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Jean Carlos Torres, «el chico de las plantas», quiere arborizar el desierto limeño

Mi opinión

Notable y ejemplar trabajo el que viene haciendo Jean Carlos Torres, de los Barracones, en el Callao, el barrio del recordado futbolista Kukín Flores, un muchacho sencillo que se ha puesto las pilas para sembrar árboles y conciencia en zonas de la ciudad donde las áreas verdes no son precisamente parte del paisaje. Que son muchas, dicho sea de paso. A la fecha, leo por allí, ya son más de 600 los árboles que el joven de 32 años ha sembrado en laderas y descampados de la periferia urbana; sin duda, una cifra insuficiente para la demanda que la Lima más árida y pobre necesita a gritos saciar, pero inmensa en términos de generación de ciudadanía ambiental y “manos a la obra”. Lean la nota sobre “el chico de las plantas” que ha preparado el colega Jaime Tranca y hemos tomado del segundo número de la revista Actualidad Ambiental, el nuevo proyecto de los compañeros del departamento de comunicaciones de la hiperactiva SPDA: resulta imprescindible hacer visibles las buenas acciones que se realizan a diario en nuestras ciudades y en el campo para contrarrestar el caos y la contaminación de los espacios que habitamos. Linda semana para todos.


Jaime Tranca. Tomado de revista Actualidad Ambiental

Al terminar el colegio, Jean Carlos Torres quería unirse a la Marina. Luego desistió y pensó en estudiar electrónica, después mecatrónica, y hasta se preparó para ello. Sin embargo, no estuvo conforme porque sentía que le gustaban muchas cosas a la vez. “Me dije a mí mismo: voy a estudiar algo que me permita hacer todo y por eso estudié marketing, porque es una carrera que te permite trabajar en cualquier área, en cualquier ámbito”.

Desde pequeño, en el Callao, Jean Carlos vivió rodeado de plantas porque su mamá las vendía. Ahí empezó a quererlas y cuidarlas. Cuando terminó la carrera de marketing, comenzó a trabajar en una empresa de alfombras, pero “me di cuenta de que no era feliz y decidí renunciar”.

Tenía 26 años cuando dejó todo para hacer lo que realmente quería: dedicarse a las plantas. “Primero vendía plantas por San Miguel, las llevaba en una cajita; luego usaba un cochecito, después un triciclo. En realidad así nació el ‘Chico de las plantas’, vendiendo plantas”, nos cuenta.

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La pasión de Jean Carlos no se quedó allí, y no porque el negocio estuviera yendo mal. Quería enseñar, transmitir lo que le apasionaba, y por ello incursionó en el mundo de las redes sociales. Dos años después de iniciar su emprendimiento, abrió su canal en plataformas como TikTok e Instagram, donde actualmente tiene más de 500 mil y 350 mil seguidores, respectivamente. Allí comparte consejos para cuidar las plantas o hace llamados para realizar campañas de arborización en zonas donde las áreas verdes no forman parte del paisaje.

Actualmente tiene 32 años y su carrera apenas ha despegado. En sus redes, donde aparece con su característico sombrero del pirata Luffy de la serie One Piece, no solo educa y comparte lo que hace, sino que también motiva a enverdecer Lima, la ciudad que se fundó sobre un desierto. Para ello convoca a campañas donde participan varios voluntarios y vecinos, e incluso algunas empresas se han animado a apoyarlo en esta gesta que a veces parece imposible debido a múltiples carencias; aunque eso no lo detiene.

“Sí se puede llegar a arborizar estas zonas, al igual que los lugares un poco más adinerados como San Isidro o La Molina”, dice muy decidido, y agrega que, aunque el agua es uno de los principales problemas, esto se ha podido superar con la donación de cisternas y otros implementos que no dejan de llegar cada vez que pide apoyo.

Leído en SPV: «Llenar las primeras planas de los medios de comunicación con buenas noticas ambientales: ese es el camino singular que debemos transitar en estos tiempos de desasosiegos y de tantas malas noticias con respecto al cuidado de Gaia. Esa es la noble tarea que suele hacer la primatóloga Jane Goodall durante su largo peregrinaje por el mundo inoculando  esperanza  a los que la escuchan y siguen. Eso es lo que intentamos hacer, modestamente, en nuestras publicaciones», 13/2/2025

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“Si lleváramos ese concepto de cuidado ambiental, de amor por las áreas verdes hacia los distritos más alejados, creo que también se podría hacer [tener más áreas verdes], pero va a ser un proceso un poquito largo”, menciona con esperanza.

