara; no sabíamos dónde anidaba ahora ya sabemos; no conocíamos esta relación tan cercana entre las águilas arpía y el shihuahuaco, esta especie que está siendo devastada por la tala legal e ilegal.

Urraca cola blanca endémica de los bosques secos del Norte del Peru. Foto: Renzo Piana.

Se está destruyendo los lugares de anidación del águila arpía, pero también de otras especies como los guacamayos. No sabíamos nada del gavilán dorsigris, ni de las otras 15 especies de rapaces del bosque seco del norte de Perú. Con el cóndor ha sido igual, pensábamos que el Yawar Fiesta no ha tenido ningún impacto, ahora sabemos que es una de las principales causas de la disminución de la especie en la sierra centro y sur del Perú. No sabíamos cuáles eran las diferencias de los hábitats de forrajeo y de descanso, ahora sabemos que para la búsqueda de alimentos los cóndores prefieren áreas con vegetación inactiva. No sabíamos cuáles eran los sitios más importantes con presencia de cóndores en Perú, ahora tenemos una idea que la mayoría están dentro de áreas naturales protegidas.

Una mirada a los osos de anteojos

Además de investigar sobre aves, en los últimos años también se ha dedicado a otra especie emblemática de Sudamérica: los osos de anteojos ¿Porqué le interesó esta especie?

Soy director ejecutivo de la Sociedad de Conservación del Oso de Anteojos desde hace tres años, una organización que investiga principalmente a los osos de anteojos en los bosques secos del norte. Y hacemos muchísimo trabajo de campo con gente local, gente que tiene un conocimiento súper amplio de la ecología de campo con los osos en el bosque seco. Y es un poco como regresar a mis primeros años con las águilas arpía en Madre de Dios, dependemos del conocimiento que han generado estas personas para poder adaptarlos a la conservación para la especie. Los osos de anteojos son animales súper carismáticos, son animales que están también muy necesitados de nuestra ayuda sobre todo los del bosque seco del norte del Perú, de Piura, Lambayeque y Cajamarca.

Osos de anteojos en los bosques secos del Perú. Foto: SBC.

De todas las especies que ha investigado, ¿cuál le gusta más?

Hay varias. Las águilas arpía y los cóndores son animales súper carismáticos, icónicos. Pero el que más me llama la atención es el gavilán acanelado, una rapaz mediana, muy aislada, que está en la costa de Perú, súper práctica, adaptable, inteligente, al punto que en las zonas urbanas de Lima ha habido una explosión demográfica de gavilanes acanelados, una especie más en nuestro entorno urbano. Es una especie que no tiene la fortaleza y majestuosidad del águila arpía ni el carisma del oso de anteojos, pero me llama mucho la atención. Pero mientras más miro y aprendo de los osos, me doy cuenta que es una especie que se va metiendo en la piel. Son juguetones, inteligentes y como hacemos monitoreo a través de cámaras trampa que filman y toman foto podemos ocuparnos mucho de su comportamiento, y viendo más videos piensas que es lo máximo.

Mencionó en algún momento que Perú estaba entre los diez países con más aves rapaces en el mundo y que, sin embargo, se sabía muy poco de estas especies. ¿Cree que no se hace lo suficiente para conservar la biodiversidad de Perú?

Yo no creo que sea una cuestión de individuos, creo que es una cuestión de políticas de Estado. En general, creo que la conservación de la naturaleza en Perú a través de la diversidad biológica y de áreas naturales protegidas no es una prioridad en el Gobierno y no va aparejado con la ciencia para tomar decisiones a todo nivel. Pero las ONG son los principales artífices de la diversidad en este país hace por lo menos 40 o 50 años.

Paisaje en el bosque seco de Lambayeque. Foto: Renzo Piana

¿Cuáles son sus perspectivas en la conservación en Perú?

En el caso del oso andino estamos trabajando bien estrechamente con la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre de Lambayeque para el establecimiento de un hábitat crítico del oso de anteojos en la cuenca media del rio La Leche, que también será un hábitat crítico para la pava aliblanca y una especie de árbol amenazada por tala selectiva. Estamos en la etapa final para crear este hábitat critico, el primero que se crea en Lambayeque para osos y pava aliblanca. Serán 40 mil hectáreas. En el caso de los cóndores de Illescas, esperamos colocar ratreadores GPS porque nos interesa saber si los cóndores del norte de Perú están yendo a Ecuador.