Jean Carlos nació en los Barracones del Callao. Ahora realiza jornadas de arborización comunitarias en sectores periféricos y cerros de Lima (Villa María del Triunfo, San Martín de Porres, San Juan de Miraflores, Santa Rosa), impulsando iniciativas como la siembra semanal de árboles y el rescate de áreas verdes urbanas.

Un árbol a la vez

Jean Carlos se traza una meta y la cumple con trabajo constante, no importa si parece que va lento. Prefiere la paciencia, quizás la velocidad con que crecen algunos árboles. Un ejemplo es lo que hace en el propio barrio donde creció, los Barracones del Callao. Si bien él siempre estuvo rodeado de verdor en casa, no pasaba lo mismo fuera de ella. Además de ser considerada peligrosa, la zona era reconocida también porque mostraba un aspecto descuidado e incluso desolado. Por ello se planteó plantar al menos un árbol por semana.

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“Los primeros árboles que doné fueron en mi barrio. Comencé a hacer un reto de donar un árbol semanal de mi propio dinero y así poco a poco comencé a recibir apoyo”, comenta con orgullo.

A medida que más personas se sumaban y su fama crecía, se convenció de que debía extender este trabajo hacia otros distritos, y así lo hizo. Ha realizado campañas de arborización en cerros de Villa María del Triunfo, San Martín de Porres, San Juan de Miraflores y Santa Rosa. Además, ha hecho lo mismo en colegios y, con su alcance en redes sociales, se ha sumado a campañas a favor de las áreas verdes, como por ejemplo el reciente reclamo por la muerte de árboles en el Campo de Marte.

Esta labor ejemplar no ha pasado desapercibida. Medios como El ComercioDeutsche Welle (DW) y El País de España han escrito y producido videos sobre él, destacando su entrega, su capacidad de convocatoria y la pasión que inspira a otras personas, e incluso a comunidades enteras.

“No me parece justo que haya una persona que tenga tanto conocimiento y no lo pueda compartir o no tenga la difusión que merece. Sería genial que todos comuniquen, sobre todo si son proyectos sociales, animalistas o ambientales. Espero que lo comuniquen, porque eso ayuda muchísimo”.

Jean Carlos Torres

Jean Carlos se hizo popular en redes sociales a partir de un video donde enseñaba a nutrir la tierra con cáscara de huevo. Hoy supera los 500 mil seguidores en TikTok donde comparte tutoriales sobre abonado, germinación, aloe vera y anturios.

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“Gracias por hacer esto”

Para Jean Carlos, ser “El chico de las plantas” no solo es una experiencia que le ha dado muchas satisfacciones, sino también una oportunidad para conocer diferentes realidades, necesidades y a personas que comparten el mismo deseo de enverdecer su entorno.

“Algo que me impresiona mucho, que nunca he visto en mi barrio, es que en otros distritos hacen faenas. Hacen trabajos grupales, coordinan para una vez a la semana hacer algo por su comunidad. Ya sea para cuidar los árboles o para hacer una limpieza, eso me parece superbién. A pesar de los problemas que tienen, ellos buscan soluciones de manera grupal, en comunidad, trabajando juntos”, resalta.

También destaca la reacción de los voluntarios al culminar una jornada de trabajo. Me dicen, por ejemplo: ‘Gracias por hacer esto. Es la primera vez que lo hago y siento que me llena, me voy con alegría’. Entonces, no se trata solo de lo que yo siento, sino también de lo que ellos sienten; el sentirse feliz de hacer algo que ayude a los demás es un sentimiento diferente, es una sensación que te llena el alma”.

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En general, Jean Carlos afirma que ha aprendido mucho en estos años y espera que la educación ambiental se extienda un poco más en el país. Para ello, señala que “es importante educar a los niños, y no solo a los niños, sino también a las personas adultas sobre el problema de ensuciar las calles y la importancia de plantar árboles”.

“Lo que yo anhelo y sueño es acumular más conocimientos que me comparten varios profesionales para enseñar de compostaje e hidroponía a las comunidades para que, además de cuidar los árboles, puedan cultivar su propia comida”, comenta e invoca a que otros también compartan lo que saben, que no tengan miedo de comunicar.

“No me parece justo que haya una persona que tenga tanto conocimiento y no lo pueda compartir o no tenga la difusión que merece. Sería genial que todos comuniquen, sobre todo si son proyectos sociales, animalistas o ambientales. Espero que lo comuniquen, porque eso ayuda muchísimo”, concluye.

*Este reportaje fue publicado originalmente en la segunda edición de la revista Actualidad Ambiental, página 118. Lee, descarga y comparte la publicación aquí.  

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